
Alicia Zanca en el país de la revancha
Tras un forzado paréntesis, la actriz se incorporó al elenco de "Chiquititas"
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Hay momentos en que la vida parece confabularse para jugar malas pasadas. Y otros, en los que las cosas se ordenan como por arte de magia. Alicia Zanca conoce esas reglas. O al menos parece que ha aprendido de ellas para sacarles provecho.
Desde 1995, después del incidente con Wainot, la productora de Gerardo Sofovich que la separó del frustrado proyecto de "Noche eterna", la actriz no apareció en TV, salvo raras y breves excepciones. Estuvo seis meses sin trabajo y su nombre quedó ligado, sobre todo, al teatro infantil.
Pero ahora, casi como en una revancha de la vida, debe dividir su tiempo y su energía entre "Desde la lona", la obra de Mauricio Kartun que se presenta dentro del ciclo de Teatro Nuestro, y la exitosa serie "Chiquititas", donde acaba de estrenar el personaje de Amanda del Solar. Y como si eso fuera poco, también recorre los colegios con la obra infantil "La Bella y la Bestia".
"Si me preguntan cuándo fui más feliz, sin duda digo en este momento", reflexiona Zanca, en voz alta. Eso, aunque el tiempo no le sobre, aunque apenas alcance a cepillarse el pelo después de traer a sus tres hijos del fonoaudiólogo y antes de sentarse a hablar con La Nación , y aunque admita que "una tira diaria es un esfuerzo físico muy grande para el que ya no estoy en edad".
Pero como está convencida de que "el cuerpo responde cuando los proyectos me atrapan", Zanca encuentra la manera de subdividirse para atender todo. Y evidentemente la atrapan. "Para dejar a mis hijos en casa y subir al escenario, tiene que haber una gran justificación", sentencia, con la certeza de que encontró la gran justificación.
_Hace dos años que está alejada de la tevé y en general su nombre aparece ligado a proyectos como Alta Comedia. ¿Cómo fue esta incorporación a una tira como "Chiquititas"?
_Es verdad, de alguna manera estuve fuera de lo masivo. Me había condenado a ciclos de TV, como Teatro Argentino y Alta comedia, aunque mi origen en en este medio viene de otro lado. Hice muchas tiras con Ricardo Darín, por ejemplo. Pero lo de "Chiquititas"me gustó porque sentí que, cuando Cris Morena me llamó, lo hizo con mucho respeto por lo que había hecho antes. De alguna manera evaluó lo que había hecho en lo infantil y, sobre todo, lo que podía dar a partir de mi imagen pública.
_¿Qué es lo que puede dar a partir de su imagen pública?
_Creo que soy aceptada como una madre en la que la gente se puede proyectar. Creo que soy confiable y eso era lo que ella necesitaba. Mi personaje, Amanda del Solar, es una actriz que viene de afuera, triunfante, idónea, que da clases y que, a la vez, tiene mucha ternura para dar. Y eso tiene que ver con los infantiles que hice hasta ahora.
_¿En qué tiene que ver?
_Por ejemplo, en "La Bella y la Bestia" hablo mucho sobre la diferencia y ése es un tema que me preocupa mucho. Para este papel en "Chiquititas" lo único que pedí es que todo lo que dijera tuviera que ver con mi ideología. Jamás aceptaría actuar de un ser perverso, o decir que la infancia es mala. En ese punto, tengo como una militancia.
_¿Con el teatro tiene la misma militancia?
_En teatro, salvo en dos ocasiones, he mantenido la coherencia. En general, tuve una tendencia, que no tiene que ver con qué es profundo o no, sino con elegir lo que más me gusta. Y la verdad es que a mí no me gusta tanto la comedia marplatense. Ahora estoy subiendo a un espacio privilegiado. Y si me preguntás cuándo fui más feliz, es sin duda este momento. Trabajando con los autores y la gente que respeto. Además, con algo popular y argentino. Es un momento idílico. _Su relación con la TV no fue tan buena. En 1995 tuvo un inconveniente con la productora de Sofovich y después no apareció en el medio. ..
_El problema es que Sofovich nos había llamado a Rodolfo Bebán y a mí para hacer "Noche eterna", de Claudio María Domínguez. Una semana antes de que comience la grabación estuve en un programa de Bernardo Neustadt donde, aparentemente en libertad, se hablaba de lo que uno pensaba. Había tres artistas peronistas y tres independientes. Y di mi juicio sobre lo que creo que es la cultura y sobre lo que creo que pasa con los valores. Eso fue un martes. El jueves, me entero por un reportaje de que mi personaje lo hacía otra actriz. Cuando Bebán se enteró, se fue del proyecto. En ese momento me prometí no hablar. Fue un tema muy delicado que para mí tuvo demasiados costos como para bastardearlo.
_¿Qué costos?
_Creo que uno tiene que saber adónde va y dónde dice lo que dice. Lo más emocionante de eso fue el apoyo que tuve de los periodistas, en la entrega de los Martín Fierro de ese año. Pero estuve seis meses sin trabajo y tuve grandes problemas económicos. Realmente fue un costo para mí, que me hace decir que no sé si lo volvería hacer. Yo fui educada en total libertad, para decir lo que quería y sentía. Pero ahora creo que uno tiene que medir lo que dice y dónde lo dice, porque tengo tres hijos.
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