
Una mujer, al comando del transbordador
Eileen Collins será la primera con esa responsabilidad; despega el martes
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Es delgada, de vivaces ojos marrones, y pura energía. Su nombre es Eileen Collins y se apresta a hacer historia convirtiéndose en la primera mujer comandante de un transbordador espacial, justamente a 30 años de la llegada del hombre a la Luna.
Collins ya fue piloto del shuttle, pero ahora tendrá la máxima responsabilidad en la próxima misión del Columbia, cuyo lanzamiento está previsto para el martes.
La aventura de Eileen será otro eslabón en la cadena de logros alcanzados por mujeres en la historia espacial moderna, y que reconoce como hito inaugural la gesta de la rusa Valentina Tereshkova, que en junio de 1963 se convirtió en la primera en viajar al espacio. Lo hizo a bordo de la nave Vostok 6, que ella manejaba con controles manuales. Dio 45 vueltas a la Tierra, en casi 71 horas de vuelo.
La misión de casi cinco días de Collins en el Columbia tendrá, como objetivo principal, la puesta en órbita de un observatorio espacial de rayos X Chandra, valuado en 1500 millones de dólares, que permitirá realizar estudios exhaustivos sobre el Universo, especialmente fenómenos inusuales como explosiones estelares, quasars y agujeros negros.
Para Collins, será el punto culminante de un destino marcado por la vocación de surcar los cielos. Cuando estaba en la secundaria, leía vorazmente todo lo relacionado con la pionera de la aviación Amelia Earhart y las mujeres que prestaban servicio en la Segunda Guerra Mundial.
"Sus historias me inspiraron. Siempre las admiré, porque se atrevieron a volar en situaciones extremadamente peligrosas", recuerda.
A poco de recibir su licenciatura en matemáticas y economía en la Syracuse University, Collins se hizo tiempo para obtener el brevet de piloto, en 1977. Tras acumular unas cuantas horas de vuelo, fue admitida en la fuerza aérea para realizar un curso de adiestramiento.
"Fue la mayor oportunidad de mi vida", dice Eileen, quien a partir de ese mismo instante se fijó como meta convertirse en astronauta.
Ese objetivo comenzó a hacerse realidad cuando, mientras realizaba un curso en la base Edwards de la fuerza aérea -de la que egresó en 1990-, fue seleccionada por la NASA.
Para ese entonces, ya había pasado por las bases de Vance (Oklahoma) y de Travis (California) y participado como militar en la Operación Urgent Fury que los Estados Unidos ejecutó en la pequeña isla de Granada, en 1983, para deponer el régimen izquierdista. Por su actuación, Collins recibió una medalla de honor.
Eileen ha sumado más de 5000 horas de vuelo en treinta tipos de aeronaves. Como piloto de transbordador, participó en dos misiones, en 1995 y en 1997 (con 419 horas en el espacio). En ambas, ocupó el asiento derecho, al lado del comandante. Esta vez, lo hará en el izquierdo, es decir, tendrá la mayor responsabilidad.
La misión tendrá dos momentos especialmente críticos: poco después del despegue, si algún percance obliga a abortarla; las más de 20 toneladas de peso del observatorio -la mayor carga llevada por un transbordador- harán al Columbia más veloz y pesado de cola en el momento del aterrizaje. Esta maniobra, aún si la misión es exitosa y el Chandra es colocado en órbita, presentará otro desafío, porque será hecha de noche, con muy pocas referencias visuales para el piloto.
Unidos por una pasión
La vida de Eileen está tan asociada a las alturas que allí conoció a su marido, Pat Youngs, mientras volaban juntos un C-141 en la fuerza aérea. Ahora tienen un hijo. Curiosamente, la precursora Valentina Tereshkova también halló un alma gemela acostumbrada a los mismos trajines: se casó con el cosmonauta Andrian Nikolayev.
Así como Tereshkova fue la primera en ir al espacio, entre las norteamericanas ese privilegio le corresponde a Sally Ride, que viajó en el transbordador en 1983. Repitió la experiencia en 1984, y se aprestaba a hacerlo nuevamente cuando la tragedia del Challenger paralizó el programa de la NASA. En esa misión viajaba el primer civil, una mujer, la maestra Christa McAuliffe.
A Ride se le agregaron muchas otras mujeres, entre las que cabe destacar a Kathy Sullivan, la primera en realizar una caminata espacial, y a Shannon Lucid, que posee el récord de permanencia en el espacio para una norteamericana: 5354 horas, es decir, 223 días, en la estación Mir, en 1996.
Si el Columbia despega el martes coincidirá con la hazaña de la Apolo 11, lo cual dará una significación especial al vuelo de Collins, cuyo nombre se sumará así a la larga nómina de los grandes protagonistas del programa espacial.
"Es realmente una sensación agradable saber que seremos parte de esta historia", dice. Y no le falta razón.



