
Al ritmo del marketing
Norberto Baccon: el manager de Soledad y otros grupos de éxito, sostiene que "había que mediatizar el folklore".
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A los 41 años, casi por casualidad Norberto Baccon, comenzó a forjarse un pequeño imperio folklórico. Paradójicamente nació en pleno centro de Buenos Aires, donde está ubicado su semipiso. Se inició como bailarín, impulsado por su madre que era concertista de piano. Estudio música y solfeo. Fue vendedor de juguetes. Cursó cuatro años de abogacía y para mantener su pasión por el folklore trabajo de bancario durante 17 años.
De la noche a la mañana, se convirtió en manager de Cuti y Roberto Carabajal. Empezó a recorrer los festivales del interior del país, descubrió a Los Nocheros y a un incipiente grupo de jóvenes folkloristas. Ahora, es el dueño de la agencia Argentina Producciones: la productora que tiene un numeroso staff de músicos, que llevan su marca, en la que está incluida la afamada Soledad.
El productor que se ganó el mote de "Grinbank del folklore" (conocido en el ambiente como uno de los favoritos de Mahárbiz) dice que prefiere las fiestas populares al folklore para unos pocos. "Dino Saluzzi, me parece genial, pero quizá sus chacareras no llegaron a la gente porque no se pueden bailar, y la gente quiere bailar".
Baccon es el impulsor e ideólogo de toda esta corriente folklórica que desembarcará en Capital Federal bajo el nombre de "El canto joven". El espectáculo que fue visto por más de 130 mil espectadores, lo alienta a nuevos proyectos: "Quiero tener un programa de radio que pase las 24 horas folklore joven y llenar la cancha de River con todo este elenco de jóvenes".
-¿Te cabe el apodo del "Grinbank" del folklore?
-Yo creo que Grinbank ha hecho aparecer al rock como un movimiento dentro de los distintos géneros musicales. Le ha dado un perfil y un contenido. Yo por ahí estoy haciendo lo mismo. Soy quizás el primero de los productores que está haciendo que el folklore parezca un movimiento.
-¿Había que inventar un slogan como el del folklore joven para generar expectativa en otro público?
-Bueno, en realidad, la idea siempre fue impulsar toda esta movida joven. Después hubo que rotularlos de alguna manera. La aparición de grupos y solistas con un sentido estético distinto del folklore tradicional debía llevar un título. Por ahí apareció "La noche de los jóvenes" o "El folklore joven", que son títulos similares que engloban todo esto. El marketing exigía que hiciéramos esto.
-Recurrir al marketing significaría que el folklore joven puede ser tomado como un invento...
-Yo creo que los tiempos cambiaron. Yo viví la época de los sesenta siendo chico. Me crié con Los Chalchaleros y aprendí a bailar folklore con los Hermanos Abalos. Aquella generación, que nació con estos líderes del sesenta, vivió la ebullición del folklore a través de otro tipo de difusión. Había tres canales de televisión, cinco radios y tres diarios que difundían folklore. Era mucho más fácil difundir una canción como "Angélica". Hoy los tiempos son otros. Había que mediatizar el folklore, sino era difícil llegar a la gente.
-¿Cuándo intuyó que podía darse este boom?
-En mayo del ´95 es donde veo la gran explosión en Salta, con el primer Delmi que hacemos con Los Nocheros y otros grupos, que convocaron más de 10 mil personas. A partir de ahí, todo fue una cadena.
-¿Capital sigue siendo un lugar difícil para el folklore?
-Hay que tener como parámetro que la capital no tiene muy asimilado al folklore. Por ahí, hay un público tradicional que sigue a Mercedes Sosa o Guarany, pero porque viene de atrás. Ahora, hay que hacerles conocer lo que esta pasando con la nueva movida. Después la gente decidirá si les gusta o no.
-La necesidad de posicionar esta corriente en un lugar, ¿no piensa que puede estandarizar el sonido de los jóvenes folkloristas?
-Si aparece otro grupo y toca igual que Los Alonsitos la gente va a elegir los originales. Soledad, por ejemplo, no se parece a nadie. Si aparece otra chica con los mismos tics no pasa nada. Fue lo mismo que pasó en los sesenta cuando a partir de Los Chalchaleros y Los Fronterizos aparecieron un montón de grupos, que ya ni existen. Hoy los chicos se perfeccionan, estudian, tratan de buscar un color que los identifique. Aquellos que copian a mí no me interesan.
-¿Y ahora está a la búsqueda de otro nuevo fenómeno?
-En este momento, no estoy a la caza de nada. Pero hay muchos que deben estar buscando la "nueva" Soledad. Pero no hagamos de esto una cuestión de que todo lo nuevo que aparezca es bueno. Hay que aplicar olfato y una cuestión criteriosa para ver si pueda andar o no. Yo hago un estudio antes de tomar un grupo y, por supuesto, hay algo que me hace abrir los ojos, su respuesta ante el público. -¿Ve a un grupo y sabe si va a caminar o no?
-Me puedo equivocar. Nadie tiene la verdad, pero intuyo bastante. El tiempo pone las cosas en su lugar. O me da la razón o no me la da. Por lo general me la da siempre.
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