Caballos salvajes en el desierto
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"Océano de fuego" ("Hidalgo", EE.UU./2003). Dirección: Joe Johnston. Con Viggo Mortensen, Zuleikha Robinson, Omar Sharif, Louise Lombard, Adam Alexi-Malle y otros. Guión: John Fusco. Fotografía: Shelly Johnson. Música: James Newton Howard. Presentada por Buena Vista International. Duración: 135 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: muy buena
La vida de Frank T. Hopkins es parte de esa porción de héroes casi anónimos que, hacia fines del siglo XIX, poblaron la historia de los Estados Unidos. El es un arriesgado vaquero marginado de su propia tierra y encerrado en su micromundo de soledad que dedica cotidianos esfuerzos a criar y adiestrar a su caballo Hidalgo. Frank e Hidalgo saben que el Viejo Oeste es todavía un lugar de resquemores sociales y bélicos, y ambos deciden emprender un largo viaje hacia el desierto de Arabia.
Allí, en ese lugar en el que las dunas se extienden hacia el infinito, los dos son atraídos por una carrera de caballos que se extiende a lo largo de miles de kilómetros y en la que compiten experimentados jinetes y los más rápidos "purasangre" árabes. Frank acepta el reto. Cuenta, además, con Hidalgo, con su fidelidad y con su coraje. "Océano de fuego" recorre, de la mano de un guión tan acertado en sus perfiles humanos como en sus tensas o románticas situaciones, la trayectoria de jinete y cabalgadura en medio de exóticos escenarios, de conjuras tribales, de temerarias e inciertas apuestas a la vida y a la muerte. Hay en este film, que nunca fatiga, un canto al heroísmo individual y a la emoción más pura, que siempre se aleja del banal melodramatismo para insertarse en la más pura emoción.
El director Joe Johnston, experto en grandilocuencia y en sagacidad --baste recordar su realización de la tercera parte de "Jurasik Park"--, apostó a la superproducción sin apartar su mirada de un estilo de cine clásico en el que sus personajes y su historia nunca se alejan del gusto de los espectadores para recalar en una pintura de aquel Viejo Oeste en el que las figuras de Buffalo Bill y Annie Oakley, también presentes en este relato, deleitaron por años a los más diversos públicos. Todo subyuga y entretiene en "Océano de fuego". Desde la excelente recreación de época, pasando por una deslumbrante fotografía, hasta una banda musical de primer nivel, esta historia describe sin maniqueísmos a sus ricos y hondos personajes.
Mortensen, aclamado por "El señor de los anillos", aporta a su papel una sutil tonalidad que nunca lo convierte en un simple héroe, sino que lo supone un ser necesitado de emociones para continuar su vida de peregrino. No menos eficaces son el siempre correcto Omar Sharif, la bella y prometedora Zuleikha Robinson y la espléndida Louise Lombard. Al elenco sin fisuras se le deben sumar los escenarios elegidos para esta historia, que convierten a esta aventura en un placer para la vista y la emoción.




