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Detrás del rodaje

Avatar: el film que obsesionó a James Cameron durante 15 años

Dolores Moreno
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22 de enero de 2019  • 00:16

Avatar se alza con un hito que la mantiene por encima de cualquier otra: es la película más taquillera de la historia a nivel mundial. El film, dirigido por James Cameron , recaudó un total de 2788 millones de dólares y aún no ha aparecido ninguno que le haga sombra. Diecisiete días después de que se estrenara, se convirtió en la película que más rápido alcanzó la cifra de mil millones de dólares en recaudación. Y tiempo después, en el primer film en sobrepasar la barrera de los 2.000 millones de dólares. Pero hasta alcanzar semejantes logros, el camino fue bastante largo y arduo.

Cuentan que Cameron, que ya había alcanzado el podio con Titanic, tenía planeado estrenar Avatar en 1999. Se necesitaron diez años para poder contar esta historia y también para que los avances tecnológicos estén a la altura para recrear Pandora y sus seres azules. El film, que obtuvo 3 premios Oscar (mejor fotografía, efectos visuales y diseño de producción) fue estrenado en 2009 y reestrenado en 2010, con escenas inéditas.

Un mundo nuevo

Hicieron falta entre 300 y 400 millones de dólares sólo en hacer realidad ese mundo lleno de fluorescencias y exuberancia natural [entre gastos de realización y de promoción], cifra que casi se recupera en el primer fin de semana de exhibición. Lo cierto es que Cameron tenía en sus manos el guion desde mucho antes: comenzó a trabajar en él entre el 94 y el 95, momento en que escribió más de 80 páginas -en tan solo dos semanas-, ideó los diseños de personajes, escenarios y efectos.

Su idea era estrenar el film después de Titanic pero, según ha revelado el realizador canadiense en varias oportunidades, "la tecnología de la época no era apta para la visión de la película". Él quería emplear actores sintéticos e imágenes generadas por computadora. También, que hubiera al menos seis personajes diferentes "que parecieran reales, pero no existieran en el mundo real". Entonces, hubo un paréntesis en el proyecto, en el cual el director decidió concentrarse en la realización de varios documentales y en el perfeccionamiento de la tecnología.

Fue en 2005 cuando Cameron se puso a analizar el material que había guardado por una década: esta vez, confió en que era el momento de plasmar en pantalla el Proyecto 880, tal como lo llamaba por entonces. En 2007 comenzó el rodaje de Avatar, que duró casi 3 años.

La pareja protagónica
La pareja protagónica Crédito: Archivo

En busca de inspiración, Cameron pasó meses en el Amazonas, observando la naturaleza y sus comportamientos y conectándose con las tribus. Algo tenía sí muy en claro: no quería que los na'vi fueran personas azules, sino que tuvieran movimientos humanos y emociones.

Pandora y su cultura

Fue en ese mismo año en que Cameron se sumergió junto al doctor Paul Frommer, lingüista y director del Centro de Gestión de Comunicación de la Universidad del Sur de California, en un nuevo idioma, el de los na'vi, los extraterrestres habitantes de Pandora. No bastaba con imaginar ese mundo, sino que había que darle una identidad: por eso, creó una cultura.

Se inventaron alrededor de 1000 palabras, 30 de las cuales son de su autoría. Se dice que los fonemas de la lengua encuentran inspiración en el idioma amhárico de Etiopía y en el maorí, hablado en Nueva Zelanda. Cuando Cameron quedó conforme con el lenguaje, volvió a revisar el universo ficticio y el guion. Lo que siguió fue encontrar a los protagonistas.

Tras no tener éxito con los candidatos estadounidenses, la directora de casting le sugirió al director ampliar la búsqueda y fue así que dieron con el australiano Sam Worthington para darle vida a Jake Sully. En paralelo fueron convocados Matt Damon y Jake Gyllenhaal -por recomendación de Fox de contar con esos talentos consagrados- pero ambos rechazaron el papel. Después de ver la química entre Sam y Zoe Saldana , quien interpretaría a Neytiri, Cameron no tuvo dudas.

Cameron en pleno rodaje de Avatar
Cameron en pleno rodaje de Avatar Crédito: Archivo

Dicen que unos montes chinos inspiraron al realizador para escenificar Pandora, ese lugar en el que se unen la fantasía y la fábula ecológica. También, que para la creación de la colonia de humanos, los diseñadores de producción hicieron fotos y filmaron las dependencias de una plataforma de perforación en el Golfo de México. El mismo realizador ha marcado un poco sus influencias a la hora de inventar este universo: desde el film Danza con lobos a todos los cuentos de ciencia ficción que leyó de chico, pasando también por Pocahontas.

De hecho, Jake Sully, el personaje que "traicionaría" a su propia especie luego de comprometerse con las criaturas que habitan Pandora, iba a llamarse en un primer momento John, como una suerte de homenaje al colono inglés John Smith. Pero, finalmente, Cameron decidió hacer a un lado la obviedad.

Trailer de Avatar

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La tecnología que hacía falta

Para rodar Avatar se utilizaron más de tres mil efectos especiales, métodos de captura de movimiento sofisticados y cámaras de visión estereoscópica. El realizador, junto a Vince Pace, ideó una cámara digital 3D de alta definición: usaron dos cámaras Sony HDCF950 para filmar la misma escena de manera independiente y así crear el efecto 3D estereoscópicos en tiempo real, algo que ya habían probado en el corto Los fantasmas del abismo.

A su vez, se utilizó Simul Cam, un sistema de cámaras que logra supervisar a un personaje virtual en un ambiente de acción en vivo y en tiempo real. Así se puede ver cómo el personaje interactúa con los fondos digitales. La cámara se lleva al hombro y se puede utilizar como una cámara normal y ver todos los escenarios y personajes digitales que se crearon, a través del visor o monitor. De esta manera, se captan los movimientos de la cámara cinematográfica y posteriormente se hace coincidir su posición real con la cámara virtual.

Otra de las innovaciones que sumó Avatar es el "head rake". La mayor parte de las actuaciones fue captada con una cámara especial que fue colocada en la cabeza de los protagonistas, lo que permitió que los personajes creados digitalmente tuvieran movimiento facial todo el tiempo. La obsesión por obtener realismo en sus criaturas fue tal que Cameron también recurrió a cámaras cerca de los rostros, para captar al detalle las expresiones que luego serían replicadas.

El mundo de Pandora
El mundo de Pandora Crédito: Archivo

El film cuenta con un 60 por ciento de animación gráfica generada por computadoras y un 40 de acción real. Los na’vi fueron diseñados por la empresa Stan Winston Studios. También se usó un sistema de captura de actuación: se trata de un sensor que percibe cada movimiento y expresión de los actores y los convierte en datos que luego son colocados sobre los personajes virtuales.

Algo que le dio aún más realismo al film fue el Motion Capture. Se trata de una técnica que almacena movimientos digitalmente a partir de un conjunto de hardware y software, consigue digitalizarlos y, más tarde, los recrea.

El después

Si bien las críticas fueron elogiosas, muchos se atreven a enunciar que la película no logró trascender como sí lo hicieron otros títulos del director, como Terminator, Aliens: El regreso o Titanic. Aún así, entre su catálogo de hazañas, Cameron puede decir que su aventura digital se convirtió en el primer film rodado con una cámara 3D en ser nominada a mejor película en la historia de los premios Oscar.

Lo cierto es que el mundo de Pandora y los na-vi fue recreado en un parque temático en Disney, en videojuegos, cientos de objetos de merchandising y que, en los próximos años, tendrá cuatro secuelas: la primera de ellas ya empezó a rodarse, y se prevé su estreno para el 18 de diciembre de 2020. .

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