
Ama el día en que nunca pararemos
Una crónica de las cuatro veces en que los Stones, juntos o en solitario, pisaron suelo argentino
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La visita de Keith Richards el 7 de noviembre de 1992 en cancha de Velez fue el aperitivo. Uno fue a ver al corazón Stone sin certezas de que vería alguna vez al entonces quinteto original, y el cantito "Este año viene Richards / el año que viene vienen los Stones" fue el preferido por la hinchada, que festejó todas as monerías del violero, ignoró a Joe Cocker y aplaudió a rabiar a Los Ratones Paranoicos con Pappo de invitado. Pero el interrogante era: ¿los Rolling siguen juntos? ¿Van a venir? Y no había certeza en una respuesta que ni siquiera soplaba en el viento…
Luego, en el verano de 1995, el ánimo era otro: por fin Argentina disfrutaría de los Rolling Stones en directo, con una serie de cinco shows en el Estadio de River Plate. ¿Por qué ir a un recital a los Stones esa vez? Más allá de las eternas especulaciones sobre "su última gira", el hecho de presenciar uno de los conciertos del Voodoo Lounge Tour (o más de uno, de acuerdo al fanatismo de la persona en cuestión) pasaba por asistir en directo a lo que muchos habíamos visto en el cine (con Let´s Spend The Night Together como figura icónica para los veinteañeros y treintañeros de aquel entonces, y Gimme Shelter para los más veteranos) y otros habían soñado. Mirar a Jagger contorsionarse y correr el enorme tablado, observar la Telecaster cremita y negra de Keith, contemplar la ovación a Charlie Watts, y admirar el peinado inalterable de Ron Wood. Hasta Carlos Menem quiso tenerlos cerca y los llevó a Olivos, donde los recibió con un traje beige que hacía parecer sobrio el atuento de Mick, pero que carecía de la británica e innata elegancia de Watts. Esa serie de shows se cobró una víctima fatal: Marcelo Maldonado, un joven de 22 años que murió degollado con el pico de una botella cuando estaba haciendo la cola para comprar su entrada, aunque muchos no recuerden este dato.
Para el que ya había visto a Richards y a los Stones, y no era ni stone ni rolinga, la visita del 98 no era del todo atractiva. Pero no estaba dicha la última palabra, y los señores pelaron para su cuarto recital de cinco a un telonero inesperado: un tal Bob Dylan, de quien venían haciendo una canción llamada "Like a Rolling Stone". Entonces, a correr por entradas, a eludir a los más chicos (que pensaban que "Knocking On Heaven’s Door" era un tema de Guns’n’Roses) y a disfrutar del judío-convertido-en-católico-y-vuelto-a-su-religión-original, ante de recibir a Sus Majestades Satánicas. ¿El dueto entre Jagger y Dylan? Bien, aunque a Bob se lo notaba más cómodo bromeando con Woody y con Richards y sin recordar el desastroso Live Aid del terceto, ¿no es cierto?
Pasaron los años, continuaron los álbumes en vivo y las giras, Argentina murió y resucitó, Jagger fue nombrado Sir, Richards lo insultó, Wood bebió más de la cuenta y se recuperó, Watts zafó de un cáncer de garganta y recién el año pasado los Rolling publicaron A Bigger Bang, un nuevo disco en estudio. Una llegada a Argentina parecía imposible, pero no, y ayer volvieron a River. "Están iguales", vociferó Jagger en medio del set, aunque todos sabíamos que mentía: ellos están más cerca de la parca, y sus fans más recalcitrantes más empobrecidos que en los años del menemismo, por consecuencias del ídem. Un par de sorpresas en la lista de temas, ovaciones interminables para Charlie y Keith, un Ronnie en plena forma y la escena de Jagger hicieron delirar a seguidores y no tanto. Pero el final con los fuegos artificiales (detalle de fuerte simbología para los rockers argentos de cualquier tribu post Cromañón) le dejaron a los rolingas una reflexión a tener muy en cuenta: cuando lo que ocurre en el público supera a lo propuesto desde el escenario, hay algo que no funciona. Y, con el escenario que se desplaza, con su vitalidad extrema a la edad en que todos se jubilan y su estilo, los Rolling Stones siguen haciendo honor al verso de "Start Me Up": "Love the day when we’ll never stop" ("Ama el día en el que nunca pararemos").



