
Caperucita Roja en un caso policial
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La verdadera historia de Caperucita Roja ( Hoodwinked , EE.UU./2005). Dibujo animado dirigido por Cory Edwards y codirigido por Tony Leech y Todd Edwards. Guión: Cory Edwards, Todd Edwards y Tony Lech basado en una historia de Todd Edwars y Cory Edwars. Música: John Mark Painter. Canciones originales: Todd Edwars. Presentada por Alfa Films. Hablada en español. Duración: 80 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: buena
El cuento de Caperucita Roja y el Lobo Feroz recorrió, durante decenas de años, la imaginación de los niños a través de la lectura de sus padres o abuelos. Es sabido que esa narración posee una aleccionadora moraleja a través de esa niña que, al visitar a su abuela, se halla frente al temible lobo que, disfraz mediante, la amenazará con devorarla, aunque el final sea feliz, como toda historia para los pequeños deseosos de prestar oído a tantas historias que pasan de generación en generación. Sin embargo, aquella Caperucita Roja y toda su corte de personajes son en este film dados vuelta como un guante debido al original guión que sus autores idearon para transformar aquel cuento en una entretenida trama policial, muy al estilo de Agatha Christie. Aquí las peripecias de la niña son trastrocadas y reinventadas bajo la forma de una divertida comedia de animación digital.
Todo ello revelará que el cuento de Caperucita Roja involucra en realidad la investigación policíaca-detectivesca de un flagrante delito y se develará cómo la niña de la caperuza roja, la abuelita, el leñador y el lobo feroz se convierten en los principales sospechosos que ponen en jaque la ley y el orden del otrora plácido bosque. La acción de La verdadera historia de Caperucita Roja arranca cuando un ejército de policías y detectives irrumpe en la casa de la abuela ante una llamada doméstica de emergencia. A primera vista, parece ser un caso de resolución sencilla, tan simple como que se trata de un leñador que atacó a un lobo a su vez disfrazado de abuela, con el agravante de haber irrumpido violentamente en una propiedad privada, de haber depredado la heladera y de haber proferido amenazas blandiendo un hacha.
Pero las apariencias engañan, y apenas el elegante detective Nicky Flippers y su torpe ayudante interrogan a los sospechosos, descubren que cada uno de ellos tiene una versión completamente diferente de lo ocurrido, y todas ellas resultan absolutamente disparatadas.
Esta nueva mirada al antañoso cuento infantil llega pues a la pantalla con indudable acierto estructurado en una serie de flashbacks al estilo del film japonés Roshomon , desde los puntos de vista de todos y de cada uno de los sospechosos. La trama divierte y entretiene -el público adolescente es, sin duda, quien más disfrutará de la aventura- y propone una nueva visión de aquel cuento de indeleble memoria. Tanto los realizadores de los dibujos, de buen gusto y acertados colores, como la música y las canciones, permitirán a través de este film conocer la otra cara de Caperucita Roja y de todos quienes la rodean al convertirse en un relato policial llevado a la pantalla grande con ingenio y humor.






