
Un judío ortodoxo será el compañero de fórmula de Gore
Es el primero en la historia de EE.UU.
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WASHINGTON.- Joseph Lieberman, el único senador judío ortodoxo que no trabaja los sábados, estaba tan eufórico con la oferta que recibió de Al Gore para ser su compañero en la fórmula demócrata que le quitó todo suspenso al anuncio formal que hará hoy el vicepresidente en Nashville.
"Esa fue la llamada, de Al Gore en directo", dijo el senador por Connecticut mientras sostenía el teléfono celular cuyo número el vicepresidente había discado para ofrecerle una candidatura que hará historia en los Estados Unidos.
Lieberman será el primer judío que integre una fórmula presidencial. Es un demócrata moderado y un hombre de profundas convicciones religiosas que le ofrece a Gore la posibilidad de tomar distancia de los escándalos de Bill Clinton con Monica Lewinsky.
La convención del Partido Republicano, que terminó el jueves último en Filadelfia, proyectó una nueva imagen de la oposición, una cara mucho más tolerante con las minorías, y también la promesa de la fórmula George W. Bush- Dick Cheney de restaurar "el honor" en la Casa Blanca.
Gore, que según la última encuesta de Gallup ahora pierde contra Bush por 17 puntos, respondió con la elección de Lieberman, el primero entre los legisladores demócratas que tomó el micrófono en el Senado para condenar con un discurso de 24 minutos la relación de Clinton con Monica Lewinsky.
"Ese tipo de conductas no sólo es inapropiada: es inmoral", dijo Lieberman, que tiene con Clinton una amistad de 30 años. Ambos estudiaron Derecho en Yale y representan para sus familias de origen humilde la primera generación que logra un título universitario.
Al final, Lieberman votó en contra de la destitución del presidente, pero la campaña de Gore cree que esa temprana condena del senador a la conducta de Clinton protegerá al vicepresidente de los costos que le quieren hacer pagar los republicanos por el escándalo Lewinsky.
El senador que acompañará a Gore en la fórmula para las elecciones de 7 de noviembre próximo aclaró a los encargados de seleccionar al candidato a vicepresidente que él no estaría disponible para la campaña, por motivos religiosos, durante nueve días del mes de octubre. Los sábados suele respetar rigurosamente el descanso que impone el sabbat .
"Es un logro fabuloso", dijo Nathan Diament, director político de la Unión de Congregaciones Judías Ortodoxas de América, a La Nación . Diament consideró que la elección de Lieberman demuestra que "los seis millones de judíos norteamericanos son cada vez menos discriminados y que el nivel de aceptación es cada vez más alto, incluso para los más religiosos".
Un tema que ganó el debate
La religión de los candidatos no surgía como tema de debate en una campaña presidencial desde que John Fitzgerald Kennedy se convirtió en el primer católico que aspiró -y llegó- a la Casa Blanca, hace cuarenta años. Uno de los ejes de discusión que se empezó a insinuar es el impacto que podría tener como vicepresidente para la política de los Estados Unidos en Medio Oriente.
Pero la elección de Lieberman no fue interpretada como una señal dirigida sólo a la colectividad judía, ya que los demócratas suelen de todas maneras contar con la mayoría de sus votos, sino como un mensaje mucho más amplio sobre los valores del Partido Demócrata.
La idea que quieren transmitir -según anticipó un integrante de la campaña de Gore- es que mientras los republicanos hablan de incluir a las minorías, los demócratas lo hacen en la práctica.
Lieberman es un político de una inmensa popularidad en Connecticut, un Estado sin mucho peso electoral, pero con mucho prestigio en ambos partidos. "Es un buen hombre", dijo el vocero de la campaña republicana, Ari Fleischer.
Con tono irónico, agregó: "Es bueno que el vicepresidente haya elegido como compañero de fórmula a alguien que comparte tantos puntos de vista con el gobernador Bush".
Gore tiene problemas para consolidar el respaldo de la base más liberal de su partido, y Lieberman no tiene mucho para aportar en ese sentido. Defiende el derecho de las mujeres a abortar, pero no abraza con la misma devoción otras banderas tradicionales de los demócratas.
Es partidario, como Bush, de promover el uso del "voucher", un programa que les permite a los padres usar fondos federales para enviar a sus hijos a la escuela de su elección, ya sea pública, privada o religiosa. Para Gore, la iniciativa es mala para la educación pública. También favorece, como el candidato republicano, la privatización parcial del sistema de jubilación.
Lieberman voló anoche a Nashville, Tennessee, donde lo esperaba Gore para la primera aparición en público de la fórmula demócrata que será consagrada la semana próxima en la convención de Los Angeles.





