
Un referéndum deja a Portugal a un paso de legalizar el aborto
Ganó el Sí; la participación fue baja
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LISBOA.- Pese a la oposición de la derecha local y de la Iglesia, el aborto está a punto de ser legalizado en Portugal, uno de los pocos países de la Unión Europea donde no es una práctica permitida.
Ayer, el Sí a su despenalización se impuso, con el 59,25% de los votos, en un referéndum sobre el tema convocado por el gobierno; la consulta, sin embargo, no fue vinculante porque menos del 50% del electorado participó de ella.
Ante la falta de vinculación legal de la consulta, el primer ministro, José Sócrates -uno de los promotores del proyecto de despenalización- confirmó ayer que impulsará la legalización en el Parlamento, donde su partido -el socialista- tiene mayoría absoluta.
"La gente se expresó con una voz clara", dijo un victorioso Sócrates tras la votación.
El proyecto sobre el que debían pronunciarse ayer los portugueses deja a la madre la decisión de interrumpir el embarazo durante las primeras 10 semanas y acaba con las penas de cárcel para quienes lo practican.
Sócrates puso de relieve que la participación, en torno al 43%, fue más alta que en un anterior referéndum sobre la misma materia en 1998.
El mandatario resaltó el "firme compromiso" y la "legitimación" que supone el voto afirmativo expresado en las urnas. En una breve intervención pública, el premier sentenció que, en cumplimento del mandato popular, el aborto "dejará de ser un crimen en Portugal" y se podrá practicar por la sola decisión de la mujer en las primeras 10 semanas de gestación.
El líder del principal partido de la oposición, el Social Demócrata, Luis Marques Mendes, consideró "legítima" la modificación de la ley sobre el aborto. "Entiendo que, a pesar de que la consulta no sea jurídicamente vinculante, esa voluntad debe ser respetada", afirmó.
Por su parte, José Ribeiro e Castro, líder del también opositor Partido Popular luso, la formación política más activa durante la campaña, dijo que su formación política estaba "dolida" ante la derrota del No y prometió su rechazo a las "leyes de liberación" del aborto.
Durante la campaña, el gobierno de Sócrates presentó el referéndum como muestra de que Portugal desea pasar del "conservadurismo" a "la modernidad".
Le medida fue apoyada por el Partido Comunista y por el Bloque de Izquierda junto a movimientos civiles vinculados a ellos.
Pero sus esfuerzos por cambiar la ley que prohíbe el aborto, vigente desde 1984, se encontraron con una fuerte oposición de la Iglesia católica.
Durante las misas celebradas ayer, los curas recordaron la doctrina de la Iglesia, que en las últimas semanas buscó persuadir a los electores de que se pronunciaran contra "el crimen abominable" del aborto, en un país donde más del 90% de la población se declara católica.
La despenalización del aborto fue objeto de animados debates en la prensa, pero no logró apasionar a la población.
Los movimientos de izquierda subrayaron la necesidad de poner fin a "la vergüenza nacional de los abortos clandestinos" y su cortejo de "sufrimiento, humillación y de riesgos", sobre todo para las mujeres de orígenes modestos.
Según la Asociación de Planificación Familiar, 18.000 abortos fueron practicados ilegalmente en 2005 en Portugal y condujeron a 10.000 mujeres a los servicios de emergencia de los hospitales por diversas complicaciones.
Leyes restrictivas
La pregunta del referéndum fue: "¿Está de acuerdo con la interrupción del embarazo en las primeras diez semanas por voluntad de la mujer y si se desarrolla en un centro sanitario autorizado?" Los 8,9 millones de personas que estaban en condicionas de votar debían responder Sí o No.
Tal como sucedió en 1998, en un anterior referéndum sobre el tema, la alta abstención no permitió que fuera vinculante. La diferencia es que en aquella ocasión se había impuesto ajustadamente el No.
Portugal tiene una de las leyes contra el aborto más restrictivas de la Unión Europea: junto a Polonia, Irlanda y Malta, es la única nación que prohibe el aborto.
El procedimiento sólo está permitido en casos de violación, malformación del feto, o riesgo físico de la madre, y siempre que sea en las primeras 12 semanas de embarazo, pero hay penas de 2 a 8 años de cárcel para mujeres y personal sanitario por practicar un aborto ilegal. En los otros 23 países del bloque, el aborto está permitido con ciertos límites.
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