Charly García, irónico y testimonial
"Demasiado ego", el CD que llegó ayer a las bateas, registra el show de febrero realizado en la Costanera
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La ironía y el testimonio han sido dos claves fundamentales para comprender a Charly García -si es que se quiere y si es que se puede comprenderlo- a lo largo de su extensa carrera artística. Y en su nuevo trabajo, "Demasiado ego" -el álbum grabado en vivo en el show más multitudinario de su etapa solista-, ambas variables parecerían transformarse en el mensaje por demás explícito que el bigote bicolor les ofrece a los medios, a sus viejos seguidores y a su nuevo y joven público -ese que levanta las banderas del aguante y fieles militantes del concepto "Say No More"-.
Irónico desde su título -una frase que García rescató de una de las crónicas escritas sobre su personalidad-y testimonial desde su audio -crudo, desparejo y más que nunca en vivo con las heridas de los últimos años bien abiertas-. "Humillemos aliados", aconseja el músico desde el texto que abre el librito de "Demasiado ego" y marca a fuego el espíritu de revancha con el que se gestó el disco después de tanto hablar y hablar.
Porque más allá de la polémica con las Madres de Plaza de Mayo, los maniquíes, los helicópteros y el supuesto homenaje a los desaparecidos, aquella noche de febrero, en la Costanera, García se autoproclamó rey y mito viviente a la vez. Irónico y testimonial, como siempre.
Aquí, un repaso de los 18 temas que incluye "Demasiado ego", el primer álbum en vivo -sería injusto y erróneo que el disco unplugged para MTV quedara en la historia como registro de un show de García- en diecisiete años de carrera solista:
Sarabande: la heroica y apoteótica apertura con acordes de George Haendel y el efecto de helicópteros sobrevolando la escena.
Cerca de la revolución: como no podía ser de otra manera, el comienzo es a todo o nada con uno de los hits más potentes que García supo componer para "Piano Bar", en 1985.
Música de fondo para cualquier fiesta animada: la renovada y eléctrica versión del tema de Sui Generis, con Nito Mestre acompañando en voces. La banda suena más ajustada que nunca, a pesar de los acoples. El concepto "Say No More", con el que se produjo el álbum, hace su aparición con diálogos apenas audibles intercalados con buen tino.
Los dinosaurios: otra versión, y van... Aquí definitivamente queda claro que es una canción a prueba de todo y una de las composiciones más bellas de García.
Canciones de jirafas: apenas un minuto y medio del tema incluido en el disco "Say No More", que corta abruptamente y desconcierta al escucha distraído.
Sweet Home Buenos Aires: con la melodía de "Sweet Home Alabama" y con Javier Calamaro -responsable de la versión en castellano- a su lado, García aprovecha para saludar a su enemigo íntimo Andrés Calamaro: "Ya me cansé de la alta suciedad", canta Charly mientras Javier retruca con "dicen que Charly García fundió esta ciudad". En el medio se cuelan estrofas de "Encuentro con el diablo", de Seru Giran.
Pasajera en trance: a esta altura un clásico de clásicos, en una versión que no difiere demasiado de la incluida en el álbum unplugged .
Kill my mother: el testimonio del encuentro. "Denle una bienvenida a las Madres de Plaza de Mayo, mis amigas", dice García, y concreta la pequeña ironía de dedicarles un tema titulado "Mata a mi madre".
El show de los muertos: otra vez Sui Generis para el recuerdo, con Mestre en voz y flauta. El homenaje a los desaparecidos cierra el círculo.
Chipi Chipi: el tema de "La hija de la lágrima" sirve para escuchar el multitudinario coro que acompañó a García en su noche triunfal.
Nos siguen pegando abajo: al igual que en sus shows de los últimos años, en "Demasiado ego", a medida que pasan las canciones, Charly canta cada vez menos y grita más.
No llores por mí, Argentina: la prolijidad del comienzo se pierde casi definitivamente. García cambia la letra y a los músicos se les hace difícil seguirlo.
Demoliendo hoteles: enganchado con el tema de Seru Giran, el bigote bicolor parece no poder controlar su velocidad. En coros se escucha muy por lo bajo a Fabiana Cantilo. El caos musical instalado arriba del escenario se transmite en la música.
No toquen: es el último tema de un aluvión eléctrico, y un tanto desprolijo, que no da respiro.
Hablando a tu corazón: la segunda canción de "Tango" incluida en el álbum. Tiene intercalado un diálogo entre García y el público por el cual seguramente la portada del álbum lleva la advertencia de "letras explícitas".
Alguien en el mundo piensa en mí: uno de los temas preferidos de Charly en una modesta versión.
El aguante: vuelven los helicópteros para presentar el rock cuadrado y arengador que se hizo bandera en los últimos años. Como casi todo el álbum, parecería tener un extenso trabajo de estudio.
It´s Only love: para terminar, una composición de Lennon y McCartney en pleno caos escénico. Es el final y un locutor arremete con "El flautista de Hamelin": "Todos se dirigían bailando como las ratas detrás del flautista, al son de aquella melodía". Irónico y testimonial.






