"Uribe debe buscar otro escenario"
Lo afirmó el ex presidente Ernesto Samper durante una entrevista con LA NACION
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A los ojos de Ernesto Samper, presidente de Colombia entre 1994 y 1998, su país se encuentra en un círculo vicioso: "El gobierno quiere hacer el acuerdo sin que haya acuerdo y las FARC quieren que se aplique el derecho internacional humanitario sin reconocer el derecho internacional humanitario. Está claro para mí que sin una negociación no va a haber liberación de los rehenes".
Samper no discrepa con Alvaro Uribe, pero advierte que "debería buscar otro escenario de negociación" con las FARC. ¿Venezuela, por ejemplo? En 1999, su sucesor, Andrés Pastrana, desechó la mera posibilidad de que Hugo Chávez terciara en el conflicto.
"Estamos viviendo una situación paradójica -evaluó Samper durante una entrevista con LA NACION-. Es como si fuera el posconflicto, pero todavía no ha terminado el conflicto."
En el spaghetti western Un dólar marcado , una moneda de plata salva la vida de Gary O Hara (Giuliano Gemma); amortigua el impacto de una bala que iba a su corazón. No en el Lejano Oeste, sino en el aeropuerto Eldorado, de Bogotá, una agenda personal de cuero salvó la vida de Samper. "Siempre llevé una conmigo y sigo haciéndolo, pero a ésa, en particular, le debo la vida", reveló. La bala también iba a su corazón.
Aquel 3 de marzo de 1989, un grupo vinculado con el Cartel de Medellín disparó contra él, candidato por el Partido Liberal, y el dirigente izquierdista José Antequera, muerto en el acto. Samper recibió cuatro de los once balazos que le tiraron. Sobrevivió gracias a la agenda personal de cuero que nunca dejó de llevar en el mismo bolsillo, el superior izquierdo del saco o de la camisa, así como el bolígrafo que lo acompañó "durante toda la presidencia".
Poco antes de que concluyera su gestión, caracterizada por relaciones tirantes con los Estados Unidos, Samper resultó exonerado por el Congreso tras un huracán de sospechas sobre dineros del narcotráfico que habrían financiado su campaña electoral.
Nueve años después, en Buenos Aires, durante una reunión con académicos organizada por el rector de la Universidad de Tres de Febrero, Aníbal Jozami, Samper llenó su agenda de inquietudes que trasladará al Foro de Biarritz, del cual forma parte.
Muchas de ellas estuvieron vinculadas con su país: "Por el conflicto, casi dos millones de colombianos han sido expulsados de su hábitat, desplazados por la violencia, desmovilizados de zonas afectadas que, de alguna manera, no han sido incorporados -dijo-. Eso está creando dificultad y ebullición social. Lo avizoro como uno de los nubarrones hacia adelante".
-¿Coincide con Uribe?
-Ha conseguido resultados importantes con su política de seguridad democrática. Con todas las críticas que se les pueda hacer a los paramilitares, tener neutralizadas a 30.000 personas que hace cinco años estaban disparando, matando, secuestrando y extorsionando es un avance incontrastable. Segundo, creo que el proceso con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) va bien; iría mejor si no trataran de presionarlos y de acelerar sus compromisos, y si entendieran que personas que estuvieron 40 o 50 años con una causa que consideraban justa no pueden cambiar de la noche a la mañana por un taxi o una beca.
-¿Y el proceso con las FARC?
-Lo veo más difícil, de más duración. Entre otras cosas, porque allí está la piedra en el zapato del intercambio humanitario, que, contra todo lo que señalan las normas, ha terminado siendo utilizado por las dos partes, tanto por el gobierno como por las FARC, como un objetivo de carácter político y militar.
-La presión por la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC, y la marcha a Bogotá del profesor Gustavo Moncayo, padre de un suboficial del ejército en las mismas condiciones, ¿pueden precipitar el desenlace?
-Pues esto forma parte del debate todavía irresuelto sobre el intercambio humanitario. En este momento, la principal dificultad del canje es el despeje de una pequeña zona de los municipios de Florida y Pradera, en el departamento del Valle, de 800 kilómetros cuadrados. Lo están pidiendo las FARC para hacer la negociación del intercambio humanitario. El gobierno no concede el despeje porque lo solicitan las FARC y las FARC insisten porque el gobierno no se lo concede.
-Pierden los dos, en ese caso.
-No es un pulso por el intercambio humanitario, sino un pulso político entre el gobierno y las FARC. Los únicos perdedores son las 43 personas o sobrevivientes que todavía quedan del grupo de 62 que fueron secuestrados para ser intercambiados.
Pedido de la oposición
- CARACAS (EFE).- Líderes opositores venezolanos instaron ayer a Hugo Chávez a resolver el "grave problema" del secuestro en Venezuela, en momentos en que busca mediar para lograr la liberación de los rehenes de la guerrilla en Colombia. "Nosotros también queremos que Chávez resuelva el grave problema que significa el secuestro en este país", dijo el vocero del opositor partido democristiano Copei, Angel Cacique. El dirigente agregó que, según una investigación de la Federación Nacional de Ganaderos, en los ocho años de gobierno de Chávez ocurrieron 1505 secuestros en distintas regiones venezolanas.

