
El legendario club neoyorquino, cuna del punk y donde tocaron leyendas como los Ramones, deberá cerrar después de más de treinta años de música
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Al día siguiente de que Blondie y Public Enemy tocaran en un concierto gratuito para salvar a CBGB, el legendario club de punk en Nueva York, expiró el contrato de arrendamiento sin posibilidades de ser renovado. Un comunicado expedido por los dueños del local, el grupo Bowery Residents’ Committee, una organización sin ánimo de lucro que ayuda a unas ocho mil personas sin hogar cada año, decía “esperamos que CBGB evacúe el predio tanto voluntaria como rápidamente”.
CBGB, el legendario lugar donde alguna vez tocaron los Ramones, Talking Heads, Television, Patty Smith y otros, fue creado por Hilly Kristal en 1973 y desde entonces ha sido un lugar obligatorio de la escena nocturna neoyorquina.
El club era de los más viejos antros de rock que quedaban en Nueva York, luego de que cerrara, el año pasado, el Bottom Line, por líos con el alquiler. El CBGB podía albergar a 300 personas, que pagaban un cover que rara vez era más de diez dólares. Kristal, de 73 años, se encargaba del mantenimiento del lugar y aunque gana poco dinero en los conciertos, sus ingresos podrían llegar a ser de dos millones de dólares anuales por venta de souvenirs.
La pelea comenzó cuando el Bowery Residents’ Committee reclamó que el CBGB le debía 75 mil dólares de renta. Entonces el BCR demandó a Hilly por 307 mil dólares de alquiler retroactivo a 2001, si bien Kristal pagó esa deuda, Muzzy Rosenblatt, el director ejecutivo del BCR dijo que el club le debía dinero aún por los aumentos mensuales de alquiler. Kristal dijo que nunca había recibido facturas de cobro por esos ingresos, y que consideraba excesivamente altos los estándares del barrio.
Cuando se difundió la noticia del posible cierre de CBGB, los amigos de la casa comenzaron a manifestarse. Algunos de los que apoyan la causa del club son David Byrne, el cineasta Jonathan Demme y Steven Van Zandt de la E Street Band. Van Zandt dice que propuso un trato ofreciendo un aumento “razonable” en el alquiler, voluntarizándose para ser un garante externo y planeando un concierto benéfico anual para los indigentes. Rosenblatt sostuvo que además de los 200 mil dólares que gastó en abogados debido al pleito, todo el alquiler que no se ha pagado habría podido ir a parar a los sin casa.
“No sólo venían músicos aquí sino escritores, diseñadores y cineastas”, explica Chris Franz, el baterista de Talking Heads. “Aquí fue donde conocimos a Andy Warhol y a Lou Reed. Y tenía un olor extraordinario. Como una mezcla entre Chanel No. 5 y mierda de perro. Y, por supuesto, humo de cigarrillo”.
El barrio en el que está situado, Bowery, fue alguna vez un distrito deteriorado donde vivían artistas, pero en los últimos años se ha reinventado y lujosos apartamentos han comenzado a aparecer junto con elegantes restaurantes y bares.
“Voy a esperar a que me den un aviso de desalojo, que le entregaré a mi abogado. Mientras más tiempo estemos aquí más ruido haremos”, fue la respuesta de Kristal a la petición de evacuar que hizo el BRC.
La pelea del CBGB ha llegado a reclutar el apoyo del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y de treinta mil ciudadanos que firmaron una petición. “El CBGB es un lugar sagrado”, dice Van Zandt. “Vamos a pelear hasta el final”.




