
Apocalipsis que llega con acento francés
Se estrena "Ríos color púrpura 2"
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Con la primera parte de "Ríos color púrpura", el actor y director francés Mathiew Kassovitz conseguía rivalizar con las películas de acción y suspenso norteamericano en un ajustado balance entre ese cine y las mejores herramientas del policial francés.
Pero el modelo hollywoodense consiguió finalmente imponerse, y a la idea original de la novela de Jean-Christophe Grangé la exprimieron hasta hacerla secuela. Por eso, para que "Ríos color púrpura 2: los ángeles del apocalipsis" llegue a la pantalla grande se convocó a un director de la nueva generación del cine francés, como Olivier Dahan, y a la astucia e inventiva de Luc Besson como guionista. Y volvieron a contratar al actor Jean Reno para interpretar al solitario comisario Pierre Niemans en una nueva investigación que, en esta segunda parte, no hace dupla con Vincent Cassel, sino con otro actor en alza que hace de joven policía: Benoit Magimel.
Así, los dos policías deben descifrar el significado de unos sellos religiosos que se esconden en un oscuro templo de la región de Lorraine para impedir que un misterioso asesino se cobre nuevas víctimas. El peligro es inminente y sus identidades ya se conocen: las futuras víctimas llevan los mismos nombres de los doce apóstoles. Así es como la pareja de policías, acompañados por una especialista en iconografía religiosa, deberá desentrañar los misterios que una secta apocalíptica quiere ocultar, entre ágiles persecuciones, tiroteos y una cierta dosis de humor.
De la infancia al apocalipsis
La quinta película de Olivier Dahan (de 36 años, nacido en el sur de Francia) le ha significado la posibilidad de un cambio de registro. Así lo cuenta él en una conversación telefónica con LA NACION desde París, mientras escribe un próximo guión sobre la vida de Edith Piaf. "Primero fueron los videoclips de músicos que yo elegía por amistad o por interés musical, como Zucchero y The Cranberries. Eso fue hace diez años. Después he hecho cuatro películas que tenían el eje temático sobre la infancia y el abandono, como «Dèjá mort» (con Benoit Magimel) o «La vie promise» (con Isabelle Huppert). Tenía ganas de hacer algo diferente y un film de acción me venía muy bien. Además me resultaba tentadora la idea de trabajar junto a Luc Besson y con dos actores a los que considero los mejores de Francia actualmente".
-¿Besson quiso que esta nueva investigación policial sobre un enigma religioso fuera más esotérica que la novela original, en el límite con lo fantástico?
-Sí, de hecho, en su primera versión, el guión tenía un tono más fantástico aún. Pero como tenía derecho de hacer cambios conseguí que el film fuera, finalmente, más realista, o que llegara al límite, no más.
-El tema del apocalipsis y de las profecías sobre textos sagrados en ese templo ¿lo trabajaron sobre bases reales?
-Luc [Besson] se ocupó de la investigación religiosa, pero siempre quiso hacer un film fantástico. Y si bien yo no lo quería el final es más apocalíptico. Claro que Lothaire existió, pero no sé en qué medida Luc inventó las cosas. A mí me interesaba la historia de esta secta y, si bien no soy creyente, siempre me atrajo la imaginería cristiana en términos de pintura y de estructura de pensamiento.
-¿Sentiste la presión por hacer un producto de corte hollywoodense?
-No la presión de la industria, porque nadie vino a indicarme nada. En todo caso, lo que sí sentí fue mi propia presión por hacer un producto bien hecho y que interesara al público. Claro que sabía que el film era una superproducción y que contaba con dos estrellas francesas como Jean Reno y Benoit Magimel. Pero el productor me dejó carta blanca. Y en ningún momento me dije: "Tengo que hacer un film a la americana o un film que respete la tradición francesa". Debo decir que soy afortunado. A mi edad siempre he elegido qué hacer, tanto cuando hacía los clips como cuando comencé a filmar largometrajes.
-Sí se respetó la estructura del primer film: dos policías que parten de investigaciones diferentes y encuentran puntos en común.
-Quisimos respetar ese esquema.
-¿Y por qué no volvió a trabajar Vincent Cassel?
-No sé. Cuando yo llegué al proyecto él no estaba decidido a hacerlo. Y yo dije que tenía ganas de trabajar con Benoit Magimel. Los tres nos entendimos muy bien durante el rodaje, y creo que funcionó.
-La historia de los policías sagaces no termina aquí. Ya está previsto completar una trilogía.
-Sí, creo que se llamará "Ríos púrpura: Les armes de l´ombre". Pero yo no tendré nada que ver.
-Y del suspenso apocalíptico ahora saltarás a la vida de Edith Piaf. ¿Cómo es eso?
-Sí, me gusta cambiar. Estoy escribiendo un guión sobre la vida de la cantante. No será un documental, sino un film de ficción sobre su vida. Todavía no sé con qué actriz trabajaré, me encantaría hacerlo con Isabelle Huppert nuevamente. Pero en esta película no le encuentro ningún personaje. Habrá que esperar.





