Adrián Caetano busca su propio lugar en el cine
Tras "Pizza, birra, faso", el realizador presentará dos trabajos en el festival
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Durante el rodaje de "Pizza, birra, faso", que filmó junto a Bruno Stagnaro, Israel Adrián Caetano ya pensaba cuál iba a ser su próximo paso en el cine, un proyecto independiente donde lo fundamental era el gusto por hacer una película, contar una historia con la misma mirada que ya le había permitido sorprender y emocionar.
A pesar del alto precio que significaba "hacer la suya", Caetano optó por seguir adelante contra viento y marea y concretar "Bolivia", su primer largometraje realizado en forma personal, que tendrá este viernes su prueba de fuego en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.
Tal vez porque guarda buenos recuerdos de sus años en Córdoba, Caetano no se resigna a la convulsionada rutina de los porteños. Rara vez se lo escucha más allá de su obra, se incomoda frente a los grabadores y escapa de las cámaras. Es un apasionado del fútbol, del metegol, de compartir birras con amigos y, obviamente, del cine.
También dentro del festival, Caetano presentará el cortometraje "La expresión del deseo", otra manifestación, con rigor casi documental, de la violencia urbana que supo capturar en "Pizza, birra, faso". Aquí, una patota de marginales declara la guerra a un grupo de linyeras entrado en años por la posesión de una radio portátil y un pequeño territorio en el interior de una plaza de la ciudad de Córdoba.
Se viene "Bolivia"
Caetano se anota en la lista de aquellos que llaman a las cosas por su nombre: al pan, pan, y al vino, vino. "Bolivia" resume en unos pocos y desafortunados hechos el sabor amargo que muchos otros han padecido la primera vez que probaron suerte con un largometraje. Según sus palabras, algunas confusiones contractuales perjudicaron el correcto discurrir del rodaje, al punto que debió interrumpirlo durante casi todo 1998 y todavía hoy adeuda un par de tomas que impiden la salida de una copia "A" tal como la tiene en su cabeza.
"La idea nació hace mucho y comencé el rodaje apenas terminé con "Pizza..." En realidad, "Bolivia" fue pensada como uno de los dos mediometrajes de un largo compartido con otro debutante, sin apoyo oficial y con los metros suficientes de película virgen en blanco y negro."
Pero la cosas cambiaron, finalmente "apareció un productor y creció la posibilidad de convertir mi episodio en un largo", asegura Caetano. "Después vinieron los problemas", agrega con tono resignado. Pero ésa es otra historia.
Tragedia en el Once
"Mi película es una tragedia, en el sentido tradicional de la tragedia griega. El protagonista es un boliviano que trabaja en la cocina de una parrilla al paso del barrio de Once, una parada habitual de tacheros. Ahí están el dueño del boliche, la chica que atiende las mesas y el taxista que está por perder su coche porque no tiene para pagar las cuotas", explica Caetano acerca de su primer trabajo cinematográfico con un sello personal.
Y continúa: "Es la historia de un pibe que se viene de lejos a trabajar, del vínculo que conserva con su familia, de su relación con la mesera, de la xenofobia de la gente de su misma clase social".
En su mundo, en ese mundo donde se cruza una serie de personajes, donde las miradas dejan entrever un más allá que a su vez esconde miserias, resentimientos y odios, es donde tiene lugar una historia, una de tantas, que no pretende otra cosa que ser la historia de gente que pueda reconocerse a sí misma en la pantalla. "Es una historia de seres castigados por un sistema que les quita más de lo que les da: lo único que les deja es pelearse con los que tienen al lado", comenta, rotundamente, el realizador.
Un lugar en el cine
Caetano cree a rajatabla que una persona puede mantenerse en su lugar siempre y cuando lo quiera. "A mí me gusta hacer películas. Estoy contento con la época que me tocó, con quien soy, lo que hago y lo que tengo. No estoy de acuerdo con la gente que dice que en el mundo del cine hay que saber venderse por encima de lo que uno es en el momento que crea." No deja de destacar que, a su juicio, hubo una época en que la gente no conocía a autores "que dejaron una obra espectacular". Y deja sentado que lo más importante es la obra, por encima de cualquier otra cosa. "Muchos actores siempre hacen de ellos mismos porque creen que lo importante son ellos mismos y no su trabajo. A veces tienen razón: siempre hacen de ellos mismos y a los productores les conviene. Cuando les pasa el minuto de gloria la gente los olvida", afirma.
Caetano asegura que su compromiso por el cine pasa por un creciente profesionalismo. "El cine lo tomo como mi profesión, por eso lo respeto. Es una pasión pero también un trabajo. Por eso lo tengo que cuidar. No tiene que ser efímero como el éxito de aquellos a quienes lo que más les gusta es mostrarse", reflexiona.
El realizador quiere que no se lo tome como una suerte de artífice de la resistencia por el hecho de realizar sus películas en forma independiente. "Si mañana viene alguien con dos millones de dólares para proponerme hacer una película, me gusta el guión y llegamos a un acuerdo, mientras no sea una transa , voy a aceptar. Ser independiente no tiene que ver con una mera actitud de outsider, sino con una forma de ser."
Expectativa
"Bolivia", que fue rodada en súper 16 mm y en blanco y negro, aspira a conseguir respaldo económico para que pueda ser ampliada a 35 mm, como ocurrió con "Pizza, birra, faso", y tener una carrera comercial razonable. Su elenco está encabezado por Freddie Flores, Rosa Sánchez, Oscar Bertea y Marcelo Videla, a los que se sumó el veterano Enrique Liporace.
El presupuesto, todo un dilema
En el último Festival de Cine de Gramado, donde "Pizza, birra, faso" se llevó los mejores premios, el realizador argentino Diego Arsuaga ("Otario") le preguntó a Caetano cómo hacía para vivir de su profesión en la Argentina. La respuesta fue lacónica y contundente: "Vivo con poco".
Ante La Nación , Caetano procuró desarrollar el concepto. "Hay mucha gente que vive preocupada por venderse, por la cosa fashion , y eso no me interesa. Los grupos de rock venden más fotos que discos, y eso tiene que ver con la forma en que funciona económicamente este sistema", afirma.
¿Existe una correlación entre la forma de vida elegida por Caetano y la realización de films de bajo presupuesto como los suyos? "La mayoría de la gente que hace cine acá con poca plata es porque no tiene otra salida, porque no hay medios. Lo que pasa es que a veces las ganas y la pasión pueden más."
Para el realizador, la pregunta debería ser al revés. "¿Por qué sólo se hacen películas de tres millones de dólares o de cincuenta pesos?", se interroga. La respuesta es inmediata: "A lo que apunto es a repartir un poco más, que es la única forma de generar una industria. Se trata de capitalismo básico. Se parte de una demanda en el mercado que el cine argentino no tiene. Se hacen dos o tres películas grandes, y un montón que son independientes, negocios oscuros o truchadas ", sostiene sin disimular su bronca.





