Xi o el arte de amasar y ejercer poder sobre un grupo hermético

Chris Buckley
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16 de noviembre de 2013  

PEKÍN.- El presidente chino, Xi Jinping, confesó haber visto El padrino , y esta semana demostró ser un estudiante avezado de uno de los temas de la película: el arte de amasar y ejercer poder sobre un pequeño y hermético círculo de hombres.

De su reunión de cuatro días con el Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), Xi emergió fortalecido. Consiguió apoyo para la creación de una nueva comisión de seguridad nacional que seguramente ampliará su influencia, así como para un grupo de liderazgo sobre cuestiones de la reforma que le daría más autonomía en cuestiones de política económica.

Un año después de haber accedido a la jefatura del PCCh, Xi da la imagen de un presidente enérgico, incluso imperial, con una clara preeminencia sobre sus otros seis colegas del Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del PCCh.

Por el contrario, su predecesor inmediato, Hu Jintao, hizo un credo de fungir como anodino ejecutor de los consensos de la élite.

Xiao Gongqin, uno de los más prominentes impulsores del "neo-autoritarismo", piensa que Xi es muy bueno para China: una nueva encarnación de su idea de un líder ideal, Deng Xiaoping.

Xiao enseña historia en la Universidad Normal de Shanghai y se hizo famoso y controvertido a fines de la década de 1980, cuando postuló que China necesitaba de un caudillo pro mercado que extinguiera a la oposición política y guiara al país hacia la modernidad económica.

Xi absorbió esa idea "neoautoritaria" imitando a Deng, el patriarca del PCCh que supervisó las reformas económicas de la década de 1980, dijo Xiao en una entrevista telefónica. "Ahora lo esencial es acumular poder -agregó-. En estos tiempos hace falta un hombre fuerte, un líder poderoso."

Pero a los partidarios de la liberalización política, esa potencial acumulación de poder es peligrosa, lo mismo que la conformación de un nuevo y poderoso comité de seguridad. Rong Jian, un abierto opositor al neoautoritarismo desde la década de 1980, dice estar alarmado por los resultados de la reunión del Comité Central.

"Quiere ser Putin", dijo Rong, comentarista político. Según él, Xi tiene, en términos potenciales, mucho más poder de decisión sobre la economía nacional del que tenía Deng.

"Los recursos actuales son enormes, solo equiparables a los de Estados Unidos", señaló. "Si los gestionan bien, el cambio puede ser enorme. Caso contrario, el daño también puede ser inmenso", advirtió.

El estilo de liderazgo de Xi refleja sus orígenes, y también parece reflejar cierto consenso entre muchos altos funcionarios de que se necesita un líder más ágil y enérgico para hacer frente a la reestructuración económica, las presiones de la política exterior, y los desafíos que enfrenta un gobierno de partido único, según los analistas de la política china. Xi dijo varias veces que se necesita con urgencia un cambio.

El mandatario es como una matrioshka , una muñeca rusa de muchas capas sucesivas, que se fueron depositando sobre su persona política en distintas etapas de su vida: bajo el gobierno de Mao, luego de Deng, y más tarde de sus sucesores.

Aunque Xi y su familia padecieron bajo el gobierno de Mao -que expulsó al padre de Xi de la élite partidaria-, él siempre se mostró muy respetuoso con el líder de la Revolución Cultural.

"Creo que Xi dejó en claro que se propone recuperar algo de la mitología de un partido disciplinado que trabaja a favor del pueblo", dijo Joseph Fewsmith, profesor de la Universidad de Boston y especialista en la élite china. Pero Xi aspira a lograr, al igual que Deng, una fusión similar de control unipartidario y dinamismo capitalista, según varios expertos.

Muchos economistas y analistas políticos dicen que Hu, predecesor inmediato de Xi, no logró concitar autoridad, tal vez porque los altos niveles del PCCh estaban atestados de funcionarios que lo despreciaban. Nadie sabe si Xi podrá evitar hacer un mal uso de sus poderes ampliados o despilfarrarlos en promesas rotas que sólo engendrarán más descontento social.

Traducción de Jaime Arrambide

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