Los venezolanos sufren como nunca la escasez de combustible

El desabastecimiento de combustible tiene al transporte público y particular al borde de la parálisis
El desabastecimiento de combustible tiene al transporte público y particular al borde de la parálisis Fuente: AFP
Daniel Lozano
(0)
17 de mayo de 2019  • 18:57

CARACAS.- Colas nunca vistas en el país de las colas. Venezuela es una fila en busca de nafta que se extiende y se multiplica por todos sus estados, como lo hacen las magníficas ceibas con sus ramas y raíces interminables.

Pero también con sus espinas: el racionamiento "de facto" del combustible, cuyo despacho vuelve a vivir horas críticas, hace que miles y miles de personas pasen muchas horas, y hasta días, esperando para llenar el tanque. Hasta 10 y 12 horas de promedio.

La situación extrema se extiende por todo el país, incluso en Caracas, a la que el gobierno intenta mantener en una burbuja para evitar las protestas, donde comenzaron a verse las primeras colas junto a carteles de "Cerrado".

El colapso económico avanza y parece decidido a dificultar aún más el transporte, víctima de la falta de repuestos y de la misma escasez de vehículos.

Imágenes de las filas en Venezuela

00:45
Video

"Es la madre cola por todos lados, las trancas son terribles. Ésta llega hasta el peaje", explica con admiración Emilio Álvarez, venezolano con sangre gallega, en un video subido a Whatsapp. Esa cola elegida para resumir el estado del país sigue desde el jueves a la entrada de Valencia, una de las ciudades más pobladas de Venezuela.

Parecidas imágenes adornadas con todo tipo de quejas se viralizan en las redes sociales, encargadas de constatar la realidad revolucionaria. En el estado de Carabobo, cuya capital es Valencia, el 80% de las estaciones de servicio no funciona, lo que no impide que los conductores asuman el riesgo de esperar las horas que hagan falta.

"¿Cómo es posible que caminemos sobre el petróleo y no podamos echar gasolina a nuestro carro (vehículo)", se queja la enfermera Daniela Fernández desde Barinas, la cuna de la revolución.

En el estado de Bolívar, fronterizo con Brasil, las estaciones de servicio fueron militarizadas tras siete días de sequía en sus "bombas". En Zulia, limítrofe con Colombia, su capital ya no vende nafta. En Delta Amacuro simplemente no la buscan porque no hay. En Táchira, diputados del Parlamento comprobaron cómo la gente permanece hasta dos días a la espera y sin saber cuándo va a llegar el combustible. Saltarse la fila cuesta casi un salario mínimo pero en dinero en efectivo, tan escaso como la propia gasolina.

La petrolera estatal Pdvsa disminuyó drásticamente su rendimiento
La petrolera estatal Pdvsa disminuyó drásticamente su rendimiento Fuente: Reuters

Al borde de la parálisis, las estaciones le echan la culpa a la falta de suministro, reducido en un 50%. En Portuguesa, Aragua, Guárico y Monagas se repiten parecidas escenas, en medio de la incertidumbre nacional. En Mérida las fotos por sus calles muestran una ciudad paralizada.

Poco importa que Venezuela posea las mayores reservas de petróleo del planeta. La caída de la producción tras los apagones eléctricos comenzados en marzo aceleró una tendencia imparable: del récord histórico de tres millones y medio de barriles de oro negro al medio millón de la actualidad, cuando a finales de febrero todavía se producían un millón.

"No hay producción, no hay refinación", explica el sindicalista Iván Freites, quien asegura que las refinerías trabajan al 10% de su capacidad. Hasta hace meses, el gobierno de Maduro paliaba el deterioro de sus instalaciones con la importación de combustible, cada vez más difícil por la incapacidad financiera y por las sanciones de Estados Unidos tras el embargo petrolero de este año.

La corrupción multimillonaria en la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), sumada a la falta de inversión y a la fuga de sus profesionales convirtieron a la otrora empresa modelo en un enfermo en estado crítico.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.