
Un riesgoso juego de provocación
Detrás de la llegada de los dos bombarderos rusos a territorio venezolano se esconde un doble juego de provocación hacia Estados Unidos, con motivaciones y beneficios claros para Rusia, pero con un alto y posiblemente innecesario riesgo para Venezuela.
Para Moscú, la ganancia es doble. Por un lado, envía una firme respuesta a Washington y sus aliados de la OTAN, que aumentaron su presencia militar en el mar Negro tras el conflicto en el Cáucaso.
"Los rusos están diciendo: «Si tú me ladras en mi cueva, yo te ladro en la tuya»", señaló a LA NACION el analista venezolano Federico Welsch, de la Universidad Simón Bolívar.
Por otro lado, al aceptar la invitación que hizo el presidente Hugo Chávez al ejército ruso para que realizara maniobras en su territorio en su última visita a Moscú, el Kremlin sigue cautivando a un fiel comprador de armamento. "La presencia de aviones rusos aquí podría interpretarse como una suerte de show de armamento a un cliente", consideró Welsch. "Los rusos suministran armamento moderno y lo hacen porque Venezuela paga, no porque sea un aliado."
Para Venezuela, en cambio, los beneficios no son tan evidentes. La recurrente retórica antinorteamericana de Chávez ya no sorprende a nadie, pero algunos analistas piensan que esta vez fue demasiado lejos.
"Venezuela, sin tener nada que ganar, se deja arrastrar a posibles conflictos al lado de una potencia", opinó Welsch. Y es que la última osadía de Chávez no sólo despierta malestar en Estados Unidos, sino también en otros países de la región.
"Chávez esta provocando un juego de guerra contra Colombia, que es el único país que lo confronta. Está incrementando las tensiones entre ambos países innecesariamente", señaló el politicólogo venezolano Omar Noria.
Y, en opinión de Welsch, la presencia rusa en América latina tampoco debe causarle gracia a Brasil, que aspira a convertirse en una potencia internacional.
"A Brasil no le puede gustar que Rusia esté cerca", consideró Welsch. "Los que más deberían preocuparse no son los norteamericanos, que tienen un línea roja permanente con Moscú, sino los brasileños, que están a la altura de los rusos en términos de PBI. Venezuela es un enano al lado de Rusia o Brasil."
¿Qué gana entonces Chávez con todo esto? Noria considera que esconde un interés electoral: en noviembre próximo se celebrarán unos comicios regionales que el mandatario ha planteado como un plebiscito de su gobierno.
"De esta manera, Chávez desvía la atención de los graves problemas, como la inflación y la inseguridad, del fracaso de su gobierno", opinó.
Lo que en última instancia queda claro es que el equilibrio de fuerzas de la región ya no es el mismo.
"En tiempos de la Guerra Fría, Venezuela fungía como el gendarme del Caribe. Era el único país sudamericano donde había aviones F-16 norteamericanos -señaló Noria-. Eso ha cambiado."
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