
Un símbolo de la disidencia
Alexander Solzhenitsyn
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1974
Su figura ha quedado identificada como un emblema de la disidencia que, encerrada dentro del puño de hierro del comunismo, elevó su voz para dar a conocer al mundo los atropellos del régimen soviético.
Evidentemente, Alexander Solzhenitsyn lo llevaba en la sangre. Nació en Rostov del Don, en el seno de una familia de intelectuales cosacos, estudió matemática y física, y fue condecorado dos veces por su valor como comandante de artillería entre 1942 y 1945.
Sin embargo, fue en las letras donde halló la trascendencia. Al término de la Segunda Guerra Mundial, una carta suya en la que criticaba a Stalin -al que mencionaba como "el hombre del bigote"- fue interceptada y debió pasar ocho años en un campo de trabajos forzados.
Tras curarse de un cáncer, entre 1953 y 1957 permaneció desterrado en Siberia, fue rehabilitado por el régimen y pasó a enseñar matemática en una escuela secundaria. En 1962, cuando Nikita Kruschev rompió el tabú de las críticas a Stalin, se publicó su libro "Un día en la vida de Ivan Denisovich", en el que narraba los malos tratos a los prisioneros políticos en los campos de trabajo de Stalin.
El impacto en el mundo fue inmediato. En 1968, dos obras suyas fueron publicadas en el exterior -aparentemente sin su consentimiento-, lo que llevó a Moscú a pedirle que se exiliara, a lo que se negó. Galardonado en 1970 con el Premio Nobel de Literatura, fue la publicación de "Archipiélago Gulag", en 1973, lo que motivó su expulsión de la Unión Soviética y el retiro de su ciudadanía, "por traición". Solzhenitsyn permaneció temporalmente en Suiza y luego se estableció en Estados Unidos, que le dio la ciudadanía honoraria.
2004
Solzhenitsyn vivió prácticamente recluido en Vermont. Publicó varias obras: "Lenin en Zurich", "El roble y el ternero", "Peligro mortal" y "Noviembre 1916". En un ensayo de 1981, "El error de Occidente", dijo en forma casi premonitoria: "El comunismo no podrá ser frenado por ningún artificio de la distensión ni por ninguna negociación, sino únicamente por la fuerza exterior o por la desintegración interna".
En 1990, Mikhail Gorbachov le ofreció restaurarle la ciudadanía rusa, y al año siguiente le fueron retirados los cargos de traición. Tras el colapso de la Unión Soviética, Solzhenitsyn regresó a Rusia, en 1994. Inmediatamente, llamó a retomar un tipo de gobierno autocrático, similar al existente antes de la revolución bolchevique.
Se estableció en Moscú, donde continuó criticando tanto la burocracia y el secularismo de Rusia como el materialismo y el sistema de democracia de Occidente, del cual dijo que enfrentaba un "agotamiento espiritual" en el que triunfa la mediocridad. Publicó varios libros más, algunos de los cuales dieron pie a encendidos debates, pero pocos de ellos provocaron en Occidente la atención masiva de antaño.
En "El colapso de Rusia" (1998), atacó duramente los círculos de gobierno y de negocios en el país. De Gorbachov y de Boris Yeltsin, dijo que bajo sus gobiernos no hubo ni reforma ni democracia.
En una entrevista publicada en 2000, dijo que los políticos rusos "sólo piensan en agarrar todo lo que pueden, en un verdadero asalto", y afirmó que el país estaba "en vías de extinción", por lo cual era necesario hacer rectificaciones urgentes. Y también cuestionó a Estados Unidos. Dijo que, consciente de ser el vencedor de la Guerra Fría, "no supo limitarse" y cayó en la tentación de convertirse en una "potencia universal". "El totalitarismo también puede surgir de la democracia", afirmó.
Crítico de Putin, la segunda vez que se reunió con él, en 2002, permitió un acercamiento. Desmejorado de salud, fue hospitalizado en 2003 por hipertensión. Tras la cruenta toma de rehenes en la escuela de Beslan (Osetia del Norte), que dejó 335 muertos, no pudo asistir al masivo acto de rechazo del terrorismo realizado en septiembre de 2004 en la Plaza Roja de Moscú. Pero sí lo hizo su esposa, Natalia.

