
Debut cinematográfico con elenco muy lujoso
Pinti y Maura en el primer film de Menis
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"Una película cuenta, generalmente, una historia. Pero mucho antes que la película está el famoso proyecto de hacerla, que siempre tiene su propia historia." Así, con una sonrisa que esconde, al mismo tiempo, alegría y cierto nerviosismo, la directora María Victoria Menis se refiere a "Arregui, la noticia del día", su primer largometraje como realizadora.
El film se estrenará el jueves, y aunque su responsable codirigió con Pablo Nisenson "Los espíritus patrióticos", en 1989, y antes se había fogueado en el cortometraje con "Vecinas" (1984) y "¿A qué hora?" (1985), por los que obtuvo sendos premios George Meliés, constituye para ella un verdadero debut en el largometraje.
Menis dijo, durante un diálogo con LA NACION: "Mi producción es una comedia dramática con toques de humor ácido que narra veinticuatro horas en la vida de un hombre gris, cuando va a donar sangre al hospital, para un compañero y le comunican que está infectado con el virus del sida. La noticia explotará como una bomba en su cabeza".
-¿Hay en tu film algo del grotesco que fue uno de los fundantes de la escena nacional?
-Sí, hay mucho de ese grotesco, tal vez porque soy una ferviente admiradora de Armando Discépolo y de todo ese teatro que mostraba la realidad del hombre dentro de un entorno que lo margina y, entre lágrimas y sonrisas, lo dibuja con mucho dolor.
-Habías hablado acerca de la historia de tu proyecto de "Arregui, la noticia del día". ¿Qué quedó de esa historia cuando estás a pocos días del estreno de tu película?
-Quedaron muchas cosas buenas y algunas otras no tanto... Yo tenía en la cabeza el guión del film desde hace casi cuatro años. Luego lo concreté de la mano de Diana Iceruk, y me surgió la casi quimérica idea de que una de sus protagonistas fuera Carmen Maura. Pasó el tiempo, presenté el año pasado, durante la gestión de Julio Mahárbiz, el guión al Instituto de Cine, no tuve suerte y decidí hacer la película por las mías... Reuní un capital no muy grande gracias al apoyo de amigos y pude rodearme de un equipo técnico de primera línea, que me secundó con entrega y creatividad infinitas. Ya había dado el primer paso...
-¿Cómo insertaste a Enrique Pinti como protagonista?
-Fue otro golpe de suerte. Con una audacia increíble, le di a leer el guión... A los pocos días me contestó que sí, que lo haría. Y agregó cálidamente algo así como que me dejara de andar lloriqueando por los rincones, que para todos los cineastas hacer su película es un parto.
El valor del humor
María Victoria Menis cree firmemente en que el humor es necesario para sobrevivir. "¿De qué otra forma -enfatiza- podemos vivir en esta Argentina caótica? Soy admiradora, por ejemplo, de Woody Allen, ya que creo que todo, hasta lo más dramático, posee su costado risueño. Y ese costado hay que mostrarlo en el cine. De lo contrario, ¿quién va a ir a las salas a llorar sobre decenas de pañuelos?"
-Ya con Enrique Pinti y Carmen Maura frente a tu cámara ¿pensaste que tenías una gran cuota de saldo acreedor?
-Enrique y Carmen fueron la patada fundamental (en el lugar necesario) que todo cineasta requiere en algún momento de su vida. Ellos y un elenco de actores, algunos conocidos y otros provenientes del teatro independiente, aportaron su talento muy acertadamente a este género tan especial que es la tragicomedia argentina de comienzos del milenio.
La directora apunta que su film fue rodado durante cuatro semanas en sistema digital y trasladado a 35 milímetros "para abaratar costos -advierte-, pero ello no significa hacer concesiones". Ella pondera las presencias en el elenco de Damián Dreizik, Daniel Casablanca, Alicia Mouxaut y Jorge Suárez y de los veteranos Lucrecia Capello, Claudia Lapacó y Alberto Anchart.
"Todos ellos -finaliza- me apoyaron con enormes ganas, y el resultado ya está cerca de ser conocido por el público. Es el último tramo de este parto, y la gente es ahora dueña de la última palabra."
"Soy actor, y no dirigiría ni loco..."
Para Enrique Pinti el cine no es extraño. Sobradamente conocido como un gran actor teatral que creó un estilo caracterizado por la verborragia y el desenfado, se acercó por primera vez a la pantalla grande en 1958 a través de "El secuestrador". Luego llegaron sus inolvidables papeles en "Sentimental", "Esperando la carroza", "Flop", "Perdido por perdido", por el que ganó el premio de la Asociación de Cronistas y sendas distinciones en los festivales de Cartagena y de La Habana.
"Soy un amante cálido e incurable del cine -dice-, y tras mucho ajetreo frente a la cámara llego a mi primer protagónico... Cuando leí el guión que me presentó María Victoria Menis no dudé un instante en aceptar la propuesta."
-¿Qué te atrajo más de este proyecto?
-Me atrajo todo... Arregui es un pobre tipo al que nadie le da bola hasta que se transforma en la noticia del día en el momento en que le anuncian su muerte próxima... En esta trama está toda la gran tragicomedia que vivimos los habitantes de esta Argentina impredecible que se fagocita al hombre sin ninguna misericordia.
-¿Fue un esfuerzo ponerte en manos de una directora debutante?
-Ningún esfuerzo. Tanto yo como todo el elenco artístico y técnico supimos desde el principio lo que se proponía María Victoria y la acompañamos con mucha alegría en este proyecto, que ya es una realidad.
-Como espectador y como actor el cine te deslumbra. ¿Nunca pensaste en dirigir una película?
-¡Ni loco! No tengo paciencia para estar en los detalles técnicos ni para luchar con productores y distribuidores... A mí dame un personaje que me guste y yo lo hago. Soy un actor, y de eso no me quiero apartar.





