
Club Quinto Sol, 23 de junio de 2006
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Las rockeras que besan y se van
Beso con Lengua junta la experiencia de ser Colombina Parra, Chiméne Cubillo y Juanita Parra, pero curiosamente,lo más estimulante es que son un grupo nuevo.
El historial en vivo de besos con Lengua consiste en una primera vez en el bar La Batuta el cuarto día del año, en una sorpresiva fecha en el salón del restaurante Liguria en los días siguientes y una aguerrida aparición entre el fragor de un festival de rock montado en el capitalino Liceo de Aplicación en toma durante las últimas protestas secundarias para finalmente, llegar pasadas las doce de la noche de San Juan, al subsuelo del club Quinto Sol. Sus integrantes ya han actuado en otros grupos, desde Los Jaivas hasta los Ex, pero lo mejor de estas fechas es que son las primeras de su nuevo trío, con una música real e intangible al mismo tiempo.
De hecho la cantante y guitarrista Colombina Parra tiene un atril con las estrofas y coros que irá desprendiendo en hojas blancas durante la noche, y en sus sonrisas después de una u otra canción se nota cómo el sonido sorprende a las propias integrantes del grupo. Apenas empezado el concierto es posible ver que la baterista Juanita Parra, parte de la nueva generación de Los Jaivas, aquí se hace cargo de guiar la marcha del trío en los sutiles guiños con que señala las entradas o los finales, y la bajista Chiméne Cubillo se vuelve un atractivo mayor del grupo con las llamativas líneas del bajo para canciones como "Se me cae la piel", "Acariciarte", "Triste domingo" y "I can’t sleep".
Chiméne y Colombina se ensamblan bien para cantar a dúo, y ésta última toma la voz cantante la mayoría de las veces. En "Triste domingo" la melodía parte profunda y luego se empina a la altura de la octava siguiente, en un efecto que suma intensidad a una letra que habla de una puñalada. Y su guitarra en "Dando jugo" es incisiva, se clava en los oídos y es la clase de ruido que vale más que mil palabras, pero mientras avanza la noche, y ella ya se ha quitado una chaqueta y una estola negra de encima del vestido, el ruido también deja ver y entender claro lo que tiene para cantar.
Colombina Parra canta en tu cara. "Dijiste que me querías / Parece que te perdiste", dice en un momento. "Tus besos tienen mucha saliva / Lo que pasa es que no tragas nunca" agrega en otra canción, que sin ir más lejos se llama "Me aburriste", y esas letras tienen tanto o más filo que la guitarra eléctrica Fender Mustang que hace sonar. La cantante suma a todo esto dos efectos hipnóticos: algo que nunca será posible saber a ciencia cierta si es o no una sonrisa, y los ojos abiertos en una mirada que cruza el espacio, fija en ninguna parte, como en un estado de concentración necesario para retener esta música, toda inédita y apenas nacida. Tal vez algún día haya un disco de Besos con Lengua, tal vez no. Por ahora éste es el único modo de ir a encontrar estas canciones, que existen durante los segundos en que son tocadas y luego se van, y sólo quedan sus hojas blancas desperdigadas por el suelo: la razón para buscar de nuevo otro lugar para volver a ir a verlas.
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