
Honkin’ On Hobo
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La tradición blusera en la bocota de Steven Tyler
Se supone que con 35 años de carrera y 14 álbums de estudio bajo el poncho, Aerosmith está en condiciones de darse algunos gustos, como Honkin’ On Hobo , un disco de covers de blues. Los Aerosmith siempre fueron considerados una especie de Stones norteamericanos, y así como en los Rolling hay álbumes más Jagger (obsesionado siempre con "sonar contemporáneo") y otros más Richards (preocupado por mantenerse fiel a las raíces del rock y blues), se supone que este trabajo es una especie de triunfo del guitarrista Joe Perry, aunque Steven Tyler suena muy a gusto cantando y tocando la armónica, instrumento que domina con maestría pero no suele ejecutar mucho en el estudio.
Con la producción de Jack Douglas, quien estuvo presente en clásicos de Aerosmith en los 70 como Toys In The Attic y Rocks , la banda suena rejuvenecida. Es como si el hecho de volver a sus orígenes les produjera una saludable catarsis, liberándolos de la elaborada sobreproducción que recargaba álbumes como Nine Lives (1997). Pero las raíces de Aerosmith están tanto en los bluseros originales como en los grupos británicos que le pusieron distorsión al género, Led Zeppelin y -especialmente- el Jeff Beck Group. Y eso queda claro ya desde el comienzo, con "Road Runner" (de Bo Diddley), donde la banda rockea de manera arrasadora. El mismo tratamiento se aplica a "Baby Please Don’t Go" (de Muddy Waters, elegido como primer single), mientras que en "I’m Ready" (también de Waters) ralentan el groove original, acentuando el sentido de amenaza e innuendo sexual del tema. Con "Eyesight to the Blind" (Sonny Boy Williamson) y "Temperature" (Little Walter) se acercan más a la raíz del blues; no casualmente, ambos cuentan con Johnnie Johnson, el pianista original de Chuck Berry, como invitado.
Curiosamente, tres temas pertenecen al repertorio de Mississippi Fred McDowell, un blusero algo más oscuro: "Back Back Train", cercano al country blues, con Perry destacándose en la guitarra slide; "You Gotta Move", que es sometido al "Bo Diddley beat", quizás para diferenciarlo de la famosa versión de los Stones en Sticky Fingers, y "Jesus Is On the Main Line", sentido gospel que cierra el álbum. El único tema original es "The Grind", una de esas baladas que constituyen la especialidad de Aerosmith, pero esta vez con sabor bluesy. Probablemente la mejor perfomance del disco sea la de "Stop Messin’ Around" (del Fleetwood Mac, original de Peter Green), donde se mantienen bastante cerca de la original. Perry suele mencionar a este grupo como su máxima inspiración: él mismo se hace cargo de la primera voz y brilla en la guitarra, mientras que Tyler se descuelga con un solo de armónica descomunal. Honkin’ se une orgullosamente al From The Cradle de Clapton, entre los tributos más dignos que hayan hecho los rockeros blancos a los padres fundadores del blues.





