
Acerca de la doble vida
Luis Miguel no hace las compras, Freddie Mercury no está en Rosario ni Sandro canta en fiestas, pero...
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Tener a Luis Miguel o a Sandro en una fiesta de cumpleaños es un sueño no tan fácil de cumplir. Uno vive de gira o está recluido en su mansión en México. El otro no sale mucho de su casa del Gran Buenos Aires. Y eso sin contar los honorarios que pedirían por esa aparición hogareña.
Pero si no se puede tener los originales, se puede tener los dobles: personas físicamente parecidas que trabajan imitándolos para acontecimientos sociales y shows en bares y restaurantes. En Inglaterra el rubro es todo un furor, con agencias como Splitting Images (www.splitting-images.com) y Top Lookalikes ( www.toplookalikes.co.uk ), encargadas de ofrecer dobles de Robbie Williams, Paul McCartney, Kylie Minogue, Elton John... ¡Y hasta de la familia real!
Y aunque en la Argentina el fenómeno de los dobles no está tan extendido, hay varios: sin duda, el máximo referente local es Juan Carlos Andrizzi, el doble oficial de Roberto Sánchez.
"La gente elige al doble", explica Andrizzi, veterano en la profesión de ser otro y casi señalado por el destino para esa tarea. "En 1968 vi a Sandro en un recital que dio en un festival de rock y me gustó mucho su forma de ser. Yo era muy jovencito y empecé a dejarme las patillas y el pelo como él, y la gente comenzó a decirme que era parecido. Ahí comencé a imitarlo."
Después Sandro le pidió que estuviera como extra en la película Muchacho. "Cuando se estrenó –sigue Andrizzi–, en un teatro de la calle Corrientes, Sandro no podía salir porque había mucha gente esperándolo, y me pidió que saliera yo para confundir al público mientras él iba por otra puerta. De ahí me llevó a comer a La Boca, a la cantina Spadavecchia, donde canté Rosa, rosa... A los dueños les gustó y trabajé 30 años imitándolo."
Andrizzi se enorgullece de haber cantado en el casamiento de Jorge Rial y en una fiesta en casa de Osvaldo Laport. Ser doble le cambió la vida: "Esto a mí me sirvió mucho; gracias a esto soy alguien. Me permitió saber lo que es vivir como un ídolo, que me pidan autógrafos, que me saquen fotos..."
¡¿Qué hace Luis Miguel acá?!
Guillermo Elías también se dedica a ser doble. De Luis Miguel, en su caso. Incluso su página de Internet es www.luismiguel2.com . Elías, que viajó a México para actuar en México D.F. y en un teatro de Acapulco, también conoció a su "homenajeado", que le dio el visto bueno para imitarlo siempre y cuando usara su nombre verdadero. No fuera a ser que anduviese por el mundo llenando estadios y despertando suspiros.
"En todos lados me decían que era parecido y decidí hacer algo al respecto. Hace seis años que lo imito en fiestas privadas. A Luis Miguel lo admiro como artista; no soy fanático ni nada de eso. Este es mi trabajo", comenta este doble oriundo de Lanús.
Pero, claro, no es tan fácil dejar de ser el segundo Luismi. Elías da detalles: "Voy por la calle y me doy cuenta de que se están riendo o hacen chistes. Obviamente que Luis Miguel no va a estar caminando por Buenos Aires, pero la gente hace comentarios todo el tiempo. En los supermercados es donde más se ríen. Dicen: ¡¿qué hace Luis Miguel acá?!"
Algo parecido le pasa a Pablo Padín, que si bien no es un doble con todas las letras, tiene un llamativo parecido físico con Freddie Mercury. Seguidor desde adolescente de Queen, Padín es el cantante de la banda rosarina Dios Salve a la Reina, grupo que rinde tributo a las canciones de Mercury y compañía.
"Empecé a dejarme el bigote y a vestirme como Freddie a los dos años de haber formado la banda. El look me acompaña siempre. Cuando me ven abajo del escenario, de alguna forma siguen viendo al personaje de Mercury, aunque yo no esté emulándolo. Juego un poco con el hecho de que a la gente le gusta seguir viendo al personaje. Además, creo que está bueno porque crea una ilusión en las personas."
Y, a diferencia de la curiosidad que despiertan los dobles de Luis Miguel y Sandro, el parecido de Padín con el intérprete de Rapsodia bohemia impacta desde lo emocional. "Estábamos en Liverpool, en un ascensor, después de una de las presentaciones que hicimos allá, y unos ingleses que subieron me vieron y se pusieron a cantar a los gritos Who Wants to Live Forever. Porque para ellos estaba presente Freddie Mercury."
Parecidos, sí. Iguales, no. ¿Dónde está el límite entre realidad y ficción para los que se ganan la vida haciendo de otro? Es difícil saberlo. "Hago media cuadra y soy Sandro. En el barrio, a mi señora le dicen la esposa de Sandro, y a mi hija la hija de Sandro. Cuando fui a ver el espectáculo de Moria Casán y Nito Artaza dijeron: ¡Está Sandro en la sala! y la gente aplaudió. Creo que me cuesta mucho dejar de ser Sandro y volver a ser Juan Carlos cuando regreso a mi casa a la noche", reflexiona Andrizzi, y agrega que ser doble no es algo para cualquiera.




