Un terremoto devastó dos pueblos en Bolivia
El mayor sismo del siglo en el país causó al menos 48 muertos, cien heridos y varios centenares de desaparecidos
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COCHABAMBA.- Un terremoto de 6,6 grados en la escala de Richter, el más fuerte del siglo registrado en Bolivia, devastó en la madrugada de ayer el centro del país y causó al menos 48 muertos, 100 heridos, varios centenares de desaparecidos y un millar de damnificados, según el último informe de los servicios de Defensa Civil.
En la población campesina de Totora, a 644 kilómetros al este de La Paz, 16 personas perdieron la vida, al desaparecer el pueblo entre las enormes grietas abiertas por el sismo.
El terremoto destruyó también el poblado de Aiquile, a 620 kilómetros al este de La Paz, y provocó la muerte de 32 personas, entre ellas "muchos niños", según indicó el capitán Antonio Franco, subjefe de Defensa Civil.
"Sólo para dar una idea, en Aiquile se han derrumbado 170 casas, aprisionando a mucha gente", afirmó Franco, sin poder precisar la magnitud del desastre en poblados vecinos.
El servicio nacional de Defensa Civil indicó que las víctimas, entre muertos, desaparecidos y heridos, podrían llegar a un millar.
Decenas de heridos, mayoritariamente niños y ancianos, "muchos de ellos en grave estado", fueron evacuados en varios ómnibus, que sortearon "innumerables obstáculos" para recorrer el camino serpenteante que separa la zona de la tragedia de la ciudad de Cochabamba.
En medio de la confusión, desgarradoras escenas se vivían en el Hospital Viedma de Cochabamba, donde faltaban medicamentos y camillas para atender a los numerosos heridos que ingresaban.
"Faltan camillas y medicamentos, principalmente sueros, analgésicos y sedantes.
Los heridos son muchos y es muy probable que la capacidad de este hospital sea vea rebasada", dijo en tono desesperado un médico del nosocomio, el de mayor capacidad de Cochabamba.
Miedo y desolación
Por su parte, la mayoría de los habitantes de Aiquile están abandonando el lugar ante el peligro de que un nuevo sismo produzca más derrumbes en las viviendas que aún quedan en pie. En una comarca vecina, el movimiento telúrico desmoronó un cerro y aprisionó a más de diez ómnibus repletos de pasajeros.
"La gente todavía está temerosa y la mayoría está subiendo a los cerros o se va fuera del pueblo, unos pocos se han quedado para cuidar sus cosas, pero todos tienen miedo.
Casi todas las casas han quedado como lotes, hay mucha desesperación en la gente", explicó Juan Ortuño, funcionario de la empresa de telefonía Entel en Aiquile.
Pasadas las tres de la mañana de ayer, la tierra comenzó a moverse y el sismo sacudió a cuatro ciudades bolivianas. Más de 178 replicaciones se extendieron por una vasta zona del centro del país.
A primera hora de la tarde , el presidente, Hugo Banzer, declaró "zona de desastre" a los poblados de Totora y Aiquile, donde se focalizan los trabajos de rescate.
Cuadrillas de trabajadores y varias unidades de maquinaria pesada demoraron alrededor de ocho horas para despejar, en unos casos, y abrir sendas desde Cochabamba a la zona del desastre. Mientras tanto, Entel instalaba rápidamente líneas de teléfonos para que los familiares de las víctimas pudieran comunicarse.
El presidente boliviano visitó de inmediato las poblaciones afectadas, comprometió la "plena ayuda del gobierno" y demandó "la solidaridad del pueblo" con los damnificados.
"No se sientan desamparados ni abandonados porque el gobierno de La Paz desde temprano trabaja por ustedes", dijo el jefe de Estado ante una multitud concentrada en lo que queda de la plaza principal de Aiquile, reducida a escombros.
Banzer describió la zona como "un gran cuadro de dolor y destrucción". Cuando el presidente llegó a Aiquile fue recibido por el párroco local quien, tras saludarlo, exclamó: "Dios mío, ¿qué mal hemos cometido?"

