
Wasmosy, huésped de la Argentina
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Eran las diez de la noche en Asunción cuando Juan Carlos Wasmosy tocó el timbre de la residencia del embajador argentino en Paraguay, Néstor Ahuad. Nadie lo esperaba.
"Necesito pasar la noche aquí", le escuchó decir Ahuad anteanoche, cuando habían pasado pocas horas de la liberación del polémico general Lino Oviedo, el peor enemigo político de Wasmosy.
El embajador lo dejó pasar y enseguida se comunicó con el vicecanciller Andrés Cisneros, que a su vez informó al presidente Carlos Menem. Ahuad recibió la instrucción de alojar a Wasmosy y a su acompañante, su hijo "Lalo".
Wasmosy había entregado la presidencia del Paraguay apenas tres días antes y ya se sentía en peligro.
Como no pidió asilo político, el gobierno argentino consideró que pasaría la noche en calidad de "huésped" de Ahuad, bajo ciertas reglas.
Podía llamar a sus familiares y a sus abogados, pero debía abstenerse de establecer contactos políticos, le informaron a Wasmosy, quien entendió que la Argentina no podía quedar involucrada en cuestiones internas del Paraguay.
El embajador acordó con Wasmosy mantener en reserva su hospedaje, razón por la cual la historia sólo trascendió ayer, cuando el ex presidente ya había abandonado el refugio. De cualquier modo, Ahuad informó de inmediato al gobierno de RaúlCubas Grau, que ganó la elección porque había prometido liberar a Oviedo. Como indican las reglas de la diplomacia para estos casos, el embajador llamó al cancillerDidoFlorentín Bogado.
Según fuentes diplomáticas, Wasmosy no le explicó al embajador los motivos que lo habían llevado a refugiarse en la residencia. Pero en la residencia dedujeron que el ex presidente temía que hubiera una orden de captura en su contra, aunque se debate en Paraguay si lo protegen los fueros de senador vitalicio.
El ex presidente paraguayo y su hijo permanecieron en la residencia hasta el mediodía de ayer.
Wasmosy se fue como había llegado, sin dar mayores explicaciones: pidió un auto prestado y le indicó al chofer las calles donde están ubicadas sus oficinas.
Una elección sorprendente
Para alivio del gobierno argentino, el ex presidente no solicitó asilo político, lo que hubiera puesto al embajador en un brete. Fuentes del oviedismo especulaban anoche con que, si se decide a emigrar, Wasmosy podría cruzar la frontera y radicarse en la Argentina sin más trámite, para ahorrarle a Menem un problema.
En Asunción interpretaron que la maniobra de Wasmosy tenía como objetivo demostrar que, aún despojado del mando, cuenta con el respaldo de los países del Mercosur.
Su aparición en la residencia argentina fue tan imprevista como desconcertante.En abril de 1996, tras el intento de golpe de Oviedo, el entonces presidente se refugió en la embajada de los Estados Unidos.
Meses más tarde,Oviedo se declaró triunfador en la elección interna del Partido Colorado y emprendió una gira por los países del Mercosur, como precandidato a la presidencia, título que Wasmosy no le reconocía.
Lo recibieronMenem y el uruguayo Julio María Sanguinetti, pero el brasileño Fernando Henrique Cardoso lo eludió. Por ese gesto, Wasmosy se disgustó con Menem, pero más se enojó cuando supo que enviaría como embajador al ex brigadier Andrés Antonietti, un amigo de Oviedo.
Para recomponer la relación, Menem desvió el destino del ex brigadier: lo mandó al Uruguay.
Hace cuatro semanas, Albino Rojas, más conocido como"El SoldadoChamamé" se instaló en Asunción.Primero dijo que sería agregado cultural de la embajada, luego, "enlace personal de Menem conGrau".
El Presidente viajó el sábado último al Paraguay, para la jura de Cubas. Allí declaró que es amigo personal de Oviedo y dijo que no le deseaba la cárcel a nadie.
Tres días más tarde, Wasmosy se refugió en la residencia argentina.


