
Baca con be, claro que sí
Errores que son aciertos, desafío del Scrabble, juego de diccionario
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En la aldea ella haldea. No es muy halagador estar alagando. Con mucho vino, bino mal. En la baca puse mi equipaje . No son frases con errores ortográficos o simples juegos de palabras. Se trata de ejemplos sencillos de lo que es capaz de hacer un participante entrenado, miembro de la Asociación Argentina de Scrabble.
Para agilizar la mente y divertirse un rato, más de 150 socios activos se reúnen todos los lunes, miércoles y sábados en la agrupación, que funciona en Teodoro García 2474. Se ríen con estos ejemplos porque tienen más que claro que, según el diccionario de la Real Academia Española, el verbo haldear significa mover la falda. Alagar sin hache resulta que es hacer charcos. En tanto que el infinitivo binar quiere decir "arar por segunda vez".
"El Scrabble consiste en formar palabras sobre un tablero luego de robar siete letras por turno, como máximo, e ir enganchándolas como si fueran palabras cruzadas", explica Peypi Barsuk, psicóloga social y vicepresidenta de la Asociación Argentina de Scrabble.
"Se aceptan sólo aquellas palabras que estén en la última versión del diccionario de la Real Academia. En los torneos importantes siempre participan tres jueces y un director, los que median en los conflictos por la supuesta validez o invalidez de una palabra", dice Arturo Vaccaro, profesor de física, presidente de la institución.
Según cuentan, el creador del Scrabble fue Alfred Mosher Butts, un joven arquitecto que tras la depresión de 1930 vivía con su mujer en Queens, Nueva York, y apenas podía ingeniárselas con su profesión. En aquel entonces, el hombre decidió hacer una variación del Anagrama, otro juego en el que se deben combinar letras. El resultado fue el Scrabble, que sólo después de la Segunda Guerra Mundial comenzó a ser un suceso comercial en los Estados Unidos.
Rumbo al mundial
Entre el viernes y el domingo próximos, se jugará en el Centro Cultural Borges el Torneo Nacional de Scrabble. Los cinco primeros que compitan y ganen participarán del campeonato internacional que se realizará en Panamá.
"Me preparo leyendo el diccionario y sobre todo jugando –indica Marcelo Andino, de 45 años, actual subcampeón nacional–. En mi caso empecé jugando con mi papá al Boggle, un juego de dados con letras. Después seguí con el Scrabble. Lo mío es un hobby obstinado, no quiero exagerar, pero diría que es hasta enfermizo", asegura mientras se levanta apurado porque en una de las mesas cercanas lo están esperando sus contrincantes. "Cuando no vengo practico en Internet, suelo entrar a un sitio que se llama Redeletras ( www.redeletras.com ). Eso me permite competir con gente de otras latitudes y aprender términos nuevos. La otra vez le escribí a un mexicano la palabra choripán, ¡y no entendía nada!", se ríe.
Los veteranos del juego asombran al armar en segundos palabras que despistan, como acecinar –salar la carne y ponerla al humo y al aire para que se conserve– u hozar –mover y levantar la tierra con el hocico.
"Además se pueden utilizar vocablos que se escriben tanto de una manera como de otra. Como kiosco o quiosco, bañera o bañadera, harrear o arrear", explica Barsuk. También es frecuente que se usen términos en lunfardo, que estén aceptados como mango –dinero– o el famoso ñoqui, con que se denomina popularmente al empleado público que asiste a su lugar de trabajo sólo en las fechas de cobro.
"En mi caso comencé hace unos 25 años usando la versión en inglés para practicar el idioma –cuenta Barsuk–. Jugaba con mis hijos, ellos son buenos. Lo que pasa es que se cansaron porque no me pueden ganar." La charla se interrumpe porque una jugadora le pide que medie en un "conflicto de términos". Cuestión de Scrabble.
Para participar de los torneos hay que llamar por el 4771-3105 o enviar un e-mail a argenscrabble@yahoo.com






