
De maula a indio ejemplar
Cómo varió el personaje y su entorno a lo largo de las décadas
1 minuto de lectura'
"El mundo de Patoruzú, como en los retablos de los santos, se divide en dos planos: el de los antepasados, con mandatos que determinan su vida obligándolo a riesgosas aventuras; y el de la vida real, donde la gente de la Patagonia, el caballo Pampero, sus hermanos Upa y Patora y la Chacha cumplen junto a Isidoro roles diferentes enlazados a su destino."
La síntesis del universo en el que se mueve una de las historietas nacionales por excelencia que la escritora e investigadora Susana Muzio elaboró en el libro "Releyendo Patoruzú" procura tener ahora una correspondencia animada en los proyectos para la pantalla grande, continuadores de una vida animada que ya lleva 75 años ininterrumpidos.
Con un aspecto bastante distinto del que todos conocemos hoy ("rotoso, desastrado y un poco lelo", según el retrato de Muzio), el famoso indio creado por Dante Quinterno apareció dibujado por primera vez, entre el 18 y el 20 de octubre de 1928, en las páginas del vespertino Crítica, como un personaje más de la historieta "Las aventuras de Don Gil Contento". El personaje se llamaba Curugua-Curiguagüiga y fue presentado por su autor como el "último vástago de los tehuelches gigantes que habitaban la Patagonia".
Ya con su nombre actual -que remite a la pasta de oruzú, un dulce que en esa época comían los chicos en forma de caramelo-, el indio volvió a la vida animada en La Razón el 15 de diciembre del mismo año. Allí, Quinterno lo sumó a su historieta "Julián de Montepío", primer nombre que tuvo el popularísimo Isidoro, el play boy, chanta y vividor más querible de la historieta argentina que con el tiempo se convirtió en padrino del indio y eterno aspirante a heredar su incalculable fortuna.
Los otros personajes fueron sumándose a partir de 1935, cuando Patoruzú pasó a ser protagonista por primera vez de una tira que llevaba su nombre. Allí comenzaron a desfilar, además de Isidoro, los dos hermanos del cacique tehuelche: el bonachón e ingenuo Upa y la decidida Patora, tan fea como dispuesta en todo momento a buscar candidatos ("Ando detrás de mi tipo", era su frase preferida) para saciar su fe casamentera.
A ellos se suman la Chacha y Ñancul. La primera, en la descripción de Muzio, es la nodriza criolla de Patoruzú, una "criolla patagónica que usa invariablemente vestidos arremangados con dibujos de cruces o lunares, fuma en pipa, tiene pelos en el mentón y escasa cabellera", además de elaborar con sus manos cantidades monumentales de empanadas. El morocho y aindiado Ñancul, en tanto, es el capataz de la enorme estancia de los Patoruzek.
En las aventuras de Patoruzito, nuestro héroe y su padrino adoptan fisonomías infantiles. El tío de este último, coronel en sus aventuras adultas, es aquí el capitán Urbano Cañones, oficial de las fuerzas de paz. Y el malévolo Chiquizuel, que en la historieta siempre es mostrado con un perfil candoroso, en la película adoptará un rol definido de villano. "En términos de guión tiene que ser la contrafigura del héroe", precisa Serna.
A la aventura que llegará al cine también se sumarán, en este caso por primera vez, los dos equivalentes infantiles de los hermanos de Patoruzú: es así como veremos en la pantalla a Upita y Patorita.
1
2Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
- 3
Inés Estévez: su deseo de escapar del estereotipo y por qué siente que, aunque “no encaja” en este mundo, el trabajo la salva
4Robbie Williams regresa a la Argentina después de 20 años con un show en el Movistar Arena: cómo conseguir las entradas



