Apuesta maestra: Aaron Sorkin sabe narrar también con la cámara

Apuesta maestra
Apuesta maestra
Diego Batlle
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25 de enero de 2018  

Apuesta maestra (Molly's Game, Eeuu/2017) / Guion y dirección: Aaron Sorkin / Fotografía: Charlotte Bruus Christensen / Música: Daniel Pemberton / Edición: Alan Baumgarten, Elliot Graham y Josh Schaeffer / Diseño de producción: David Wasco / Elenco: Jessica Chastain, Idris Elba, Michael Cera, Kevin Costner / Duración: 140 minutos / Calificación: Apta para mayores de 13 años con reservas / Nuestra opinión: muy buena

Trailer de Apuesta maestra

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Nunca es tarde para dirigir un primer largometraje. Sobre todo si quien lo hace es Aaron Sorkin, uno de los guionistas más prestigiosos tanto en el universo del cine ( Hombres de honor, Mi querido presidente, El juego de la fortuna y Red social, por la que ganó el Oscar) como en el de las series (creó The West Wing y The Newsroom). Tras escribir por encargo para los demás, se dio el gusto de filmar a los 56 años Apuesta maestra, transposición de la novela autobiográfica de Molly Brown. Molly (interpretada con convicción y magnetismo por Jessica Chastain) manejó primero en Los Ángeles y luego en Nueva York un multimillonario negocio de partidas clandestinas de póquer en el que participaron entre 2003 y 2010 muchos ricos y famosos (léase desde estrellas del espectáculo y los deportes hasta financistas de Wall Street y mafiosos rusos en Manhattan).

Pero Apuesta maestra no es una película sobre el ambiente del póquer (sirve apenas como contexto de una de las partes del relato) sino sobre una mujer que de joven supo ser esquiadora profesional y, como forma de independizarse de su manipulador padre (Kevin Costner), se convirtió en una emprendedora en el mundo de las apuestas. Además, en los 140 minutos del film (que no abruman), Sorkin se permite incursionar también en el terreno del thriller judicial con la relación entre la protagonista y su abogado (un impecable Idris Elba) en medio de las desventuras tribunalicias.

La película, que por momentos sintoniza con la obra de otro brillante guionista devenido realizador como David Mamet (quien casualmente debutó en la dirección con la bastante similar Casa de juegos) y en otros con el Martin Scorsese de Casino y El lobo de Wall Street, tiene todos los elementos del "sello" Sorkin: abundantes y filosos diálogos siempre a toda velocidad, observaciones irónicas, guiños cómplices, acumulación de referencias y múltiples vueltas de tuerca. Hay pasajes en los que se nota cierta tendencia al capricho, el regodeo y la ostentación de recursos, pero hay que indicar que Sorkin se luce como un elegante narrador y un eficaz director de actores.

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