
Auster, con nuevos humos
El escritor filmó "Lulu on the Bridge" con un gran elenco
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"No voy a dirigir nunca más", dijo Paul Auster apenas concluyó "Cigarros" y "Humos del vecino". La decisión no tenía que ver con que el rodaje de ambas películas -filmadas de forma casi consecutiva y en colaboración con Wayne Wang- hubiese resultado una mala experiencia. "Simplemente -argumentaba por entonces el autor de "El palacio de la luna"- sentí demasiada presión..., demasiados problemas."
Pero no tardó mucho tiempo en contradecir aquella categórica afirmación. Tras publicar el libro de ensayos "Hand to Mouth" ("De la mano a la boca", aún no traducido al castellano), Auster se puso a trabajar en un nuevo proyecto, que denominó "Lulu on the Bridge". A las pocas horas de sentarse a escribir (como siempre, a mano y en cuadernos que todos los años compra en Francia) se dio cuenta de que "en realidad no era una novela ni un cuento, sino un guión de cine".
Después de tamaño "descubrimiento" resultó inevitable que Auster se preguntase quién podría dirigir su historia. "Ningún nombre me convencía -asegura- y llegué a la conclusión de que ya sabía lo suficiente como para intentarlo yo. Con el tiempo me di cuenta de que trabajar en cine, a pesar del cansancio, puede ser revigorizante. A cada minuto se produce una nueva crisis y hay que mantener la cabeza fría. Pero lo principal es que uno aprende a colaborar con otras personas, un descubrimiento tardío y muy placentero para mí. Los técnicos trabajan realmente duro. Quizá sea glamoroso para las estrellas que reciben diez millones de dólares por película, pero para ellos es todo lo contrario: se trata de ganarse la vida, trabajar muchas horas seguidas, vivir bajo presión y sin garantía de que habrá otro rodaje después. Es gente muy valiente y resulta muy agradable estar con ellos."
Para este multifacético artista (ha escrito poemas, ensayos críticos, traducciones, relatos autobiográficos, cuentos, novelas, historietas y guiones), la vinculación con el cine llegó tras su consagración literaria. Más allá de las etiquetas que le han adosado, "el más europeo de los narradores norteamericanos", "el gran posmoderno", Auster es considerado, tanto en su país como en Europa, como una de las figuras clave de la literatura contemporánea de Estados Unidos.
La noticia de que Auster iba a filmar su propio guión se conoció durante el último Festival de Cannes, al que el autor de "La invención de la soledad" fue convocado como integrante del jurado. Ya tenía el dinero necesario, aportado por los mismos productores de "Cigarros" y "Humos...", en asociación con la compañía inglesa Capitol y la francesa Pyramide. También aseguró que su amigo Harvey Keitel y Juliette Binoche serían los protagonistas.
Pero la actriz francesa optó, pocas semanas más tarde, por trabajar André Téchiné en "Alice et Martin", y entonces surgió la posibilidad de que fuese Mira Sorvino (ganadora del Oscar por su trabajo en "Poderosa Afrodita") la que la reemplazase. A ellos se sumaron, desde el 20 de octubre último, cuando comenzó la filmación, Willem Dafoe, Vanessa Redgrave, Gina Gershon, Stockard Channing, Gerard Harris, Mandy Patinkin, Giancarlo Esposito y una pequeña participación de Lou Reed.
Al sonido del jazz
La película -rodada en Manhattan, Brooklyn, Nueva Jersey y Dublín- ha sido presentada como una variante de "La caja de Pandora" (también conocida como "Lulú"), film dirigido en 1928 por G. W. Pabst y que está considerado una de las obras maestras del expresionismo alemán. Según el propio Auster -que acaba de cumplir 51 años-, "se trata de una historia más dura y cerrada que las de ÔCigarros´ y ÔHumos del vecino´, más parecida a la de mis novelas". Y, para no perder la costumbre, nuevamente el azar, la casualidad, lo inesperado, vuelve a ser el eje y motor de la trama.
"Lulu..." narra, según explica su guionista y realizador, "la historia de Izzy (Keitel), un tipo decadente, pero talentoso saxofonista de jazz. Cierta noche, él está tocando en un club cuando aparece un hombre enloquecido que está buscando a su amante y tiene un arma. Comienza a disparar y accidentalmente le acierta a Izzy, que perderá un pulmón y la mano derecha, y nunca más podrá tocar. Habiendo estado tan cerca de la muerte, empieza a revalorizar su vida".
Ahora, tras la experiencia de "Lulu...", Auster está convencido de haber hecho bien en volver a dirigir. De lo que sí está seguro es de que no volverá a actuar, como lo hizo fugazmente en la adaptación de su novela "La música del azar", cuando el intérprete contratado para participar en la escena final tuvo un accidente. "Es de lo que más me arrepiento -concluye-, porque soy un pésimo actor."




