Con sabor a golosina

Johnny Depp, el protagonista del nuevo film de Tim Burton, desmiente haberse inspirado en Michael Jackson para componer al personaje de Willy Wonka
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30 de julio de 2005  

NASSAU, BAHAMAS.- La piel blanca pálida, el pelo negro planchado, ojos y labios resaltados enmarcados por curiosos sombreros y anteojos, todo envuelto en recargados trajes de terciopelo y con una delicada voz a mitad de camino entre niño y adulto. A la mayoría de la gente le parecería una caracterización bastante ajustada de Michael Jackson, pero en realidad se trata de la bizarra interpretación que Johnny Depp hizo de Willy Wonka, el personaje central de "Charlie y la fábrica de chocolate", la última película de Tim Burton, que se estrenará el próximo jueves.

"La gente puede pensar lo que quiera, aún totalmente equivocada. Michael Jackson no fue un ingrediente o una inspiración para este papel", aseguró Depp a LA NACION durante una entrevista en las Bahamas, donde se encuentra filmando la segunda y la tercera parte de la exitosa "Piratas del Caribe".

"Entiendo la asociación por las características físicas del personaje, pero la imagen me llegó mientras estaba haciendo bocetos de Wonka en casa", explicó el actor de 42 años, tratando de alejar su personaje del polémico Jackson. "Es un tipo que ha estado aislado del mundo por mucho tiempo, así que no tiene la menor idea de qué es moderno, y la ropa que lleva es anticuada. También se podría vincular a alguien excéntrico, como Howard Hughes -apuntó-. Además, la naturaleza del personaje es bien distinta; Willy Wonka odia a los niños; eso lo separa, creo, de Michael Jackson."

"Charlie y la fábrica de chocolate" es la segunda versión cinematográfica del popular cuento infantil homónimo que en 1964 publicó el británico Roald Dahl ("Las brujas", "Los Gremlins", "Matilda", "James y el durazno gigante"). La primera película, "Willy Wonka y la fábrica de chocolate", que en 1971 realizó Mel Stuart, con Gene Wilder como protagonista, se convirtió en todo un film de culto entre adultos. La historia es básicamente la misma, aunque en esta nueva adaptación Burton intentó ser más fiel al libro original.

El excéntrico Willy Wonka es dueño de una famosa fábrica de chocolate en la que nunca se ven trabajadores. Sin embargo, un buen día Wonka anuncia que ha colocado cinco tickets dorados en sus barras de chocolate y quienes los hallen podrán ingresar en la fábrica y descubrir "todos sus secretos y su magia". No hay niño en el mundo que más quiera visitar la misteriosa fábrica que Charlie Bucket, un chico pobre y muy sensible que sólo come chocolate una vez al año, cuando se lo regalan para su cumpleaños sus padres y sus cuatro abuelos. Aunque las probabilidades de que Charlie se convierta en uno de los afortunados ganadores del concurso son escasísimas, la suerte está de su lado?

En la vida real, Depp se parece muy poco a Wonka, o a Michael Jackson siquiera. Aunque ha dejado hace varias horas el set de "Piratas del Caribe", su imagen todavía presenta algunos rastros del capitán Jack Sparrow, como los bigotes y la barba corta. Bajo una boina gris lleva el pelo largo, un poco revuelto; también tiene la piel bronceada y un look caribeño muy bohemio, con una camisa blanca de lino holgada, pantalones marrones y varias pulseras de cuero y metal en ambas manos.

Tranquilo, serio cuando habla de su trabajo y atento en cada momento, Depp posee un carisma especial, un tipo de magnetismo que atrae a las mujeres, pero que no intimida a los hombres, haciéndolos sentirse cómodos a su lado. El, por su parte, se siente como en su casa en las Bahamas. De hecho, acaba de comprar una isla no muy lejos de Nassau, donde piensa pasar la mitad del año con su mujer, la cantante y actriz francesa Vanessa Paradis, junto a quien ya lleva una década y con quien tienen dos hijos, Lily Rose, de 6 años, y Jack, de 3.

Casi de la familia también es Tim Burton, con quien Depp ha filmado cuatro películas: "El joven Manos de Tijeras", "Ed Wood", "Sleepy Hollow" y "Charlie y la fábrica de chocolate". Y ahora, además, prestará su voz para el nuevo proyecto animado de Burton, "Corpse Bride".

-¿Volvés a trabajar con Burton porque disfrutás de su proceso creativo o porque sabés que el resultado final va a ser una buena película?

-Aunque el material de este film era bastante seductor por sí sólo, el atractivo principal de aceptar este papel fue poder volver a trabajar con Tim. Cuando me contrató por primera vez, él corrió un riesgo gigantesco al darme el papel de "El joven Manos de Tijeras" y nunca me voy a olvidar de eso. El siempre ha peleado por mí y eso ha llevado a una relación de respeto y cariño bien fuerte. No sé si eso significa que yo soy su álter ego en la pantalla, pero sí que tenemos una sensibilidad bien parecida.

-Si Michael Jackson no pasó por tu cabeza, ¿cuál fue tu inspiración para interpretar a Willy Wonka?

-No fue nadie específico. Pensé mucho en los anfitriones adultos de programas para niños que yo veía cuando crecía, gente como Captain Kangaroo o Mr. Rogers. Siempre me pareció extraña la forma en que les hablaban a los niños. También traté de usar la energía de un anfitrión de un programa de juegos. Me gustó la idea de mezclar el comportamiento del primero con los manierismos plásticos del segundo. De ahí sale esa sonrisa rara que tiene este Wonka.

-¿Usaste a tus propios hijos de audiencia para probar la efectividad de tu caracterización de Wonka?

-Nunca trato de leer el guión en la voz del personaje o adelantarme al proceso. Pero en este caso sí ensayé la voz de Wonka con mi hija, Lily Rose. Y su reacción me dejó saber que estaba en la dirección correcta. Estaba jugando a las Barbies con ella, probando voces y ella me decía: "Papá, por favor, no uses esa voz". Pero cuando comencé a hablar como Wonka, me miró con un brillo en los ojos que decía: "¿De dónde salió eso?". Eso me ayudó mucho, porque muchas veces uno no descubre quién es el personaje hasta que lo encarna. Pero eso me indicó que iba bien con mi versión de Wonka.

-¿Sos el tipo de actor que se mantiene en personaje entre toma y toma?

-No, no. Nunca creí en ese tipo de método. Imaginate que tenés a un actor interpretando al rey Enrique VIII y, como el personaje, va a la mesa donde están los "snacks" y habla con acento mientras se come unas papas fritas. Eso siempre me pareció ridículo. Creo que una vez que encontrás el personaje, para mí es bien fácil entrar y salir del rol.

-Esta es la segunda vez que tenés que trabajar con un elenco repleto de chicos. ¿Qué tal fue esa experiencia en esta película y este personaje, que es la antítesis de tu papel en "Buscando el País del Nunca Jamás"?

-Los niños de este elenco estuvieron geniales. Durante los primeros diez días me miraban como si no supieran cómo diablos reaccionar a lo que yo estaba haciendo. Pero eventualmente se acostumbraron y pudieron disfrutarlo. Me acuerdo de una escena en particular, donde le hablé en jerga a uno de los niños y eso fue algo improvisado. Y cuando lo hice, él se hecho para atrás intimidado y dijo: "Eso no está en el guión". Eso me mató, me causó mucha gracia.

-¿Disfrutás de improvisar de esa forma?

-Definitivamente y Tim es muy bueno en dar el espacio para que eso suceda. Para mí improvisar es como una enfermedad: no puedo evitarlo. Es algo que necesito hacer como actor. Si no me siento como si estuviera encarcelado. Hay ocasiones en que uno sabe que no es apropiado, pero hay otras donde uno está seguro de que tiene que hacerlo. El truco es que siempre podés intentar algo y si no funciona regresás a lo que está en el guión. Tim siempre me ha apoyado en eso.

Piratas por dos

-¿Qué podés adelantar de las nuevas "La maldición del Perla Negra"?

-Esta ha sido una oportunidad de ser bien egoísta y poder interpretar de nuevo al capitán Jack. Yo seguiría por otras más. Si quieren hacer hasta la séptima parte, cuenten conmigo. En estas películas el público ve lo que pasa cuando el personaje entra en situaciones en las que no puede utilizar su labia para salir de apuros. Es bien divertido.

-¿Te es difícil filmar dos películas a la vez?

-Es un proceso largo. Estamos tratando de concentrarnos en la segunda parte, pero de vez en cuando hay que hacer pedacitos de la tercera.

-¿Cuán diferente es tu carrera después del éxito de "La maldición del Perla Negra" y tus dos nominaciones al Oscar?

-Yo no pienso mucho en eso. El otro día alguien me mencionó que yo estaba en una lista de la revista Forbes. Me dio mucha gracia, porque para mí no tiene ninguna lógica. Pero si ahí es donde me van a colocar esta semana, pues muy bien. Eso no significa que voy a estar ahí la semana próxima. Si esto es lo que hay por el momento, pues bien. Llevo mucho tiempo haciendo esto y no voy a usar la palabra fanáticos, pero da mucha alegría que el grupo de personas que siempre me apoyó haya sido validado por el éxito que tuvo "La maldición del Perla Negra". Ya no tienen que esconderse avergonzados de que me siguen.

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