Carlos Conti, de la astronomía al cine
El diseñador de producción argentino trabajó con célebres directores en todo el mundo
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¿Qué tienen en común los directores Walter Salles, André Téchiné, Marc Forster, Claude Sautet, Jean-Jacques Beineix, Héctor Babenco, Sally Potter, Josiane Balasko, Emanuele Crialese y François Dupeyron? Todos ellos eligieron al cordobés Carlos Conti como diseñador de producción; es decir, el máximo responsable del arte de algunas de sus películas.
Radicado en Francia desde 1972, Conti regresa periódicamente a la Argentina, donde ha trabajado en varios largometrajes, como Diarios de motocicleta , de Salles; Corazón iluminado , de Babenco; o Nuevo mundo , de Crialese. Hace pocos días, este multipremiado diseñador estuvo de paso por su provincia natal y por Buenos Aires, donde dialogó con LA NACION sobre su nuevo trabajo, Cometas en el cielo ( The Kite Runner ), drama sobre las secuelas del período talibán en Afganistán, que aquí se estrenará el próximo jueves, y sobre algunos hitos de su exitosa carrera.
"Yo estudié astronomía y jamás me imaginé que iba a dedicarme al cine, pero en Francia empecé a hacer toda la carrera, desde meritorio hasta llegar a diseñador de producción, y pude trabajar con muchos grandes artistas", recuerda Conti, que destaca el perfeccionismo obsesivo de Sautet en El placer de estar contigo ("se ocupaba hasta de cómo se debía encuadrar la nariz de Daniel Auteuil") hasta el carácter de culto que, aún hoy, sigue teniendo Betty Blue ("para Cometas en el cielo estuvimos filmando en China y allí la utilizan como modelo de estudio en las escuelas de cine y no hay director o publicista que deje de mencionarme lo afortunado que fui en hacer esa película de Beineix con Béatrice Dalle hace dos décadas, cuando tenía apenas 34 años").
Por su extraordinario trabajo en Cometas en el cielo , film basado en el best-seller autobiográfico de Khaled Hosseini, que narra, en tiempos diferentes, la historia de dos niños amigos de muy distinta extracción social, en Kabul, y el posterior viaje de uno de ellos con su padre para radicarse en los Estados Unidos, Conti recibió múltiples reconocimientos, incluido el de sus colegas norteamericanos del Art Directors Guild, que lo nominaron para su premio anual, que se entregará en Los Angeles el lunes 18.
"Fue una película compleja porque transcurre en tres épocas diferentes [la niñez de los personajes en 1978 y la posterior invasión soviética a Afganistán, en 1989, y durante el dominio talibán, en 2000], tuvimos que filmar en estudios de California y mucho en China porque Kabul está completamente destruida. Es la primera producción de una compañía de Hollywood ( Paramount), después de Cartas desde Iwo Jima , de Clint Eastwood, que está hablada en dialectos originales como el dari, el pashtu y el urdu, y tuvimos que manejar un presupuesto de 20 millones de dólares con un equipo inmenso", señala.
Conti asegura que el cine norteamericano produce en una escala muy diferente a la del resto del mundo ("para Cometas en el cielo teníamos 23 camiones y para Diarios de motocicleta , tres", ejemplifica), pero que la base del éxito sigue siendo siempre la relación artística que se establece con el director. "Con Forster [consagrado por trabajos como Cambio de vida y Descubriendo el País de Nunca Jamás ] nos llevamos muy bien, aunque el contacto en un equipo tan grande es menos frecuente e intenso que en el cine latinoamericano o europeo".
El futuro de Conti continúa cargado de proyectos. Uno de los que más lo entusiasman es En el camino , la transposición del libro de Jack Kerouac, que dirigirá Salles. "El rodaje ya se ha demorado varias veces y, por esperarlo, me he perdido de hacer, por ejemplo, la nueva película de Bond que está dirigiendo Forster. Espero que finalmente la podamos concretar en los próximos meses."





