Arturo Bonín vuelve a encarnar una historia gay
Así como lo hizo en los años 80 en cine, regresa al tema con una obra en Timbre 4
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"En teatro las cosas aparecen maravillosamente por azar", dice Arturo Bonín cuando demuestra su profundo interés por participar de su nuevo proyecto, Tarde, una pieza de Fabián Saad que desde mañana podrá verse en Timbre 4.
Claudio Tolcachir lo contactó para consultarlo acerca de si quería participar de este trabajo, que cuenta con dirección de Lorena Barrutta, una alumna de la sala. Intérprete y directora se juntaron y comenzaron una relación creativa que ahora llega al estreno. "Fue una alegría enterarme de que Lorena tiene la misma edad que mi hija", cuenta Bonín, quien además está fascinado por compartir el escenario con un grupo de gente joven. El elenco lo completan Daniela Catz, Silvia Daurat y Jorge Noguera.
Tarde muestra la realidad una familia particular. Víctor acompaña a su marido, quien espera le realicen un trasplante de riñón. Su hermana y su padre lo visitan en la clínica. El primero es un encuentro deseado, el segundo tiene sus complejidades. Una madre, casi ausente, aparece continuamente como marcando el destino del grupo.
"Me resulta una obra muy interesante en su planteo -explica Bonín-. Hace 30 años hice una película, Otra historia de amor, dirigida por Américo Ortiz de Zárate, donde junto a Mario Pasik mostrábamos una relación homosexual. A través de esta obra siento que estoy explicando lo que pasaba en aquellos momentos, en el marco de una sociedad muy estructurada. Hoy miro aquella época y siento que es muy lejana. Pasados diez años esa película ya era naíf, porque el tema se había visibilizado mucho y poco a poco se fueron dando logros muy importantes. Ahora hay más comprensión. Al aceptar al otro ves que su felicidad conforma a la vez la tuya. Ya no hay que fingir nada y eso nos hace mejores personas."
El actor es muy contundente a la hora de definir los motivos que lo llevan a elegir una obra a representar: "Me interesa hablar de mi contemporaneidad, de lo que me pasa. El teatro nos ayuda a pensar y repensarnos y me parece maravilloso como opción y como posibilidad. Uno puede usarla o no."
Después de participar de La mujer justa, de Sándor Márai, obra que se representó durante cuatro años, Arturo Bonín recala en Timbre 4, un espacio alternativo que resulta muy significativo dentro de la escena porteña. Es más: su propio hijo, cuando le habló del proyecto, le dijo: "¡Te ascendieron!". "Para mí, todo el teatro es igual -dice el actor-, valoro mucho trabajar en este espacio, pero siempre me comprometo con el laburo. Así esté representando Illia en el 25 de Mayo o haciendo gira junto a una actriz magnífica como Graciela Duffau. Lo importante es cómo me vinculo con el otro, si hay mayor o menor intensidad en ese vínculo. El resultado puede ser diferente. Pero la entrega y la búsqueda son las mismas."
Dos proyectos lo movilizan mucho por estos días. Llevar al teatro la novela Océano mar, de Alessandro Baricco, junto a Lorena Barrutta, y la pieza Doña Rosita la soltera, que, con versión y dirección de Hugo Urquijo, se estrenará próximamente en el Complejo Teatral de Buenos Aires, en el Regio. "Me asusta meterme con Lorca porque le tengo un respeto casi reverencial -explica el intérprete-. Tiene un tono, una cadencia, una música interna que me parece que hay que cuidar mucho. Una cosa es España y otra Lorca. Creo que tiene que ver con la edad. Le tengo menos miedo que hace 25 años. Es cierto que uno tiene un acopio, un archivo, va sumando cosas. Lorca es un autor que me gusta mucho leer, me gustan sus dibujos, pero es un idioma nuevo para mí."
El cine y la televisión por el momento no están dentro de sus proyectos de trabajo. Bonín observa el país con cierta cautela. Comenta que sabe que algunas producciones se están filmando, pero dice: "Se tienen que acomodar muchas cosas, si es que se terminan de acomodar. Está todo temblequeante. Tengo la sensación de que un grupo de gente tomó una fábrica y no tienen el suficiente personal para ocuparla. Creo que en el terreno de lo cultural pasa eso. Hay que acomodarse. A lo mejor las diferencias no son tan abismales. Puestos a laburar tenemos más o menos un mismo código de trabajo. Debemos atravesar un tiempo de adaptación. Me preocupa que algunos sectores de la cultura se vuelvan revanchistas".
Tarde
Dirigida por Lorena Barrutta
Timbre 4, México 3554
Lunes, a las 20.30





