Casero, a la pesca del gran público
Hito: en su vuelta a la TV, el actor superó los diez puntos de rating, un récord en su carrera; el especial fue prolijo, pero carente de sorpresas.
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Para empezar, un primerísimo primer plano de Alfredo Casero alcanzó para hablarle, casi mirando a los ojos, con complicidad, al público. "A lo mejor disfruta de este programa sentado, tranquilo. Y no se haga problema, que yo lo hago reír", garantizó el actor en el inicio de "Casero... en castellano", el programa especial que emitió Canal 13 el miércoles último y que significó su regreso a la TV con un rating de 11,4, según Ibope (un equivalente a 1.140.000 espectadores).
Esa promesa de risas se cumplió en parte con la recuperación del humor de "Cha cha cha". Pero algo se perdió en el camino. En este regreso a la pantalla chica, Casero contó con la producción de Adrián Suar. Esto es lo mejor y lo peor que pudo pasarle. Lo bueno pasó por la puesta en escena, los efectos especiales, la iluminación, el sonido y el vestuario. Lo malo fue que a Casero le faltó el efecto disruptivo de la improvisación.
El buey solo...
La apertura del programa con un monólogo al estilo norteamericano de los stand-up-comedians (Jerry Seinfeld es un ejemplo) fue eficaz. Luego, vino lo mejor: don Gilberto Manhattan Ruiz, ministro de Ahorro Postal. Su discurso "oficial" -dicho por esa cabeza gigante y acompañado por esas manos pequeñitas- fue un segmento irreprochable que demuestra que, como personaje, no se ha visto afectado por el paso del tiempo ni por la suerte del doctor Domingo Cavallo, en quien está inspirado. "Voy a bajar el IVA al 15 por ciento", anunció Manhattan Ruiz con cara de ni-yo-me-lo-creo. "Pero voy a implementar el impuesto al carozo, que será solamente del 10 por ciento de tooooooodo. Es sólo un impuesto de emergencia para paliar pequeñas necesidades que tenemos en áreas que nosotros... Son fondos como reservados que nosotros tenemos que no queremos decirle para qué son para que usted no se haga mala sangre. Usted metalé para adelante, ponga la plata, sea un buen contribuyente, cállese la boca que nosotros nos encargamos de todo. Quédese absolutamente tranquilo. Siéntase. Siéntese. Ahora, si Ud. está parado, se sienta. Siéntese. No sigo hasta que no se sienta. ¿Ya está sentado? (Espera unos segundos con los bracitos cruzados y grita.) Ramal que para, ramal que cierra. Nada más."
En segundo orden, entre lo bueno de "Casero... en castellano" se cuentan el sketch de José Silva, un actor con "s" silbante (sic) que tuvo la participación de la gasolera Mercedes Morán; el sketch de la madre judía de Villa Crespo;Rolando, el mono matemático, auspiciado por aceite Gazulo, 60 por ciento natural, y un creativo "arranque de piano" en el que los pedales se transformaron en acelerador y embrague. Por otro lado, los sketches del mago El Gran Gamboa y del mentalista Siampetti fueron prescindibles.
El balance de "Casero... en castellano" es favorable. La creatividad del actor supera el aplanamiento de la prolija producción. La mano de Juan Carlos Mesa se nota en los libros: ha conseguido encarrilar a Casero sin modificarlo. La colaboración de actores como Carlos Portaluppi, Pablo Wang y Daniel Marín -ex "Cha cha cha"- fue valiosa, pero no alcanzó el nivel del viejo elenco.
La apuesta es clara. El riesgo que solían correr los ciclos de Casero era que de diez escenas, tal vez sólo dos valían la pena. Pero eran magníficas. Ahora, la producción de Suar busca un producto parejo. Puede que así alcance al gran público, pero también puede suceder que pierda en conjunto la originalidad de matices de este personalísimo humor.



