Chicles que se pegan... sólo en la boca
Clean Gum, la rara invención de un profesor universitario
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NUEVA YORK (The New York Times).– Terence Cosgrove, profesor universitario de la ciudad inglesa de Bristol, se imaginó un mundo donde los chicles no se pegaran ni a las veredas ni a los zapatos.
Cosgrove, que estudia e investiga los polímeros, compuestos químicos que, entre otras cosas, permiten crear la plasticidad de la plastilina y la gomosidad de los chicles, quiso que su sueño se hiciera realidad.
El profesor ideó, gracias a una mezcla química, una manera de crear chicles que sean pegajosos sólo en la boca, es decir, que no se peguen fuera de ella.
Los gobiernos de las ciudades británicas estiman un gasto de 305 millones de dólares por año sólo para limpiar la suciedad que generan los chicles, según reveló Revolymer (www.revolymer.com), empresa tecnológica dirigida por Cosgrove, dedicada a comercializar la fórmula del polímero que permite que el chicle no se pegue. La empresa afirma que su chicle se quita más fácilmente del pavimento, las suelas de los zapatos y las alfombras que los que se venden actualmente.
Al mismo tiempo, las ventas de chicles se disparan. En Europa occidental alcanzaron, en 2007, los cinco mil millones de dólares, contra los tres mil millones de hace cinco años, según las encuestas de la empresa Euromonitor.
"Debe haber un mercado, porque efectivamente hay un beneficio", dijo Stephen Brooke, uno de los inversores del proyecto Revolymer. "A todos mis amigos les digo que miren el piso", confesó Brooke, para explicar que los restos de chicle por la calle son un problema evidente.
La ocurrencia del profesor Cosgrove de inventar un chicle que no se pegue nació durante un viaje a Estados Unidos. Mientras caminaba por las veredas norteamericanas, notó que estaban llenas de bolitas duras. Y así terminó por elaborar la idea de crear un chicle lo menos adhesivo posible, hasta que por fin su equipo científico presentó una fórmula de polímeros que no se pega. Para probar los resultados del chicle en las veredas y en otras superficies, lo pusieron en competición con el chicle común en las calles principales de Inglaterra. Mientras que el chicle convencional seguía pegándose, el del profesor Cosgrove salía simplemente con la lluvia. "Algunas superficies están mejor que otras", expresó.
A pesar del resultado prometedor, Cosgrove todavía no está interesado en el aspecto económico. Cuando la Universidad de Bristol armó un concurso en el verano de 2005, el chicle del profesor ganó. Este año Revolymer prevé empezar a producir su producto y su marca, Clean Gum (chicle limpio), que será el producto principal de la empresa. Sin embargo, Cosgrove todavía no quiere comprometerse con un negocio, puesto que prefiere mantenerse enfocado en su trabajo como académico. El profesor se dedica a Revolymer un día por semana, como experto científico, y el resto del tiempo investiga y enseña.
Con la inminente entrada de Clean Gum en el mercado, la industria del chicle se mantiene expectante. "Somos conscientes de los logros de Revolymer y de sus pretensiones", dijo Christopher Perille, director de comunicación de Wrigley Jr. Company, la mayor empresa de chicles del mundo. Wrigley es la productora del chicle Freedent, conocida por el slogan que promete no estropear los esfuerzos del dentista sin especificar si pasa lo mismo con las veredas.
Anna Lucuk, gerente de Cadbury Schweppes, líder en Europa con los chicles marca Trident, Dentyne y Bubbaloo, tampoco parece preocupada por la competencia de Clean Gum, y sostiene que está muy lejos de ser un producto aprobado. El profesor Cosgrove, en cambio, resalta el hecho de que Clean Gum superó todas las pruebas del chicle común hasta en el gusto. Según el profesor, su equipo ya puede manipular los vínculos químicos que permitirán a los chicles Clean Gum ser más elásticos. ¿Por fin tendremos unas veredas más limpias aun masticando chicles?





