Violentos choques de migrantes con la policía en Hungría y Croacia
El calor, el hambre y la necesidad de llegar a países como Alemania o Francia hizo estallar a algunos refugiados sirios y afganos que se enfrentaron con la policía húngara cuando les cerró la frontera; también sucedió en una localidad croata
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HORGOS (Serbia).- "¿Esperamos en Serbia o lo intentamos por Croacia?". Esta es la pregunta que se hacían hoy cientos de refugiados de Medio Oriente, varados en Horgos, en el lado serbio del límite territorial con Hungría, cuya frontera ha sido sellada, tras violentos enfrentamientos con la policía.
Los refugiados lanzaron piedras contra la policía húngara que los expulsó de su territorio hasta llevarlos a la frontera con Serbia, en la localidad de Roszke. La policía contestó con gases lacrimógenos y se produjo una batalla campal.

"No sabemos qué hacer, llegamos ayer con 18 familiares y amigos y estamos viendo a gente que se va para Croacia pero, ¿y si vamos para allá y nos cierran también las fronteras?", se preguntaba Haci Mrad, un sirio de unos 40 años de edad.
Un afgano, que viaja con su mujer y su hijo de 4 años, lo tiene más claro: "vamos a descansar un poco y nos vamos para Croacia, antes de que decidan seguir cerrándonos las fronteras". La situación en Horgos fue caótica hoy. Ante la falta de información, los refugiados siguiendo al segundo las redes sociales para ver cómo continuar su travesía rumbo a Alemania.

Soportando unos inusuales 30 grados a la sombra en pleno mes de septiembre, también tenía que aguantar "unas horas" más una familia siria de ocho miembros, entre ellos dos niños de no más de 3 y 5 años.
"Nadie nos dice nada claro y no podemos tener más días a los niños en estas condiciones", se lamentaba una las mujeres del grupo. Salieron desde Siria hace dos meses, pasaron por Estambul, cruzaron el Mar Egeo a Grecia en un bote, luego cinco días en una zona arbolada "con frío y sin nada para comer". Todo un periplo de dificultades para que, cuando llegaron a Hungría, sus fronteras estén blindadas.
"¿Por qué nos cierran las puertas? ¿por qué no nos quieren en ningún sitio si Siria está en guerra, no podemos hacer otra cosa?", se lamenta esta mujer que aseguró que iba a esperar en Horgos "por si Hungría abre sus puertas".
"Huimos de la guerra en nuestro país y ahora llegamos y dormimos en el suelo", se lamenta. Entre las últimas personas que se debatían entre esperar por si el Gobierno húngaro abre la frontera o subirse a uno de los autobuses que los conduce hasta la frontera serbo-croata está también Unis, un iraní de 18 años.
Caos en Croacia
El gobierno de Crocia dijo hoy que ya no tiene más capacidad para recibir refugiados, después de que unos 7000 entraran desde ayer a ese país procedentes de Serbia, y luego de que Hungría cerrara sus fronteras y con ello la principal puerta de entrada a la Unión Europea (UE) para el aluvión de solicitantes de asilo.

En declaraciones a la prensa estatal, el ministro del Interior, Ranko Ostojic, dijo que su gobierno ya comunicó a la UE y al organismo de la ONU para los refugiados (Acnur) que Croacia "ya está llena" de refugiados.
"Hemos agotado nuestras capacidades", declaró Ostojic, según la agencia de noticias croata Hina. Ostojic lanzó esta advertencia desde el paso fronterizo de Tovarnik, en el límite con Serbia, adonde seguían llegando refugiados desde que el cierre de la frontera húngara obligó a tomar una ruta alternativa a quienes huyen hacia Europa desde países en conflicto en Medio Oriente y Asia.

Croacia quedó estupefacta hoy mientras miles de refugiados llegaban desde Serbia. Decenas resultaron lastimados o pisoteados cuando se apresuraron a subir a los pocos autobuses y trenes que las autoridades pudieron proveer, mientras algunos policías incluso se cubrieron detrás de árboles para protegerse del caos.
La nación balcánica súbitamente se convirtió en el punto más reciente de ingreso en el éxodo de más de 1600 kilómetros hacia el occidente europeo después de que Hungría selló su frontera el martes erigiendo una valla con alambre de púas y luego usó gas lacrimógeno, porras y cañones de agua para mantener alejados a los inmigrantes.
Ruta más larga
Croacia representa una ruta más larga y más dura hacia Europa para los solicitantes de asilo procedentes de Siria y otros lugares que llegan al continente huyendo de los conflictos en sus países de origen. La policía informó que más de 8900 personas han entrado en los últimos dos días.

Después de cruzar Serbia por autobús, muchos migrantes cruzaron campos a pie para ingresar a Croacia, donde decenas de policías los dirigieron a trenes y autobuses camino a centros de refugiados. Las autoridades les advirtieron evitar caminar por áreas a lo largo de la frontera serbia que todavía están por definirse tras la guerra de 1991 a 1995.
Al comienzo las cosas estaban en calma, pero pronto se salieron de control. Cientos de enfadados inmigrantes rompieron las filas policiacas en el poblado de Tovarnik, en el este de Croacia, después de esperar horas bajo el sol, en demanda de que se les permitiera seguir avanzando hacia Europa Occidental. Más de 2000 hombres, mujeres y niños que estuvieron atrapados en la estación de tren local durante horas. Cuando los autobuses llegaron, los grupos corrieron hacia ellos, superando a la policía croata. La situación se calmó, pero algunos migrantes siguieron a pie y la policía no fue capaz de detenerlos.
Es improbable que los migrantes se queden mucho tiempo en Croacia, donde deben registrarse. Pueden pedir asilo ahí, pero casi todos planean seguir, pasar por Eslovenia y luego Austria camino a Alemania o los países escandinavos.
Agencias EFE, AP y AFP
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