
Brasil recuerda a Glauber Rocha
Fue el director de "Cabezas cortadas"
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RIO DE JANEIRO (DPA).- En momentos en que se vive su renacimiento, el cine brasileño se prepara para rendir homenaje, a uno de sus máximo exponentes, Glauber Rocha, de cuya muerte se cumplen hoy 25 años. El cineasta sigue siendo el máximo ícono del séptimo arte en Brasil, disciplina artística que revolucionó en la década del 60 con películas como "Dios y el diablo en la tierra del sol" y "Cabezas cortadas", obras maestras del llamado cinema novo .
Nacido el 14 de marzo de 1939 en la ciudad de Vitoria da Conquista, en el interior del estado de Bahía, Rocha compró su primera cámara a los 17 años con el dinero que su padre le había regalado para adquirir un automóvil. Era aún muy joven cuando abandonó la universidad para dedicarse a crear un revolucionario lenguaje cinematográfico. Quería dar la espalda a todo el conocimiento establecido y usar la cámara para mostrar un Brasil diametralmente opuesto a la imagen romántica y afable vigente tanto en el exterior como en el mismo país.
"Desde muy temprano, él supo que para hacer un cine relevante en Brasil sería necesario inventar a una persona en sí mismo, que estuviera por encima de las limitaciones de supone el hecho de ser brasileño", afirmó el cautautor Caetano Veloso. Con la consigna de "una cámara en la mano y una idea en la cabeza", prescindió de financiaciones millonarias para realizar algunas obras maestras, como "Antonio das Mortes", por la que recibió la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1969 como mejor director. Ya entonces mantenía una relación tensa con el régimen militar que, en 1964, derrocó al gobierno de João Goulart para instalar la dictadura en Brasil.
Entre 1971 y 1976, debió abandonar el país y pasó la fase inicial de su exilio en Cuba. Tras regresar a Brasil, Rocha cambió radicalmente su discurso político y pasó a elogiar a los exponentes del régimen militar. Algunos analistas opinan que no se trató de un cambio en la posición política marxista del cineasta, sino de una estrategia: Rocha habría optado por apostar a un régimen militar nacionalista de izquierda, en la línea del gobierno del general Juan Velasco Alvarado, que realizó la reforma agraria en Perú.
En 1980, estrenó "La edad de la tierra", recibido con durísimas críticas en el Festival de Venecia, lo que representó un duro golpe para Glauber, que se consideraba víctima de una "conspiración cultural". En agosto de 1981 fue hospitalizado en Portugal con una pulmonía. El problema se agravó y Rocha fue trasladado, a Río de Janeiro, donde murió.
Para muchos expertos en el séptimo arte, sigue siendo una fuente de inspiración y un modelo a seguir: "Es como si Glauber hubiese inventado un país que Brasil no cesa de copiar", afirma el cineasta Carlos Diegues.




