
Canelones: un relato breve acerca de la culpa se expande en demasiados sentidos para la pantalla
Basada en un celebrado cuento de Hernán Casciari, la película combina comedia, thriller y drama familiar pero le deja poco lugar al misterio del texto original
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Canelones (Argentina, 2026). Directores: Christian Basilis, Ana Laura Gussoni. Guion: Christian Basilis, Josefina Licitra, Hernán Casciari. Fotografía: Guillermo Romero. Edición: Joaquín Elizalde, Jimena García Molt. Elenco: Verónica Llinás, Darío Barassi, Agustín Aristarán, César Bordón. Duración: 91 minutos. Calificación: SP (Supervisión Parental Sugerida). Nuestra opinión: buena.
Canelones es el segundo largometraje impulsado por la Comunidad Orsai, el proyecto cultural creado alrededor de Hernán Casciari que financia libros, revistas y películas mediante el aporte de miles de socios convertidos en productores.
La primera experiencia fue La uruguaya, dirigida por Ana García Blaya sobre la elogiada novela de Pedro Mairal. Esta nueva producción, concebida inicialmente como una miniserie y reconvertida durante el proceso en un largometraje, toma uno de los relatos más celebrados de Casciari para construir una ficción que dialoga con el original, aunque no intenta reproducirlo.
Publicado en 2007 en el blog del escritor y luego incorporado a sus espectáculos de narración oral, Canelones cuenta una historia real, mínima pero también densa. Hernán y Chiri, dos adolescentes que -como el recordado Doctor Tangalanga- hacen llamadas telefónicas al azar para bromear, provocan un conflicto inesperado.
Una mujer que es víctima de ese descortés pasatiempo juvenil cree reconocer en la voz de Hernán a Daniel, un hijo al que no ve hace mucho tiempo. Hernán improvisa, le dice que está por llegar a visitarla y le pide que prepare canelones. El relato original deja que el lector imagine el resto. Toda su fuerza nace de esa elipsis y de la culpa que provoca una casualidad imposible de reparar.

La película, dirigida en sociedad por Christian Basilis (Chiri, el amigo con el que Casciari hacía estas llamadas) y Ana Laura Gussoni, conserva ese punto de partida, pero tiene que alargar necesariamente la historia y al hacerlo también cambia la naturaleza del conflicto.
El relato de Casciari se concentra en una llamada telefónica hecha al azar y en la culpa que deja esa broma adolescente. La película expande esa situación inicial hasta convertirla en un thriller marcado por la venganza.
El secuestro de Chichita (Verónica Llinás) y el personaje de Daniel Olesnik (César Bordón) pertenecen a esa construcción cinematográfica llevada a cabo por Casciari, Basilis y Josefina Licitra.

En el texto original, Casciari confió en la elipsis. El film, en cambio, prefiere las causas, las explicaciones y las consecuencias. Construye una trama con más situaciones, agrega y desarrolla personajes y propone un desenlace. En esa apuesta, gana espesor narrativo, pero pierde parte del misterio que convertía al relato en una pieza tan perturbadora.
Darío Barassi interpreta una versión ficcional de Casciari con soltura y naturalidad. Agustín “Rada” Aristarán encuentra un tono igualmente convincente como Chiri, mientras que Verónica Llinás se luce una vez más, oscilando entre el humor y el desgarro con mucha fluidez. César Bordón también compone con solvencia a un personaje inexistente en el cuento, pero fundamental para la lógica de una película que intenta recorrer demasiados registros (comedia costumbrista, policial, thriller, drama familiar) sin terminar de consolidar un clima definido. La banda sonora, además, tiende más de una vez al subrayado.

Es opinable si la relectura del cuento original sacrifica parte de su potencia, basada en el azar, el misterio y la sugestión. Pero lo cierto es que esa decisión también le permite a la película encontrar una identidad propia y evitar el riesgo de convertirse en una mera ilustración del texto.
Quienes conozcan el original probablemente extrañen parte de su ambigüedad. Quienes lleguen a la historia por primera vez encontrarán un relato más desarrollado y explícito, con otros conflictos y una lógica narrativa diferente.



