
Una ola de atentados contra chiitas dejó 149 muertos en Irak
Fue la peor jornada de violencia desde que EE.UU. lanzó su plan de seguridad
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BAGDAD.- En la jornada más sangrienta en Irak desde que Estados Unidos lanzó su plan de seguridad para frenar la incipiente guerra civil que sacude el país, por lo menos 149 peregrinos chiitas murieron ayer en una serie de atentados cerca de Bagdad.
Los ataques pusieron seriamente en duda la capacidad de las tropas de Estados Unidos para detener a los extremistas sunnitas, en momentos en que arrecian las críticas al presidente George W. Bush por su impopular estrategia para Irak.
Para empeorar las cosas, los atentados, que reavivaron los temores de que se agudice la tensión sectaria en Irak, se produjeron un día después de que el ejército norteamericano vivió su jornada más mortífera en el país árabe en cerca de un mes, con la muerte de nueve soldados en Bagdad.
El atentado más mortífero de ayer ocurrió cuando dos atacantes suicidas hicieron estallar sus cargas explosivas con segundos de diferencia en medio de una multitud de peregrinos que viajaban a pie hacia la ciudad santa de Kerbala, donde el sábado se celebrará una fiesta religiosa chiita. Por lo menos 115 personas perdieron la vida y otras 200 resultaron heridas.
Las explosiones ocurrieron cerca de la ciudad de Hillah, ubicada unos 95 kilómetros al sur de Bagdad, en momentos en que los peregrinos descansaban en el interior de una carpa, al costado del camino. La segunda explosión ocurrió cuando los aterrados peregrinos intentaban escapar de la primera detonación. Horas después de los estallidos, en el lugar podían verse zapatos y ropa de las víctimas en medio de grandes charcos de sangre.
El primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, denunció que el atentado había sido obra de "la alianza entre takfiri [extremistas sunnitas] y partidarios de Saddam Hussein", el dictador iraquí ejecutado el 30 de diciembre pasado.
Antes de las explosiones de Hillah, otros 34 peregrinos chiitas habían muerto en distintos ataques en otras partes de la ruta a Kerbala, lo que convirtió a la jornada de ayer en la más mortífera desde el 3 de febrero pasado, cuando 179 personas murieron en una serie de atentados en Bagdad y sus alrededores.
Miles de peregrinos de todo Irak se dirigen por estos días a Kerbala, en ómnibus y a pie, para conmemorar el fin del período de duelo por la muerte del imán Hussein -una de las figuras más veneradas por los chiitas-, asesinado en el año 680 por musulmanes sunnitas.
Los peregrinos chiitas, que deben atravesar regiones sunnitas para llegar a Kerbala, suelen ser blanco de ataques. Ayer, el atentado de Hillah provocó la ira de los chiitas, que acusaron al gobierno de no proteger a los peregrinos.
La serie de atentados ocurrió casi un año después del bombardeo contra un santuario chiita de la ciudad de Samarra, ocurrido el 22 de febrero de 2006, que desató el actual conflicto sectario, que sólo el año pasado dejó más de 34.000 muertos, según las Naciones Unidas.
Los ataques de ayer se produjeron en medio de una intensificación de los ataques de extremistas sunnitas para contrarrestar el operativo de seguridad liderado por Estados Unidos, y de una disminución de la violencia de parte de las milicias chiitas, que parecen haberse retirado temporalmente de la escena, aparentemente bajo presión del gobierno chiita.
Sin embargo, los ataques de ayer despertaron temores a una nueva represalia de los chiitas.
Los atentados significaron un duro revés para el amplio plan de seguridad lanzado a principios de mes pasado por Estados Unidos -y en el que también participa el ejército iraquí-, considerado el último intento de Washington por detener una guerra abierta entre sunnitas y chiitas.
Mueren soldados de EE.UU.
La violencia también afectó a las tropas estadounidenses, que anteayer perdieron a nueve militares en dos ataques al norte de Bagdad, según informó ayer el ejército norteamericano. Con estas muertes ascienden a 3185 los estadounidenses fallecidos desde la invasión, en marzo de 2003.
Estos nuevos hechos de violencia coincidieron con un audaz ataque de militantes que responden a la red terrorista Al-Qaeda, que ayer irrumpieron en una cárcel de la ciudad norteña de Mosul y liberaron a 140 sospechosos de terrorismo.
Ocho meses de cárcel por desertor
- BERLIN (EFE).- El tribunal militar estadounidense de Würzburg (sur de Alemania) condenó ayer al soldado Agustín Aguayo, que desde hacía tres años luchaba por ser reconocido como objetor de conciencia, a ocho meses de prisión por deserción. El soldado, de 35 años y origen mexicano, estuvo destinado en Irak por un año como personal sanitario, admitió haber abandonado sin permiso su división ante un inminente traslado a Irak, aunque rechazó la acusación de desertor. Además de la pena de prisión, Aguayo será expulsado del ejército sin distinciones de ningún tipo y perderá cualquier ingreso o derecho a pensión militar.





