Cinco motivos para ver el documental de Amy Winehouse

El ganador del Oscar narra la biografía de la cantante que falleció en 2011
Javier Porta Fouz
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3 de marzo de 2016  • 13:16

Amy: The Girl behind The Name de Asif Kapadia -el mismo director que hizo Senna- ganó el Oscar como mejor largometraje documental. Sería una necedad negar que el Oscar señala, promociona, populariza aún más, etc. Pero también hay que señalar que el Oscar es ese premio que nunca se le otorgó a Alfred Hitchcock como mejor director y ya se le dio dos veces a Alejandro González Iñárritu. Estos son algunos motivos -no siempre compuestos exclusivamente por méritos- para ver Amy más allá, o más acá, del Oscar.

1. Amy Winehouse nació en 1983. Es de una generación que creció con la masificación de los dispositivos de grabación en video. Así, los registros de su vida van más allá de los inevitables derivados de su condición de estrella temprana. Este documental empieza con imágenes de Amy a los 14, en una grabación casera con amigas. Y su fuente general de recursos se basa en la variedad, la amplitud de registros. En la combinación de las imágenes caseras y las profesionales y públicas, este documental es parte de una tendencia en crecimiento, de una nueva generación de documentales sobre nuevas generaciones de artistas, deportistas, etc.

2. Más allá de que ya conocemos el triste desenlace de esta biografía, y de que la película a veces recarga las tintas en "la amenaza que estaba ahí, visible", las malas influencias, etc, cuando Amy encuentra esos momentos refulgentes -la grabación de Back to Black, la cara al sol de Amy con campera de jean y un pantalón de jogging por la calle- la película brilla, se vuelve memorable.

3. Un juego de doble filo suele darse cuando se trata de películas sobre muertos: hay algo de crudeza, de exploración sin algodones de aspectos de la personalidad de los retratados que dota a estos proyectos de un atractivo inmediato con componentes quizás morbosos. Ese rasgo está en Amy y, también en la reciente Steve Jobs de Danny Boyle, aunque en este último caso con mayor distancia y con el agregado de que Jobs -a diferencia de Amy Winehouse- había autorizado a la publicación de la biografía de la que parte la película con detalles que no lo dejaban bien parado.

4. En ese sentido Amy, al compilar el circo mediático después de su salto al super estrellato y de sus problemas públicos, es también un muestrario monstruoso de lo peor y más carroñero de la televisión.

5. Y para terminar, bueno, el inolvidable momento de cuando gana el Grammy a mejor disco del año, y se emociona, y venera al incombustible Tony Bennett desde Londres, se puede ver decenas de veces.

Por Javier Porta Fouz

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