
La heroína separó a Scott Weiland de los Stone Temple Pilots. ¿Podrá dejar atrás las drogas y el grunge y convertirse en un rockero glamoroso?
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Se es el tipo de los Stone Temple Pilots?", pregunta un mozo incrédulo en el exclusivo restaurante del último piso del Peninsula Beverly Hills Hotel, donde Scott Weiland está almorzando y conversando acerca de 12 Bar Blues, su debut como solista. "Yo los vi tocar el año pasado y ésta no es la misma persona." Este Weiland de 30 años se parece en verdad muy poco al de antes.
Su estructura de 1,80 metro pesa escasamente 70 kilos. Su antigua cara de querubín está demacrada, y su pelo dorado se ve ahora quebradizo y negro. Su conducta también ha cambiado. En épocas de la consagración de STP, Weiland parecía un tipo difícil; ahora, sin embargo, se pasea ante las miradas de los parroquianos con un sombrero de ala ancha, una atractiva bufanda y anteojos de Gucci, grandes y redondos.
"Me gustan las estrellas de rock", dice Weiland. "Yo soy una estrella de rock. Me encanta que los rockeros y las supermodelos sean populares otra vez. Son los únicos superhéroes que tenemos. La vida es dolorosa, apesta; entonces uno quiere cosas que parezcan divertidas, excitantes."
Weiland se aferró al papel de estrella pop despreocupada como a un salvavidas en medio de la tormenta. El año pasado, STP despidió a su cantante luego de que violara el contrato que lo obligaba a no tomar drogas durante la gira; la mujer con la que estuvo casado durante tres años lo abandonó; se sometió a un tratamiento de rehabilitación por su sórdida adicción a la heroína y, como si todo esto fuera poco, se obsesionó con el tema de su peso. Sin embargo, Weiland, el escapista, aparentemente ha sido capaz de reinventarse a sí mismo. Es un misterio cómo este hombre frágil y frívolo ha podido hacer realidad un álbum y lanzar una carrera como solista.
Victor Indrizzo, su amigo de toda la vida, baterista y coautor de 12 Bar Blues, señala que Weiland "se aferró al trabajo, porque es lo único que te salva cuando tu vida se viene a pique". El cantante, que asegura estar sobrio desde hace seis meses, construyó su propio estudio (ambientado como un fumadero de opio) mientras seguía de gira con Stone Temple Pilots el año pasado; negoció su álbum solista con el mismo sello de la banda, Atlantic, y estuvo meses escribiendo los temas con Indrizzo, además de grabar durante horas infinitas. Pero Weiland cuenta todo el tiempo con un séquito que lo sostiene y hace que todo sea posible. En el hotel se registraron su madre y su asistente un publicista está siempre cerca; además, su ex mujer, Jannina, lo espera en su cuarto.
"Soy una suerte de combinación de David Bowie y Henry Rollins", explica él. No puede parar de hablar, ni aun mientras toma de su taza, y ahora tiene unas gotas de capuchino derramándose por su mentón. "Me gustan el flash y el glamour, me gusta manejar buenos autos, pero pongo tanto afán en mi ambición que a veces me siento desbordado."
Weiland afirma que su autoestima sufrió grandes golpes durante sus cinco años como miembro de los Pilots. "Hacer nuestro último disco fue terrible", dice. "Yo era un chivo expiatorio. Me maltrataron todo el tiempo." Este álbum solista es su declaración personal de talento. Es una mezcla lúgubre de melodías callejeras, pop de cabaret, melodramático y nihilista, y letras que revelan hastío. Para la música, Weiland contrató a dos ex Porno for Pyros (el bajista Martyn LeNoble y el guitarrista Peter DiStefano), que trabajaron junto con Indrizzo y el guitarrista Tim Gilman. Luego incorporó al productor Daniel Lanois para agre-gar los últimos detalles surrealistas. Parece haberse despegado del sonido Led Zeppelin que tenían los Pilots. Sin embargo, las primeras reacciones de los fans de la banda tienen más que ver con la conducta y el aspecto de Weiland que con su música. "Sé que estoy delgado, me gusta sentirme liviano cuando me muevo por el escenario, como un bailarín", dice, mientras se levanta la remera negra para mostrarme un torso firme pero angosto. Weiland se mira todo el tiempo en todos los espejos del hotel, en los reflejos que le devuelven las puertas y ventanas. Está obsesionado por su aspecto.
"Creo que esos tipos (los STP) se sintieron disconformes porque todo me resultó demasiado fácil. Si Courtney Love y yo nos sentásemos juntos, habría como cinco horas de película. Somos buenos amigos, y podemos darle duro a un periodista hasta agotarlo. Creo que los de mi banda estaban celosos."
Hoy es bastante tenue su relación con los restantes integrantes de los Pilots, quienes en el otoño boreal lanzaron un álbum (Talk Show) con otro cantante. Weiland está enojado ("me cagaron"), pero los perdona ("amo a esos tipos"). Comenta que STP seguirá como banda, pero agrega que no colaborará con ella porque "me distraería de mi carrera como solista".
Weiland habla largo y tendido de su ruptura con el grupo, como para tratar de entender qué fue lo que sucedió. "El día en que las limusinas nos vinieron a buscar para ir a Anchorage, Alaska, y hacer el show", cuenta, "yo llamé a Dean (DeLeo) para avisarle que había tenido dos recaídas: «Tengo un pequeño problema de drogas. Voy a llevar algunos medicamentos como para desintoxicarme en el camino, sólo Vicadin y Valium.» Luego Dean me volvió a llamar: «Hemos cancelado los shows. No podemos confiar en vos.» Yo no lo podía creer. «¿Qué querés decir? ¡Fue sólo una recaída de tres días!» Me contestó: «Estamos hartos de todo esto; no queremos saber nada más con vos.» Sólo pude decirle: «Bueno, ¡que les vaya bien!»".
"Ser solista te vuelve vulnerable y libre a la vez", dice Weiland con ensoñación. "Si algo sale mal, es por mi culpa. Pero si algo es bello y la gente se conmueve, eso también se debe a mí." Sin embargo, esa libertad no alcanza para que Weiland no fantasee con un reencuentro de STP. "Deberíamos encontrarnos los cuatro en Bali o en una isla desierta, algo totalmente agreste", imagina. "Unicamente nosotros haciendo surf, disfrutando de la música. Sólo traigan sus guitarras acústicas y tambores, sentémonos en la playa, a medianoche, justo adonde llegan, en silencio, las aguas."





