Bradley Cooper, el más versátil de los galanes
Protagonista de Una buena receta, el actor ha sabido cómo construir una carrera muy variada, que va desde comedias como ¿Qué pasó ayer? a films de acción como Sin límites y sus colaboraciones "oscarizadas" con Jennifer Lawrence y el director David O. Russell
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Como actor, a Bradley Cooper no le va precisamente mal: está entre las figuras masculinas más cotizadas de Hollywood; a esta altura de su popularidad hay muy pocos colegas que puedan hacerle sombra y, por si fuera poco, estuvo nominado al Oscar durante tres años seguidos, por El lado luminoso de la vida (2012), Escándalo americano (2013) y Francotirador (2014). Tampoco parece prestarle demasiada atención a que lo declaren el hombre más sexy del planeta, como hizo hace algún tiempo la revista People, o que lo bauticen el novio de América, como prefieren destacarlo unas cuantas revistas femeninas.
Pero Bradley Cooper no se conforma, siempre quiere algo más y se impone nuevos desafíos. Por eso prueba un poco de todo. Nadie hubiera imaginado que esa curiosidad lo llevaría de las risas de ¿Qué pasó ayer? al vértigo de Sin límites, y del maníaco-depresivo de El lado luminoso de la vida a la controversia de Francotirador. Por supuesto, también ha habido en su trayectoria films que dejaron escasa huella, sobre todo al principio, aunque él suele arreglárselas para sacar de cada papel el mayor jugo posible. Cooper sabe, como todo buen actor, que también lo es en la escena teatral (no hace mucho se lo aplaudió en Londres y Nueva York como El hombre elefante), que atreverse a personajes disímiles es la mejor manera de ejercitar el oficio, de poner a prueba su versatilidad.
Lo hace siempre que puede. Y sabe aprovechar este momento en que la fortuna le sonríe. Viene ahora, por ejemplo, de Joy, el nombre del éxito, aún en cartel entre nosotros, donde podría decirse que está en familia, al lado de Jennifer Lawrence, con quien comparte una química que el cine ya supo aprovechar en cuatro oportunidades, y a las órdenes de David O. Russell, otro socio frecuente. Y está a punto de aparecer en la piel del maestro cocinero Adam Jones de Una buena receta (Burnt), el film que Distribution Company estrenará mañana. Un papel que en cierto modo le traerá algo de nostalgia, pues en los tiempos en que todavía no le había llegado la popularidad también le tocó ganarse la vida trabajando en cocinas y no necesariamente como chef.
"Bradley es de los mejores", lo define sin titubear el cineasta Clint Eastwood, con quien hizo uno de sus trabajos más brillantes, el del tirador más letal del ejército estadounidense en Francotirador, uno de los tres que lo colocaron en el umbral del Oscar. "Es alguien al que nunca sorprendí actuando. Y eso es lo mejor que puedo decir de un actor", sintetizó Eastwood.
Sus compañeros de elenco son testigos directos de su versatilidad y de la verdad que es capaz de volcar en sus personajes. "Parece mentira que sea el mismo hombre que hizo ¿Qué pasó ayer?", se asombró Sienna Miller, su compañera en aquel film bélico y también la mano derecha del cocinero de la ficción en el restaurante de Londres, Adam Jones (encarnado por Cooper), que hace su aplaudido regreso con un propósito determinado: ganar por fin la esquiva tercera estrella Michelin.
Cooper prefirió no comentar con los responsables de Una buena receta que cuando llegó al set no era un novato en materia de cocina y contaba con bastante experiencia entre ollas, salsas y cucharones. Pero no es que lo haya hecho por dejar atrás el pasado, sino porque supuso, simplemente, que no les interesarían estos antecedentes. Sucede que este hombre, nacido en Filadelfia hace 41 años en el seno de una familia acomodada, no quiso depender de sus padres cuando llegó la hora de pagarse los estudios, primero en la universidad (su tesis versaba sobre las versiones cinematográficas de Lolita, de Nabokov) y después, en el Actor's Studio de Nueva York. Así que decidió salir a trabajar. Y mientras permanecía a la pesca de alguna oportunidad de trabajo (se inició en la televisión) se ganaba la vida como portero, mozo o botones en hoteles y restaurantes, o como ayudante de cocina. Además, en cuestiones de alimentación, ya traía bastante experiencia de la casa, un hogar donde se disfrutaba de la buena comida, con un padre irlandés, una madre italiana y una abuela experta en pastas y pizzas.
Cooper reconoce que su vida se ha ido transformando gradualmente, en especial a partir del gran éxito comercial de ¿Qué pasó ayer?, un triunfo decisivo después de haberse fogueado en comedias muchas veces olvidables. Pero el gran cambio en su vida, siempre insiste en este punto, se dio en realidad en el momento en que decidió abandonar el alcohol y las drogas. "Eso sí fue un renacimiento. Y sucedió hace más de una década, cuando tenía 29 años", cuenta.
Vale anotar que en el elenco de Una buena receta acompañan al protagonista Sienna Miller, Omar Sy, Daniel Bruhl. Riccardo Scamarcio, Uma Thurman, Emma Thompson y Matthew Ryss. Como chef y consultor gastronómico se desempeñó Marcus Wareing. Y la dirección pertenece a John Wells.
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