
Una exdiputada española quedó ciega a los 5 años por mirar un eclipse: “Me da miedo porque se toma como un espectáculo”
Mercedes López Romero vio el fenómeno en la década de los 80, cuando solo era una niña, y afectó su visión para siempre; ahora alerta del peligra que significa
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La exdiputada española Mercedes López Romero advirtió este martes de los peligros que genera mirar un eclipse solar de forma directa. La exlegisladora perdió el 90% de la visión por mirar a los 5 años el fenómeno en la década del 80 junto a sus amigos en su pueblo, Dalías, en Almería.
En una entrevista con el diario español ABC, reveló los miedos que todavía arrastra y advirtió sobre el eclipse que se acerca el próximo miércoles: “Me da miedo porque se toma como un espectáculo”.
El eclipse solar ocurre cuando la Luna se ubica entre la Tierra y el Sol y bloquea completamente su luz durante unos minutos, generando un oscurecimiento del cielo en una estrecha franja del planeta.
La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) informó que el eclipse de este miércoles atravesará el hemisferio norte y podrá observarse en su totalidad únicamente desde algunos países y regiones, incluida España. En el resto del recorrido, millones de personas presenciarán un eclipse parcial, con distintos porcentajes de ocultación del disco solar.

“Me quedé muy traumatizada. Le tomé mucho miedo”, señaló López Romero al medio local, y admitió que cuando hay un eclipse prefiere no salir de su casa. Además, sus hijas -una de cinco años y la otra de 21 meses-, tienen prohibido verlos.
“Me da miedo porque se está tomando como un espectáculo para niños, como una fiesta infantil, con manualidades como pintar o hacer gafas. Los padres tienen que tener mucha consciencia del riesgo. La intensidad del sol es brutal. Jamás me podía imaginar que me iba a quedar así”, lamentó.
Su hija mayor entró en la edad en la que ella tuvo el incidente. “Ella sabe que me tiene que ayudar a cruzar los semáforos porque no veo el verde y que eso me lo hizo el sol. Está muy concientizada y no va a salir a verlo. Y a la pequeña también se lo voy a inculcar”, detalló.

La pérdida de su visión
Tras aquel eclipse que vio en Almería, López Romero comenzó a tener problemas de visión, detalló a ABC. El eclipse lo había visto sin protección alguna, mientras jugaba con sus amigos. “Miré para arriba y pasó lo que pasó”, contó.
Con el paso de los años, su vista empeoró y recurrió a un oftalmólogo. “En aquel entonces no había muchísima información sobre el asunto como hoy”, explicó. A los 13 años dejó de ver con claridad el pizarrón en el colegio y el médico distinguió que tenía “cicatrices y las máculas llenas de líquidos de muchísimos años”. “Se echó las manos a la cabeza”, recordó López Remoro.
A los 17 años, cuando deseó sacar la licencia de conducir, le preguntó a un médico si podría operarse para mejorar su visión. La respuesta la destruyó: “Me dijeron que no tenía solución y que me tenía que afiliar a la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). A partir de ahí me cambió la vida. Me agarró en una edad muy tonta, donde no querés fallar en nada y todo tiene que ser perfecto”.

En ese entonces, López Romero quería estudiar Medicina. Pero luego del diagnóstico, no creía posible ejercer la profesión. Ingresó a una escuela de ONCE para realizar rehabilitación visual, aunque al comienzo se negaba a aceptar su condición. “Cuando conocí a niños en mi situación o que habían nacido ya con discapacidad visual empecé a entender que se podía vivir y ser feliz, y decidí estudiar en la escuela de fisioterapia”, sumó.
Con el paso del tiempo, la exdiputada perdió el 90% de su visión, por lo que no distingue caras ni colores. “Veo todo muy difuminado, solo veo bultos grandes, coches y gente, pero no distingo. A la gente la reconozco cuando voy teniendo más roce por la forma de andar, de arrastrar los pies o de mover la cabeza”, señaló.
La luz es una gran molestia, ya que en los días soleados la exdiputada ve como si estuviera lleno de niebla, por lo que debe usar anteojos de sol: “Las uso para trabajar, para la computadora, para todo”.
Su visión continúa empeorando con el tiempo, pero no sabe qué ocurrirá en los próximos años. “Sigo andando con independencia, sin bastón ni nada. Todavía me defiendo bien, pero es verdad que ha sido muy lento todo y me ha dado tiempo a ir adaptándome al sonido de los coches, a las calles... si me hubiera pasado de golpe no se cómo sería”, concluyó.


