
Audrey Hepburn, "nunca una fea fue tan bella"
Se convirtió en símbolo de belleza y elegancia, pero en los primeros años en que se hizo conocida su imagen se alejaba del modelo tradicional de diva
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En 2004 fue considerada la mujer más bella de la historia, pero en los años 50 lejos estaba su imagen de complacer a los cánones de belleza de la época.
Un periodista italiano al conocer a Audrey Hepburn mientras filmaba su primer protagónico, "La princesa que quería vivir”, la describió: "Los ojos demasiados grandes, un cuello demasiado largo, una silueta demasiado delgada", mientras que otro sostuvo: "Sí, es cierto, pero nunca una fea fue tan hermosa". Para los años dorados del cine, en donde las divas eran sinónimo de exuberancia, su figura distaba mucho de ese modelo de mujer, aunque eso no le impidió convertirse en una estrella y posteriormente en sinónimo de elegancia, glamour y gracia.
Filmó con los directores más destacados y junto a los galanes del momento, pero sin embargo el éxito no la embriagó y se mantuvo humilde, trabajadora y disciplinada. En esto último, tal vez, tengan que ver sus años de educación en colegios ingleses y su dura niñez amenazada por los peligros de la guerra, una experiencia que luego la llevó a dedicar los últimos años de su vida a causas humanitarias como embajadora de buena voluntad de Unicef.
"Mi niñez me hizo más sensible a los horrores de la guerra, de la violencia, del hambre y me creó la necesidad de contribuir algo. Pero algunas personas son más sensibles al sufrimiento y a las carencias que otras y mi familia siempre hizo caridad. Recibí asistencia alimentaria al terminar la guerra, por eso conozco Unicef desde casi toda mi vida y puedo dar testimonio de lo que significa para los niños", expresó la actriz durante una entrevista.
Y agregó: "Sin embargo, mi experiencia de hambre, de guerra no es ciertamente comparable con el espantoso sufrimiento de los niños somalíes".
Una vida intensa
“La princesa que quería vivir” nació como Audrey Kathleen Hepburn-Ruston el 4 de mayo de 1929, en Bruselas, hija de un financista irlandés y una baronesa holandesa. Sus estudios iniciales los realizó en Londres, luego volvió a Holanda cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Y al finalizar los tiempos bélicos, regresó a Inglaterra a tomar clases de danza, su vocación frustrada. Era demasiado alta.
A los 22 años, ya había ganado un Oscar por su primer papel importante en la pantalla grande, junto a Gregory Peck, y además, a lo largo de su carrera logró lo que sólo otros cuatro artistas consiguieron: obtener los cuatro máximos premios, un Oscar, un Emmy, un Grammy y un Tony.
La primera vez que llamó la atención de la crítica fue cuando interpretó al personaje principal de una obra escrita por la escritora francesa Collette, quien personalmente eligió a una desconocida Audrey para el papel.
"Desde el mismo instante en que la vi, no pude quitarle los ojos. Ahí, está Gigí, me dije a mí misma. Y desde entonces mi personaje no podía admitir otra apariencia más que la de esta actriz, tan única", expresó la escritora francesa.
Intentó por todos los medios mantener su vida privada alejada de las tapas de las revistas, aunque no siempre lo consiguió. Se casó dos veces, la primera con el actor Mel Ferrer, él cual le llevaba 10 años, y la segunda, con el psiquiatra italiano Andrea Dotti. Tuvo un hijo con cada uno. Sus últimos doce años, los pasó en compañía de Robert Wolrdes con quien no se unió legalmente porque “cuando algo funciona, es mejor dejarlo como está”. Prefirió la vida tranquila de Suiza para instalar su hogar, a las luces de otra mecas. El 20 de enero de 1993, falleció “mi bella dama”, a los 63 años, como consecuencia de un cáncer de colon.
En primera persona
"No intento ser modesta, pero en verdad, soy un producto de todos los que fueron mis directores. No soy Laurence Olivier, un talento virtuoso. Básicamente, soy bastante inhibida y encuentro dificultades para desenvolverme con la gente. Lo que mis directores han tenido en común es que me han hecho sentir segura y querida. Dependo en alto grado de ellos. Yo era una bailarina y lograron hacer algo de mí como actriz que satisfizo al público".
Al intentar explicar el secreto de su éxito, le gustaba decir: "Quisiera que se tratara de afecto; una especie de calor que se difunde. Nací con gran necesidad de dar y recibir afecto. Y hay un mundo entero de personas que necesitan afecto. Tal vez sea eso lo que gusta a la gente, lo que la gente ve en mí"
Su vida privada siempre estuvo en primer lugar. “Adoro hacer películas. Cuando no trabajo extraño. Pero si bien podría sobrevivir sin trabajar no podría hacerlo sin mi familia. Eso, supongo, es lo que hizo que mi vida privada siempre se antepusiera a todo los demás y es la razón por la que filmé tan pocas películas últimamente”, decía la actriz para explicar su alejamiento de la pantalla grande. Esporádicamente, regresó en los 70 y en los 80. En su última película, “Siempre” de Steven Spielberg, interpretó, quizás como una profecía autocumplida, a un ángel.
Algunas de sus recordadas películas
La princesa que quería vivir (1953)
Sabrina (1954)
La guerra y la paz (1956)
Funny Face (1957)
Historia de una monja (1959)
Lo que no se perdona (1960)
Muñequita de lujo (1961)
Mi bella dama (1964)
Espera en la oscuridad (1967)
Para ver en TV
El próximo 31 de enero, a las 22, el canal Retro emitirá el film “La guerra y la paz”.
Sitio oficial de la actriz: www.audreyhepburn.com
Los invitamos a ver el video "Audrey, en imágenes" y un fragmento del film "La guerra y la paz", que acompaña esta nota.
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