En Almost Famous, ganadora de un Globo de Oro, Cameron Crowe revive la etapa gloriosa de su adolescencia, cuando escribía para Rolling Stone
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Una cosa es que Cameron Crowe conciba una película que lo retrate en su adolescencia, cuando se iniciaba como periodista de rock de esta revista, entre otras publicaciones; pero algo muy diferente es dar con el chico justo para hacer de él. Hace ya varias semanas que "Casi famosos" ["Almost Famous"] está en boca de todo el mundo; hace días fue ditinguida con el Globo de Oro a la Mejor Comedia concedido por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, premio que la puso en la antesala de los Oscar.
distinguida con el Globo de Oro a la Mejor Comedia concedido por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, premio que la puso en la antesala de los Oscar.
Se trata del film autobiográfico escrito y dirigido por Crowe (43 años), que capta la vertiginosa expectativa –y el posterior desengaño– que vivió en los días en que se aproximó a la llama de la escena rockera de la década del 70.
A pesar de los 60 millones de dólares que demandó su filmación, Casi famosos tiene alma de película de bajo presupuesto. Crowe quería que fuese un proyecto personal. Tal vez por eso le costó tanto encontrar al actor que habría de encarnar a William Miller, su alter ego en la pantalla. Durante el proceso de selección, que se llevó a cabo en 1999, se acumularon innumerables cintas de prueba. Y nada... Hasta que Crowe vio a Patrick Fugit, un desconocido de 16 años oriundo de Salt Lake City, casi sin experiencia en la actuación.
Espléndido. Arcilla fresca. Había un solo problema: unos veinticinco años de historia del rock & roll. "Antes yo tenía apenas un cd de Chumbawamba, y nada más", confiesa Fugit con una risita taimada. "De hecho, creía que Led Zeppelin era el nombre de un tipo. Y también Jethro Tull." Crowe inundó de música al joven actor y le cambió la vida para siempre. "Cameron me dio una cantidad inmensa de cds", cuenta Fugit, "y me dijo que esa música tenía que salirme por los poros cuando empezáramos a filmar. Ahora soy casi tan obsesivo como él".
Difícil que sea así. Los cds no fueron más que un primer paso. Según Crowe, Casi famosos es una "carta de amor" dedicada a la música y a la familia que encontró en el rock & roll antes de adaptar para el cine su propia novela, Fast Times at Ridgemont High (1982), y de escribir y dirigir Say Anything... (1989), Singles (1992) y Jerry Maguire (1996), esta última interpretada por Tom Cruise y nominada para el Oscar. Si bien buena parte de la obra de Crowe está inspirada en su vida personal y en su amor por la música, Casi famosos incursiona a fondo en esa etapa en la que el rock & roll reclama tu alma por primera vez: cuando se alborotan las hormonas, el amor duele como nunca y los músicos de rock están un escalón más arriba que los dioses.
El desafío de Fugit consistía en personificar las numerosas facetas de William Miller: el hijo cuya madre –interpretada por Frances McDormand, ganadora de un Oscar por Fargo, de los hermanos Coen– prohibe que se escuche rock en la casa ("Mi amor, habla de drogas y de sexo promiscuo"); el incipiente periodista quinceañero que miente su edad para lograr que le asignen una tarea en Rolling Stone; el chico tímido y apasionado por la música que se ratea del colegio para irse de gira con Stillwater (una banda que en la ficción reúne a chicos malos al estilo de Led Zeppelin, los Allman Brothers Band, los Eagles y Lynyrd Skynyrd). En el ínterin, William tiene un encontronazo con el guitarrista de Stillwater, Russell, quien se autoproclama "dios de oro" y quebranta el límite que el cronista intenta establecer entre el fanatismo y su vocación.
Además, al protagonista se le hace realidad la fantasía de tantos adolescentes: es desvirgado por un trío de groupies. Luego se enamora como loco de Penny Lane (Kate Hudson), la reina de las groupies, que está inexorablemente entregada a Russell, inclusive cuando éste la cambia por 50 dólares y un cajón de cerveza durante un juego de póker.
¿Cómo se prepara un actor inexperto para semejante papel? "Yo era un novato total y de pronto quedé expuesto a todo", dice Fugit, ahora con un año más encima, la voz dos octavas más grave y 7,5 centímetros más de altura que como aparece en la pantalla. "Fue como un tren rápido a la cumbre." Entonces Fugit hizo lo mismo que haría cualquier principiante en esa situación: se anotó en la escuela de Cameron Crowe.
el 1° de enero de 1973, cameron crowe, que a los 15 años era un alumno prodigio del University High School de San Diego, concretó uno de sus sueños: entrevistó a Poco para la revista que ahora tenés en tus manos. El líder de Poco era Richie Furay, célebre por haber integrado Buffalo Springfield junto a Neil Young y Stephen Stills. Crowe, a quien aún le faltaban décadas para dirigir a Tom Cruise en un film que recaudaría más de 160 millones de dólares, era célebre –entre sus amigos, al menos– por haber conseguido mediante un engaño que Rolling Stone le pagase 350 dólares por su primera crónica periodística. Una vez que escribió algunos artículos más, Jann S. Wenner, fundador y editor de Rolling Stone, le envió una carta de aliento: "Quién sabe. Quizá pases a ser el periodista más joven en la historia de la publicación..."
Sus palabras resultaron una profecía. Crowe continuó siendo el colaborador más joven que tuvo la revista desde sus comienzos, es decir, desde 1967. Durante sus años como periodista de rock, entrevistó a Led Zeppelin, los Allman Brothers, Yes, los Who, David Bowie, Elton John, Peter Frampton y Lynyrd Skynyrd, así como a la mayoría de los músicos que conforman lo que hoy se considera el canon del rock clásico... y todo eso antes de cumplir 22 años.
No es casualidad que Casi famosos esté atiborrada de canciones de esos intérpretes. Para Crowe, es la banda sonora de su juventud.
cameron crowe junta cosas, compulsivamente. Hace catorce años se casó con Nancy Wilson, del extinguido grupo Heart. Ambos tienen una casa en el bosque de Seattle y un departamento en Los Angeles al que acaban de mudarse con sus mellizos de 7 meses, William y Curtis, y tres perros. Desde hace quince años, cuando están en Los Angeles viven en este condominio de tres pisos angosto, oscuro y moderno, aunque aquí los verdaderos habitantes son seres inanimados: miles de discos revisten una habitación entera, del suelo al techo, y el living y la oficina del primer piso (no quieran saber del garaje) están invadidos por infinitas cajas que guardan desgrabaciones, fotos, películas, guiones, cintas de recitales pirateadas y, al parecer, todo papel que haya escrito Crowe a lo largo de su carrera.
Las manos de Crowe son lo primero que se ve en Casi famosos: garabatean los créditos de apertura del film en un anotador.
A sus pies yace una caja gigante llena de cintas con compilados de canciones que viene reuniendo desde 1978, todo un documento de su vida cotidiana. "Es divertido ver qué escuchaba uno en agosto del 95", dice. "Algunas canciones que siempre volvían a mi mente me sugirieron que hiciera esta película."
Crowe vuela de una punta de la casa a otra, arrancando fotografías de las paredes (una muestra a su esposa haciendo de azafata en una versión suprimida de la última escena de Say Anything...) y sacando viejos recuerdos de los cajones (una carta enmarcada de John Lennon a Francis Ford Coppola, un impresionante arte de tapa de Heart), al tiempo que responde preguntas sobre su vida –muchas veces lo hace con otra pregunta, como sólo sabe hacerlo quien suele estar del otro lado del micrófono–. En determinado momento, reconoce que lo pone incómodo proclamar su propia "gloria" y decide entrevistar a su entrevistador durante media hora. A pesar de su trayectoria como realizador en Hollywood, sigue irradiando el entusiasmo de un adolescente. Y también se viste como tal: shorts verdes y anchos, remera negra larga y zapatillas deportivas de marca. Sus ojos marrones le brillan con una sensibilidad que sin duda le permitió conquistar la esquiva confianza de los suspicaces. Habla ensimismado, esforzándose por ser claro.
Crowe camina por un pasillo que conduce a la sala de los discos. Adentro hay una mesa roja redonda. Aquí estuvo sentado Bob Dylan para conversar con Cameron sobre las canciones reunidas en Biograph, la recopilación de 1985 para la cual se le pidió a Crowe que escribiera los textos del libro interno; fue la segunda vez que se reunió con el poeta de toda una generación.
–Había tratado de hacerle un reportaje en 1978, pero fracasé –recuerda–. El estaba sentado en una cama, en un estudio, mientras grababa Street Legal, y tenía discos desparramados delante. Acababa de comprar el de los Sex Pistols... ¡y, carajo, yo no le pude preguntar por ese disco! Al final, en el 85, la compañía discográfica me dijo que Bob iba a dar una nota para el booklet, y que viajaría hasta aquí para venir a mi casa.
Después de una rauda limpieza general, Crowe y su esposa estuvieron listos... o casi.
–Entonces suena el timbre, y él dice: "Soy Bob". Salgo hasta el portón, y ahí está, como un ícono total: medio sentado y medio parado en su moto, con el pelo como lo usaba al principio. Una de las yuppies que vivían aquí está de pie junto al buzón, helada, sin quitarle los ojos de encima. El está tal cual como en Highway 61 Revisited... ¡ahí mismo!
Nancy se impresionó tanto que no bajó a conocer a Dylan, pero el reportaje fue brillante.
–Me lo pasé tirándole nombres de canciones, y todo salió bien porque no toqué temas privados –explica Crowe, desplegando una de sus habituales sonrisas encantadoras–. Con excepción de uno. Le digo: "¿Cómo fueron para vos los años 60?". Y me contesta: "Los 60 fueron como un plato volador. Todos hablan de él, pero nadie lo vio".
No fue así con los 70. Crowe absorbió el paisaje y los sonidos de esa década con el fervor de un documentalista. En este preciso instante, la mesa a la que en aquella ocasión se sentó Dylan está cubierta de fotos, anotaciones y páginas de guión descartadas que, con el correr del tiempo –mucho tiempo– dieron lugar a Casi famosos.
–Todo fue difícil en este film –dice Crowe–. Fue por lejos lo más difícil que hice. Torturé a todos mis amigos llamándolos todo el tiempo y quejándome. Me decían, con buenos o no tan buenos modales, que éste guión era difícil porque se trata de mí.
–Cameron se dejó estar muchísimo porque Casi famosos es una obra íntima –agrega su esposa, riendo entre dientes–. Hasta dudó profundamente si debía hacer la película o no. Yo también escribo, así que lo entiendo, pero por momentos me puso loca su inseguridad. Cuando por fin yo lo dejaba bien infladito, a la mañana siguiente empezaba otra vez con lo mismo. Su madre y yo hicimos de grupo de apoyo... ad honorem. Pero supe desde el primer momento que valía la pena.
Tal como sucede en el film, la madre de Crowe, Alice –profesora universitaria, ya jubilada– no permitía que se escuchara rock & roll en su casa. Cindy, la hermana mayor de Crowe, contrabandeaba discos, los escondía debajo de su cama y luego se los pasaba a Cameron camino de la universidad.
– Los discos que aparecen en esa escena en que el chico los revisa en su habitación son todos míos –se enorgullece Crowe–. Esa escena la filmé un montón de veces con los discos en distinto orden, pero Pet Sounds estuvo siempre primero. Ese álbum es lo más triste y tierno que escuché en mi vida. Esta película también es triste y tierna. No podría aspirar nunca a hacer un film tan profundo e intenso como Pet Sounds, pero sí puedo hacer una película que muestre cómo es ser fan de Pet Sounds.
El padre de Crowe, James, que falleció en 1989, no aparece en Casi famosos. "Es más honesto no poner a mi papá en el film como mero acompañante de mi mamá", señala Crowe, prometiendo escribir acerca de su padre algún día para honrar el apoyo que le brindó en un hogar antirrockero. Alice Crowe fue y es una presencia formidable que enseñó a Cameron el amor por el conocimiento desde temprana edad. Ella detectó un alma gemela en lo intelectual y la estimuló con literatura y con películas extranjeras; albergaba la esperanza de que Cameron se convirtiera en abogado. Eso pensaba hacer él, hasta que vio su primer ejemplar de la revista Creem.
–En el centro de San Diego había una tienda donde vendían Zap Comix y revistas de rock como si fuesen publicaciones pornográficas –recuerda Crowe–. Había que ser mayor de 18 para hojearlas, pero uno de los tipos me dejaba. Me parecían lo máximo. Los redactores escribían cosas extrañas pero respetaban la música y llevaban una vida llena de rock.
Las inclinaciones laborales de Crowe encontraron su rumbo definitivo cuando su hermana lo llevó a una reunión en el San Diego Door, el diario underground de la ciudad.
–Ella salía con un tipo de la redacción y me llevó a un encuentro con la condición de que no se lo contara a mamá –dice–. Había unas mujeres impresionantes en musculosa fumando marihuana.
Crowe preguntó si podía presentar algunas críticas de discos:
–Me dijeron: "No. La música es una herramienta de las corporaciones... Bueno, en realidad necesitamos la publicidad de las compañías". Entonces me hablaron de un tipo que escribía críticas y las seguía enviando. Era Lester Bangs. Me mostraron un archivo, tan gordo que ni siquiera las habían leído ni impreso. Borradores, escritos del lado de atrás de gacetillas. Daría cualquier cosa por tener ese material.
Crowe envió algunas críticas a Bangs, que había trabajado un tiempo en Rolling Stone antes de formar parte de la revista Creem, dirigida por otro ex editor de Rolling Stone, Dave Marsh. Bangs, interpretado en Almost Famous por Philip Seymour Hoffman, pasó a ser el guía espiritual de Crowe y año tras año le mostró cómo funcionaba el circo del rock & roll.
–Conocí a Lester cuando fue a San Diego, y ocurrió lo mismo que en la película –cuenta Crowe–. Siempre me advertía que debía mantener felices a los músicos de rock. Yo le comentaba que había escrito sobre Rod Stewart, y me decía algo así: "Fantástico. Rod Stewart... gordo, atrevido, rico, sentado en una habitación de un hotel elegante y gigantesco. ¿Estoy en lo cierto?". "Sí", le contestaba yo. "¿Y sabés cuál era tu objetivo cuando entraste en ese cuarto?. Que él siguiera estando en esa fucking habitación rica."
Bangs, que murió en 1982 por una sobredosis accidental de Darvon y Valium, mostraba una actitud sagaz y despiadada hacia las fuerzas que corrompen la música –el dinero y la fama–, pero Crowe necesitaba captar lo que la gente no siempre veía.
–Lester tenía un lado compasivo que mucho no le gustaba –dice Crowe–. ¡Qué héroe! Era un sentimental que habría vomitado si lo hubieras llamado sentimental. Lo que me dijo ese día en San Diego, pero no aparece en la película, fue: "No me puedo quedar charlando pavadas todo el día. Tengo que pasar por la casa de la chica que me rompió el corazón". No fue algo sensiblero; es que Lester no quería dejar pasar la oportunidad de caer en el romanticismo barato. Después dijo: "Hasta luego... Decíme: ¿Estás con hambre?".
Casi famosos es también una película que habla de las familias: aquella con la que uno nace y las que uno va formando a lo largo del tiempo. La escritora de rock Jaan Uhelszki, una vieja amiga de Crowe, opina que él no hizo el film por la música sino para conseguir que su madre y su hermana volvieran a hablarse. Y tiene razón.
–Mi hermana y yo discutimos después de la muerte de mi papá, en 1989, y no nos hablamos durante mucho tiempo –dice Crowe–. Y ahora, el otro día, tuvimos una charla excelente, como hacía tiempo no sucedía, a raíz de esta película y de las cosas que puso sobre la mesa… (Hacia el final del film, el protagonista, su hermana y su madre alcanzan una paz tentativa mientras des- ayunan y, como era de esperar, escuchan música.)
–Después de la muerte de mi papá –continúa Crowe– se fue a la mierda la química en mi familia, y mi mayor fantasía es que la película ayude a mi mamá y a mi hermana a comunicarse. Hace casi un mes la familia se reunió.
Por un instante mira una pila de discos y enseguida vuelve a la realidad.
–La única escena falsa de la película, la reconciliación del final, de alguna manera sucedió –se alegra–. Mi mamá y mi hermana se vieron de verdad, y fue fascinante.
Escena de "Casi famosos".
De mañana, en el ómnibus de gira de Stillwater. Se oye "Tiny Dancer", de Elton John, por el estéreo. Un par de voces cantan acompañando la canción. Luego otras más... despertándose, sumándose.
william: Tengo que irme a mi casa.
penny: Ya estás en tu casa.
los allman brothers fueron el tema de la primera nota importante que escribió Crowe para Rolling Stone. "Gran parte de esa nota pasó a formar parte de la película", asegura. "Fue la primera vez que me fui de viaje, y me lo pasé llamando a mi mamá durante la gira para decirle que iba a tardar un solo día más en volver." (A Crowe le sigue agradando llamar a sus amigos "hermano", un vocativo cariñoso que se le pegó de los integrantes del grupo.) En aquel entonces, hacerles una nota a los Allman Brothers era tocar el cielo con las manos, en especial para Rolling Stone. Duane Allman y Berry Oakley habían fallecido, y la banda había prohibido cualquier acercamiento de la prensa. "Además les parecía qula revista los había injuriado", recuerda Crowe. "Hubo una nota escrita por Grover Lewis, quien había estado de gira con ellos y los había conocido a fondo. La nota era buenísima, pero decía que todos los integrantes del grupo se drogaban y describía a Duane como un adicto al crack."
Crowe, siguiendo el consejo del jefe de prensa de la banda, hizo un reportaje al guitarrista Dickey Betts sin mencionar ese problema:
–La nota giró en torno del tema del sufrimiento de los indios. El acababa de casarse con una india, y eso era lo único de lo que quería hablar. Y en esa época se lo conocía como "Richard", que fue el modo en que lo llamé.
Betts se sintió cómodo y enseguida empezó a hablar de lo difícil que era seguir adelante sin Duane.
–Yo pensaba: "¡Impresionante!" –rememora Crowe, agitándose por el recuerdo–. De inmediato llamé a Ben Fong-Torres.
a fong-torres, editor senior de Rolling Stone desde 1969 hasta 1981 y actual director de Myplay.com, lo había impresionado el joven Crowe. "Yo sabía que era menor de 21", recuerda Fong-Torres. "Creía que tenía unos 18. No me acuerdo de haber indagado demasiado, pero Cameron jura que fue su hermana quien me dijo su verdadera edad. Como sea, cuando nos enteramos cuántos años tenía, nos sentimos orgullosos. En su artículo siguiente agregamos una nota al pie para explicarlo. Es que nos sentíamos tan viejos a los 25..."
Trabajaron juntos durante los siguientes cinco años. "Edité todas las notas que hizo durante su primer año", dice Fong-Torres. "Sé que era necesario que me presentara en una sola dimensión, por las exigencias del argumento, pero Cameron dejó a un lado el hecho de que yo estuve en las giras tanto como él. Parece que mi única actividad era llamarlo por teléfono y gritarle. Además, cuando surge el problema con el grupo [en el guión, Fong-Torres y otros editores de Rolling Stone amenazan con eliminar el artículo de William sobre Stillwater cuando el guitarrista Russell le dice a un chequeador de datos que la imagen que se da de él es falsa], ni yo ni Rolling Stone habríamos abandonado al periodista por confiar en la palabra de la banda. Habríamos careado al músico con las cintas que se ve a William grabar durante toda la película, hasta verificar que eran correctas."
Desde luego, hay cosas que los editores no descubren hasta, en este caso, veintisiete años más tarde. Así explica Crowe lo que sucedió en realidad con los Allman Brothers:
–Gregg [Allman] era un tipo intenso, sospechoso, increíblemente preciso a la hora de describir cosas –recuerda Cameron–. Por fin logré que hablara conmigo porque yo sabía que él consideraba a Jackson Browne como un excelente compositor y que Jackson sostenía que Gregg había hecho la mejor versión de su tema "These Days". Así que una noche, en el cuarto de Gregg, le pedí que tocara esa canción.
Eso hizo Allman, y siguió tocando. Crowe tiene todo grabado.
–Yo no pensaba más que en el fanatismo... Lo profesional... El tipo me tenía atrapado. Entonces decidí que tenía que hacerlo hablar de todo y le pregunté por Duane. Y me contó de Duane.
De hecho, le contó tanto que casi trastroca la última noche que pasó Crowe de gira:
–Después del recital de San Francisco, Gregg me llamó a su cuarto y me dijo que llevara las grabaciones. Fui con todas menos con la cinta en que él cantaba. Abrió la puerta y tenía cara de estar en otro mundo... decir que parecía hecho mierda no le hace justicia. Estaba como si hubiera tenido una visión.
Allman sentó al chico en una silla, le pidió que le mostrara su documento de identidad y se molestó al verlo.
–Gregg me dijo: "¿Quién sos? ¡Tenés 16 años! ¿Cómo sabemos que no sos policía? Nos pueden arrestar por tenerte de gira con nosotros. ¿Cómo se te ocurre escondernos tu edad? ¿Ves esa silla vacía? ¡En este momento mi hermano está sentado ahí, riéndose de vos!". Nunca en mi vida me había asustado tanto.
Allman se quedó con la caja de reportajes grabados, y Crowe, acongojado, entregó a Fong-Torres un borrador escrito, sin las cintas:
–La nota era en esencia la historia de la banda. Ben me preguntaba una y otra vez: "¿No pasaron más cosas?". No se lo podía decir; hubiera sido mi ruina.
Entre los pecados periodísticos, el de ceder los reportajes grabados a un entrevistado es de los peores. "El único motivo por el que la banda me concedía la nota era porque yo era el chiquito", dice Crowe. "Nunca pude librarme de ese dilema moral."
Unos días después –por suerte, aún a tiempo para hacer revisiones–, el fotógrafo Neal Preston, eterno compañero de ruta de Crowe, recuperó las cintas.
–Neal me llamó diciendo que las grabaciones estaban en camino –recuerda Crowe– y que Gregg ni siquiera se acordaba de por qué las tenía.
A mediados del 73, Crowe era el adolescente más trabajador del rock. Si uno hojea su agenda de ese año (la tiene, por supuesto), forrada con autoadhesivos de los discos de promoción –Grand Funk y zz Top–, se encuentra con días completos como los siguientes:
Martes 29 de marzo: Neil Young en el Sports Arena; llega Yes a Los Angeles, se aloja en Beverly Wilshire; Bee Gees en Santa Mónica; llamar a Warner Bros., re: Alice Cooper; llamar a Asylum, re: Jackson Browne; prueba de Shakespeare: "El mercader de Venecia"
Viernes 1° de junio: Final de Historia 8 hs.; Final de Biología 12-2; disco solista de Gregg Allman; Led Zeppelin en l. a.
Viernes 13 de julio [el cumpleaños de Crowe]: con Led Zeppelin en Detroit; nota sobre Allman Brothers sale en "Circular"; viajar a San Diego.
Crowe nunca fue a la universidad, pero pensó en ir. O, más bien, la que lo pensó fue su madre.
–Mi mamá trabajaba en el City College de San Diego, y durante esa época me anotó en Biología, Historia y Periodismo, para que me interesara en la experiencia universitaria –dice con sorna–. Un día se me acercó el profesor de Periodismo y me dijo que tenía que ir más seguido a clase. Y después me preguntó. "De paso, ¿ podés hacer publicar una nota mía en Rolling Stone?". Cuando volví a mi casa, le dije a mi mamá que si el profesor de Periodismo me pedía que mediara para publicar en Rolling Stone, a eso me tenía que dedicar: Rolling Stone era mi escuela. Así que ese tipo me hizo dejar la universidad. Todo fue gracias a él.
El entusiasmo que sentía Crowe por sus entrevistados y su capacidad innata de ser agradable lo ayudaron a salir de gira, y su formación profundamente rockera lo salvó de descontrolarse en la ruta. "Me acuerdo de que confiaba de verdad en Cameron", señala Stevie Nicks. "Me encantaba cómo escribía, y confiaba en que pondría lo correcto y no inventaría cosas. No llevábamos con nosotros a cualquiera así nomás. Como artista, uno quiere mantener cierto misterio: hay un montón de porquerías que el público no debe saber. Cameron estaba a la pesca, pero jamás se las contaba a nadie. Era íntegro. Y por eso todos le permitían estar con ellos."
Hay cosas que no cambian nunca, como bien lo sabe Mick Fleetwood, baterista de Fleetwood Mac. "Cameron siempre tuvo aspecto de cachorro", dice Fleetwood por teléfono. "Se sigue vistiendo con las remeritas que le cuelgan, ¿no?" Fleetwood era consciente de que el periodista y la banda se tenían un aprecio mutuo gracias al cual Crowe conseguía las notas que no obtenían los demás. "Cameron tenía onda: estaba muy feliz de hacer su trabajo", agrega Fleetwood, con ternura. "Nos hicimos amigos en aquel entonces."
Las recomendaciones por parte de otros músicos no venían nada mal.
–A veces una banda me recomendaban a otras, y eso era excelente –dice Crowe–. Así fue con David Bowie: Ron Wood y Glenn Hughes le hablaron bien de mí. Glenn llegó a venir una vez a mi casa, cuando yo vivía con mis padres. Recuerdo la sensación de tratar de esconder las cosas de mi cuarto porque era material de ellos, mientras intentaba disfrutar del momento mientras durara."
En otras ocasiones, el fanatismo tuvo su costado negativo. Cuando Crowe daba sus primeros pasos como periodista, tuvo unos cuantos indicios de que en el aspecto emocional seguía siendo chico. "Me di contra la pared de gira con Led Zeppelin", confiesa. "Sentí que no iba a conseguir la nota. Jimmy Page todavía no había aceptado dar el reportaje porque no quería que lo entrevistara Rolling Stone"; según Crowe, la banda había recibido "repetidas patadas, empujones, trompadas y rodillazos en la entrepierna" provenientes de los críticos de música de la revista. Al final Page accedió, y Crowe viajó para encontrarse con él en el hotel Plaza de Nueva York. "Mi mamá y mi papá estaba enojados en serio, y yo tenía los ojos tan enrojecidos por el estrés y la falta de sueño que no los podía disimular por más Visine que tomara. Empecé a andar con lentes para sol."
la reconstruccion historica, si está bien hecha, es como un juego de adivinanzas con pistas muy claras. Algunos de los acontecimientos de Casi famosos exigen que se los descifre con urgencia. Es bueno que aclaremos unas cuantas cosas.
–¿De dónde sale la escena en que Russell, una vez que toma ácido y le pega mal, sube al techo de la casa de una fan y grita: "Soy un dios de oro"?
–Fue Robert Plant: estaba bromeando y lo dijo mientras se asomaba a la calle Sunset, en Los Angeles. El y Page vieron el film, y cuando el personaje de Billy Crudup se queja de la entrevista diciendo: "Yo no dije «Soy un dios de oro»", Plant aulló: "¡Pero yo sí!".
–En la película, viajás con los Stillwater en un avión que casi se viene abajo, incidente que inspira confesiones delirantes. ¿Ese suceso tiene alguna relación con la vida real?
–Viajé en un vuelo espantoso durante la gira de los Who de 1973. Me permitieron viajar en el avión del que comercializaba las remeras. Eran las primeras épocas de la comercialización de remeras: un tipo drogado con una caja de remeras. Estaba tan ansioso por llegar a la siguiente ciudad para ver a una pelirroja, que metió el avión en el medio de una tormenta y voló lo más rápido posible. Juré que no iba a viajar más en aviones privados. Después me junté con Nancy, y Heart hizo una gira con un avión privado, y ése fue el peor vuelo de mi vida, después del anterior. Pasamos por una tormenta tan terrible que realmente mirábamos a los demás por última vez. Terminamos aterrizando en Tupelo; por eso en la película estamos allí. El chiste era que íbamos a morir en la ciudad natal de Elvis, por lo que jamás sería famosa por haber sido el lugar de nuestra caída.
–¿Se reveló algún secreto recóndito y sombrío?
–A todos nos salió nuestra faceta más oscura e histérica. Me acuerdo de que caminaba por un pasillo mirando a los demás y pensando: "Estuvimos juntos en lo peor, y ya nunca los voy a volver a mirar de la misma manera".
–¿Quién es Russell Hammond, en realidad?
–Hace poco vi a Glenn Frey en una cena y me di cuenta de que gran parte de Russell es Glenn. En 1972, era el tipo con más onda que yo conocía. Yo estaba en los camarines, en un recital, entrevistando a todo el mundo: los Eagles, King Crimson, Ballin’ Jack, Chaka Khan. En el camarín de los Eagles, todos hablan de Glenn, el único que no está con nosotros. Salió a buscar chicas. Todos dicen: "Es que Glenn...", "Ah, una vez Glenn y yo...". Y de repente, aparece Glenn. Entra un poquito en curda, tiene una Budweiser de cuello largo y pregunta: "¿Qué tal?". Bien clásico. Esa onda suya de "Hoy, los amigos; mañana, la entrevista". Y hay una frase que sí me dijo: "Mirá, hacénos quedar como tipos cool". Además, fue el primero que me enseñó a manejar una borrachera mucho antes de que yo pudiera llevarlo a la práctica.
–La receta, por favor.
–Bueno. Me dijo: "Si querés manejar correctamente una borrachera, entrás en una fiesta, tomás dos cervezas rápido. Después tomás una cerveza cada una hora y cuarto. Así estás permanentemente en pedo y en ningún momento hacés grandes papelones". Yo le contesté: "Eh... sí, ya lo sabía" y mientras tanto lo anotaba frenéticamente.
–¿Perdiste la virginidad con groupies?
–Eso me pasó. Esa escena fue real.
–¡Semental adolescente!
–No era ningún semental. La chica que yo quería se fue. La vendieron por cerveza, igual que en la película. Nunca supe en qué terminó. Traté de ubicarla, pero ahora usa otro apellido. Aunque hace poco se comunicó por e-mail con nuestro sitio web.
en casi famosos, la luz que mas resplandece es el personaje de Penny Lane, la chica que, para Crowe, representa el alma de la música. "No quise dar una imagen trágica de las groupies con agujas clavadas en los brazos", explica. "No recordaba a esas personas con la misma claridad con la que recordaba a quienes se lo pasaban hablando de Exile on Main Street. Sería bueno saber si disfrutaban del sexo tanto como del rock." El personaje se basa vagamente en Pennie Lane, una mujer nacida en Oregon que tenía una escuela para sus chicas con reglas específicas a las que debían atenerse. "Eran unas sentimentales que nos decían y se decían a sí mismas que no se involucraban emocionalmente", continúa Crowe. "Más adelante me di cuenta de que todas violaban las reglas, sufrían emocionalmente y reincidían, como todo gran idealista."
El personaje de Penny es un paso trascendente paa Kate Hudson (21), quien había sido elegida en principio para hacer de la hermana de William. Encarna con ternura a una muchacha sensible que se esconde detrás de diversas máscaras. "Hay cierta tristeza y vulnerabilidad en el personaje de Penny Lane", dice Hudson. "Conversé con las ex esposas de algunos músicos de rock –que no voy a nombrar–, y hay cierta tristeza y cierto misterio en todas las locuras que hacían. Era divertido, pero también podía ser doloroso para una mujer que perteneciera a ese ámbito, en esa época."
En las etapas finales del rodaje, Hudson conoció a la Pennie Lane verdadera, que ahora vive otra vez en Oregon. "Estoy armando el Raisin Ranch, un hogar para músicos de rock retirados y groupies descarriadas", comenta Lane. "Podremos poner música a todo volumen... En realidad no nos va a quedar otra opción, porque van a estar todos sordos: nadie nunca usaba tapones para los oídos..." Hudson la admira: "Pennie sí tenía un brillo en la mirada y una postura majestuosa... una elegancia sin soberbia. Cuando la vi con Cameron, a él le cambió por completo el lenguaje corporal. No sé si él mismo está dispuesto a reconocerlo, pero se convirtió en William de cabo a rabo. Y Pennie se le acercó y le dijo: «Estoy muy orgullosa de vos»".
bangs y fong-torres habian mejorado las aptitudes de Crowe, y el entusiasmo del chico por la música lo hacía trabajar con ganas, pero hacia fines de los años 70 deseaba un cambio.
–Me empecé a desgastar en la profesión –afirma–. Había dejado de ser El Periodista: me hacía cargo de demasiadas cosas y tardaba mucho con las notas. No sabía hasta cuándo podría seguir adelante. Quería entrevistar a Marvin Gaye, pero él no daba reportajes, y tenía ganas de escribir una nota sobre los Rolling Stones para Rolling Stone, pero la lista era larguísima.
Crowe dejó el periodismo y se concentró en otra parte. Se hizo pasar por estudiante para redactar su primera novela, Fast Times at Ridgemont High. Aun antes de terminarla, lo eligieron para adaptar el guión para la película, que dirigió Amy Heckerling. Luego Crowe comenzó a dirigir por su cuenta, tomándose por lo general tres o cuatro años entre una película y otra. Por eso es sorprendente que esté a punto de filmar Vanilla Sky, una historia de amor de temática psicológica en la que volverá a trabajar Tom Cruise. "Se me están yendo los años de las manos", dice Crowe a propósito de su agenda colmada. "Estoy: «Apuráte, hermano»."
peter frampton, dios del rock de los años 70, ofició de "consejero de autenticidad" en Casi famosos. "Por empezar, procuramos tener los equipos correctos", señala Frampton. "La mayoría de las películas de rock no son auténticas: se ve a alguien supuestamente en 1958 tocando una guitarra de 1990, con un micrófono de 1986. Así que nos cuidamos de que los detalles estuvieran bien, como las trabas de las correas. En aquella época no había trabas para las correas de las guitarras, así que las ajustábamos con ganchos para perros, como los que están en la punta de las correas... Se los ve en la tapa de Frampton Comes Alive!" (álbum para el cual, dicho sea de paso, Crowe había escrito las notas del sobre interno).
Junto con Crowe y Nancy Wilson, Frampton compuso los temas originales de Stillwater; además, apareció en la escena del juego de cartas y, sobre todo, fue el director de lo que terminaron llamando cariñosamente "Escuela de Rock". Lo que sucede es que, en la película, los integrantes de Stillwater son interpretados por dos músicos, John Fedevich y Mark Kozelek, y por dos actores, Crudup (en guitarra) y Jason Lee (como el cantante Jeff Bebe), por lo que, obviamente, hizo falta entrar en sintonía. "En esencia, la banda ensayó... con Peter Frampton", revela Crudup, riendo. "Jamás me hubiera imaginado que aprendería a tocar rock ahí, sentado, mientras me pagaban por eso."
Fugit también se inscribió en la Escuela de Rock. Al igual que Crudup, adoptó la guitarra como ocupación permanente y ahora zapa con sus amigos. "No digo que soy cool ni nada que se le parezca", aclara. "Pero tengo algunos amigos más y no era tan aparato como William. Casi casi, pero no tanto."
Por otra parte, la Escuela de Rock estrechó el vínculo entre Fugit y Crudup, actor de teatro que pasó su infancia en Virginia, Texas y Nueva York, asistió a la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York y se hizo un nombre en producciones cinematográficas independientes como Waking the Dead y Jesus’ Son. A los 32 años, Crudup dice que sospecha de la fama tanto como el personaje que encarna. "Russell se lo pasa intentando simplificar su vida y volver al punto en que no hacía más que tocar con sus compinches", reflexiona. "Tiene una lucha interna con respecto al choque del arte con el comercio. Los actores, por su carácter de actores, son famosos. Eso es un peligro: da lugar a un sistema de valores perverso. Lester Bangs predijo el futuro."
Fugit, cuya celebridad es demasiado reciente como para que comparta los temores de Crudup, tomó la película como un bautismo. Su sensible personificación de William capta la triste ternura de las primeras experiencias. No fue necesario que Fugit hiciera un gran examen de conciencia: "William está en un mundo totalmente nuevo y al mismo tiempo está creciendo", dice. "Lo mismo me pasaba a mí."
Escena de "Casi famosos":
penny: Mi vida, sos demasiado tierno para el rock & roll.
william: ¿¡Tierno!? ¿De dónde saliste?... No soy tierno... Soy sombrío, misterioso y estoy enojado, y puedo ser muy peligroso para ustedes... No soy tierno, ¡y mejor que sepas eso de mí! Soy el Enemigo.
"en esa epoca tuve que defender muchísimo el hecho de ser fan –dice Crowe de su carrera como periodista–. El fanatismo tenía y tiene malas connotaciones en la prensa. ¿Pero sabés una cosa? En algún punto tenés que decir: «Escribo en la revista El Ring. ¡Me encanta el boxeo!»."
Sin embargo, Crowe no siempre pensó lo mismo.
–Siempre me dijeron, como escritor y como director, que los demás se aprovechan de mí porque soy ingenuo. Claro que hubo un momento en que me arrepentí de no haber sido más agudo al escribir esas notas, pero ya no pienso lo mismo. Muchos de esos grupos murieron o dejaron de tocar. Los recortes periodísticos son lo único que tenemos que seguir al pie de la letra. Me encantaba saber que la banda tiraba televisores por la ventana, pero yo no empezaba por lo grosero si podía empezar por algo que tuviera que ver con la música.
Sin lugar a duda, habrá quien critique a Casi famosos por lo mismo: los cacareados sexo y decadencia del rock de los 70 tiene su lugar en el film, pero, tal como William y las groupies, se quedan al costado del escenario.
–Las personas que pensé que no volvería a ver aparecen por todos lados –se entusiasma Crowe–. Casi todos me dicen una cosa: "Espero que no hayas escrito únicamente sobre el aspecto explotador. Espero que hayas mostrado las cosas como eran". Por supuesto que ahora me parece que no muestro lo suficiente el aspecto explotador.
El hecho de haber elegido escenas temáticamente conmovedoras en lugar de regodearse en la mala conducta no hace más que aclarar dónde pone Crowe el acento con esta película: en la familia. Por esa razón, Casi famosos sigue siendo el proyecto más difícil con el que se enfrentó hasta ahora: "Estoy haciendo «Bien venidos nuevamente, amigos, al show que nunca termina»".
Valió la pena. El film ya unió más a su familia y, si bien su madre y su hermana se negaron a dar reportajes para esta nota, enviaron sendos mensajes por intermedio de Cameron.
–Mi hermana me pidió que te dijera que se esfuerza mucho por darles una vida normal a sus tres hijas y que no quiere exponerlas a que su madre aparezca en los medios –transmite Crowe–. Pero quiere expresar que la música era su amiga, que la música siempre entendió cómo se sentía y que todavía es importante para ella. También me mandó un e-mail para pedirme que te dijera que, en su adolescencia, se sentía como Marilyn de la serie The Munsters.





