
Canciones redondas y farolitos chinos
El cantautor Javier Sánchez cerró el año con una fina producción discográfica
1 minuto de lectura'

Cuando a Javier Sánchez le preguntan por su pasado tanguero, la respuesta del músico no llega a ser como una jugada preparada de fútbol, pero tampoco se podrá decir que lo toma por sorpresa. Su explicación está bien fundamentada. Javier es cantautor a secas, más allá de cualquier lenguaje en particular.
Pasó hace casi una década. Luego del frustrado intento de publicar su primer CD, el sello Epsa lo convocó para hacer un disco tanguero con el material que Sánchez tenía escrito y que respondía a ese género. Así quedó casi estigmatizado como un tanguero de la nueva generación. Sin embargo, con su siguiente disco, Bitácora, se despegó del rótulo y ahora, con el exquisito Farolitos chinos, termina de confirmar la ductilidad de su labor. En esta flamante placa, que presentó en vivo el mes pasado, navega por diversos lenguajes musicales a partir de una misma estética poética, aunque la temática que aborda tiene tanta variedad como su paleta sonora. Amores y desamores, reflexiones discepoleanas, desaparecidos, una fuerte dedicatoria (el tema fue escrito hace varios años) al actual presidente, un manifiesto llamado "Negro" (en el que se enfrenta a la "moral blanca"), la historia de un viejo hippie, la soledad tanguera entre vals y blues, y el ruego a la Virgen de Guadalupe de alguien que se define como anarquista. Así las cosas.
Más allá de esa última licencia religiosa, Javier Sánchez asegura: "Este disco es «más yo». Además lo trabajé con Andrés Revoratti [encargado junto a Javier de la dirección artística del proyecto], que interpretó lo que yo quería y estaba buscando hace rato, pero que no podía concretar, a veces por falta de posibilidades económicas. Encontré al compañero de fórmula para hacerlo".
El trabajo de Javier es verdaderamente independiente y lo hace con la ayuda de amigos como Juan Carlos Baglietto, que lo acompañan desde el principio de su carrera. Incluso, Juan ha grabado en discos propios temas de Javier. Farolitos chinos es un trabajo de más de tres años. Se grabó entre fines de 2011 y mediados de 2012, pero recién hace unos meses tomó forma de CD. Todo llega. Ahora Sánchez puede disfrutar del disco y los que lo conocen (o los que quieran conocerlo) de sus canciones que atraviesan tantos terrenos imaginados por el compositor como lecturas que hace de la realidad.
"Creo que uno tiene que opinar y ser consecuente con lo que dice. Comprometerse con lo que piensa, que no es lo mismo que hacer un panfleto. Creo que panfletario es cuando uno se hace cargo de representar a una estructura. Hablar desde uno mismo y que eso coincida con lo que piensa el 49% de la población no es un panfleto. Aníbal Troilo decía que el arreglador debe tener un lápiz chico y goma grande. Cuando uno habla de temas sociopolíticos pasa lo mismo -aclara Sánchez-. No tengo religión ni partido político. Voy donde mi antena me lleva. Hasta ahora ha sido constructiva. Porque Dr. Jekyll y Mr. Hyde están ahí dentro. Todos lo tenemos. En la propia historia de cada uno hay momentos distintos. He tenido situaciones para escribir un libro. Pero por suerte y por tener buen tino, antena u olfato llevé la vida para un lugar constructivo."
Javier tiene cuatro hijas, tres discos y no más amigos ni enemigos que los necesarios. Seguramente que los amigos son muchos más si uno se pone a pensar en los que lo acompañaron en este nuevo CD. Desde Miryam Boudemont, una de las impulsoras de la grabación del álbum, hasta los cantantes invitados: Kevin Johansen, Ana Prada, Fernando Barrientos, Barbarita Palacios y Baglietto.




