
El abismo
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La frase más política del quinto álbum de Calle 13 dice: "Ya nadie puede ser feliz a causa del despojo". Pertenece a una canción dedicada a Soledad Fandiño con un estribillo luminoso cantado por Silvio Rodríguez. El incontinente René no necesita hacer una lista de catástrofes humanitarias para fijar posición, sino que habla a través del trovador icónico del progresismo latinoamericano. En este cruce se cifra la utopía de Calle 13, mash-up idílico de Cuba y Puerto Rico. No pudo haber nada más reaccionario para la moral del politburó cubano que el sexista reggaetón (que fue prohibido de hecho) y nada menos consumible que las canciones militantes de Silvio para el oído latino del American way of life.
Como la imagen invertida de la bloguera Yoani Sánchez, Calle 13 expresa un deseo revolucionario para una patria que no les pertenece del todo. Pero abusan del invitado como señalamiento. ¿Qué agregan el recitado de Eduardo Galeano o el spoken word de Julian Assange? Nada que no sea calentar la prensa del disco. Ninguna de esas guest stars es más protagónica que la tenacidad de Visitante por crear paisajes sonoros ricos y complejos. Calle 13 puede ser pop orquestal ("Ojos color sol", "Me vieron cruzar"), tecno-rock cósmico ("Respira el momento") y ominoso ("Adentro").
Por suerte, a momentos en que se utilizan demasiadas palabras para decir casi nada le sobrevienen monólogos en los que René expone el síntoma de rapear por izquierda y cobrar por derecha. "Quiero ser como Bob Marley: estar bien económicamente y seguir siendo consecuente para la gente", desea. Impossible is nothing, dicen.
Por Fernando García
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