
Caruso, cien años de fama
Consagrado: hace un siglo, cuando el entonces desconocido tenor italiano hizo su debut en Buenos Aires, La Nación profetizó que algún día sería llamado el Gran Caruso.
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El 14 de mayo de 1899, hoy exactamente hace un siglo, se presentó en el Teatro de la Opera el joven y desconocido tenor Enrico Caruso, para encarnar el personaje de Loris, en la ópera "Fedora". Fue la primera audición en Buenos Aires de la ópera de Umberto Giordano, y el elenco se completaba con la afamada soprano Gemma Bellincioni, el barítono Delfino Menotti, con la dirección musical de Oscar Anselmi.
Al día siguiente, el comentario de La Nación dijo: "Hizo un debut satisfactorio en la parte de Loris el tenor Caruso, de voz y estilo estimables y buena acción escénica" Dos meses más tarde, el mismo matutino, en su edición del 7 de julio, después de la presentación de "La reina de Saba", de Goldmark, profetizó: "Caruso, el tenor de la voz preciosa, el Gran Caruso, como tal vez se lo llamará algún día..."
Y al conocerse la noticia de su muerte, ocurrida el 2 de agosto de 1920, a las 8 de la mañana, La Nación , en su edición del día siguiente, recordó: "Cuando Caruso se hallaba todavía en los comienzos de su carrera, visitó en 1899 por primera vez a Buenos Aires y el público porteño lo consagró desde el primer momento como una gloria de la escena lírica".
La profecía del diario fue una realidad incuestionable, porque a Caruso se lo llamó en todo el mundo "El Gran Caruso", y más tarde "El tenor de los tenores". Por otra parte, el concepto expresado más de veinte años después, fue un juicio categórico que hoy tiene la misma vigencia, gracias a la amplia discografía existente, porque Caruso fue un visionario de la industria de la grabación a la que apoyó desde su nacimiento.
Caruso supo crear durante la primera década de nuestro siglo una manera de emitir la voz del tenor diferente a la que se aplicaba para el canto belcantista del pasado, cuyos ejemplos más estimables estaban representados por los tenores Giuseppe Anselmi y Alessandro Bonci. Enrico Caruso retornó al país para intervenir en las temporadas de 1900, 1901, 1903, 1915 y 1917, la dos últimas con presentaciones en el nuevo Teatro Colón, con una presencia en 135 representaciones líricas, en 22 títulos, además de haberse presentado en 18 conciertos.
La Argentina ocupa el tercer lugar entre las naciones que lo tuvieron como protagonista en cuanto a la cantidad de sus actuaciones. En los 546 días que permaneció en el país actuó en 135 funciones, y como afirma el estudio de Pedro Rivero, Estados Unidos, con 861 funciones e Italia, con 282, van en la delantera.
Caruso se alojó en el Hotel Splendid, pero también frecuentó la casa de su tío Liberto Baldini, radicado aquí.
Es menos conocido el hecho de que cantó en Rosario, Córdoba y Tucumán, durante una gira llevada a cabo por la compañía del Teatro Colón, integrada por más de 100 personas, incluyendo al atleta Reiter como guardaespaldas del artista. El tenor, explicó para justificar su larga ausencia de la Argentina, desde 1903 a 1915: "Vuelvo para cumplir con un deber. Buenos Aires me consagró. Siento una inmensa satisfacción en ofrecer a la bella ciudad del Plata todo lo que creo tener de bueno, quisiera cantar aquí como nunca he cantado, para pagar la deuda de gratitud que tengo contraída con esta ciudad".
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