Arriesgado, entretenido y fascinante

Batman, el caballero de la noche cuenta con muy buenas actuaciones de Christian Bale y Heath Ledger
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17 de julio de 2008  

Batman, el caballero de la noche (The Dark Knight, Estados Unidos/2008). Dirección: Christopher Nolan. Con Christian Bale, Heath Ledger, Aaron Eckhart, Michael Caine, Maggie Gyllenhaal, Gary Oldman, Morgan Freeman, Cillian Murphy y Eric Roberts. Guión: Christopher Nolan y Jonathan Nolan, basado en personajes de Bob Kane para DC Comics. Fotografía: Wally Pfister. Música: Hans Zimmer y James Newton Howard. Edición: Lee Smith. Diseño de producción: Nathan Crowley. Presentada por Warner Bros. en 154 salas (91 dobladas y 63 subtituladas). Duración: 152 minutos. Apta para mayores de 13 años.

Nuestra opinión: muy buena

En medio del aluvión de películas basadas en superhéroes surgidos de la historieta, esta sexta entrega de la saga de Batman y segunda escrita y dirigida por el talentoso artista inglés Christopher Nolan no sólo es una de las más logradas en términos estéticos y narrativos, sino que además se opone al mero artificio de los efectos visuales generados por computadora, a la mirada paródica, y a la búsqueda de la satisfacción primaria, efímera y facilista propia del habitual bombardeo de explosiones o persecuciones a puro vértigo.

Tal como ya lo había demostrado en Batman inicia , película de 2005 en la que deconstruía los orígenes y traumas del personaje, y también en el resto de su sólida filmografía ( Memento: Recuerdos de un crimen , Noches blancas y El gran truco ), este joven y excelente narrador apuesta a elaborar tramas inteligentes en las que va dosificando y moldeando con paciencia la tensión y el suspenso, a desarrollar con profundidad la psicología de cada uno de los personajes y, en este caso, a plantear incluso unas cuantas alegorías sociopolíticas con eje en la paranoia generalizada y el pánico frente a la amenaza terrorista.

El caballero de la noche avanza sobre varios ejes: por un lado -el esencial para toda película surgida del cómic-, el enfrentamiento entre Batman y el Guasón (formidable composición tragicómica de Heath Ledger en su trabajo póstumo en el cine) y, por otro, un triángulo romántico entre el millonario Bruce Wayne, Rachel (Maggie Gyllenhaal) y su nuevo novio, el ascendente procurador Harvey Dent (Aaron Eckhart). Sin embargo, el dilema esencial que plantea el film se sustenta en una compleja elaboración de la figura del héroe y en las contradicciones íntimas de quienes la encarnan en medio de la presión de los medios de comunicación, la ineficiencia de la justicia, la creciente corrupción y la desesperación de una población de reacciones tan volátiles como impredecibles.

Paralelismos

Que Nolan trace paralelismos entre la situación de Ciudad Gótica y lo que ocurre en el mundo de hoy no significa que El caballero de la noche se pierda en ambiciones intelectuales o discursos políticos. Si bien la película puede resultar un poco oscura y desesperanzada para el público infantil (las dos primeras partes dirigidas por Tim Burton y la apuntada Batman inicia también lo eran), tiene todos los condimentos para seducir a quienes suelen frecuentar la producción hollywoodense a gran escala: ya la primera secuencia ofrece un sangriento robo a un banco y, con el correr de las dos horas y media de historia, habrá desde un secuestro aéreo en medio de los rascacielos de Hong Kong hasta el despliegue de la parafernalia tecnológica que sustenta el accionar del hombre murciélago.

Sin embargo, El caballero de la noche no es una película de efectos visuales, sino con efectos visuales y, por lo tanto, sólo hace una utilización funcional, precisa y con sentido dramático de las imágenes generadas por computadora. Como contrapartida, Nolan se apoya no sólo en su habitual maestría para la puesta en escena, sino también en la solidez de su guión y en el aporte de un elenco en el que destaca la oposición entre la contención y el sacrificio de Christian Bale y la grandilocuencia de Ledger, así como la categoría de grandes actores como Michael Caine (el mayordomo Alfred), Morgan Freeman (el asesor Lucius Fox) y Gary Oldman (el detective James Gordon), que saben cómo extraer el máximo jugo posible a las pocas escenas que tienen en pantalla.

Más allá de cierta solemnidad que por momentos impera en el relato y la torpeza con que se describe a los mafiosos que terminan -a su pesar- avalando al Guasón, El caballero de la noche surge como un blockbuster inteligente, arriesgado y que, al mismo tiempo, entretiene y fascina. Una nueva muestra de la originalidad y la solvencia de un gran director llamado Christopher Nolan.

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