"Déjala correr", el nuevo largo del argentino Alberto Lecchi
Adrián Suar eligió el elenco, que incluye a Nicolás Cabré
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Con seis películas sobre sus espaldas, Alberto Lecchi es uno de los más activos realizadores argentinos y a juzgar por los múltiples proyectos que danzan en su cabeza no le sobrará de aquí en adelante tiempo ocioso.
"Sí, debería tal vez descansar un poquito, pero soy un laburante, vivo de esto y con esto canalizo todas mis neurosis. Estoy todo el tiempo leyendo guiones y siempre a la espera de la historia que tenga ganas de contar", reconoce el director que desde que se dio a conocer con "Perdido con perdido" casi no dejó de filmar y que tiene en su haber títulos como "Secretos compartidos", "Operación Fangio", "El dedo en la llaga" y "Apariencias".
Lecchi parece hoy haberse ubicado en una casi privilegiada posición. Junto a Luis Angel Sartor comanda Zarlek, una productora desde la que procura poner en marcha proyectos cinematográficos de sello personal como "Nueces para el amor". Pero a la vez su reconocida destreza artesanal y su pulso narrativo llevó a que fuera tenido en cuenta por Adrián Suar para dirigir, a partir de "Apariencias", algunos de los proyectos cinematográficos de su exitosa productora televisiva Pol-Ka.
"Déjala correr", que se estrena el jueves próximo, es el más reciente resultado de esta colaboración. Pero aunque se trata de un film en el que Suar tuvo mucho que ver y que es protagonizado por actores juveniles que ganaron popularidad en la pantalla chica, Lecchi cree que no se trata de una película más de la serie de films que se apoyan en figuras de la TV y en el respaldo promocional de una poderosa productora independiente para tratar de recuperar la inversión en poco tiempo.
"Esta película también tiene mucho de cosa experimental. Sobre todo por lo que significó haber filmado más del 80 por ciento en un único escenario, un departamento de San Telmo. Trabajar en un único decorado con sólo cinco actores, usando por primera vez en mi carrera la cámara en mano es todo un desafío y el rodaje fue mucho más complicado de lo que yo pensaba. Yo puedo hacer películas por encargo, como "Apariencias", pero a partir de que mi nombre esta allí la película es mía y soy su máximo responsable", señala Lecchi.
"Déjala correr" se inspira en el film español "Rewind", de Nicolás y Rodrigo Muñoz Avila, y surgió cuando Zarlek compró los derechos de la producción. "Charlamos del tema varias veces con Suar y ambos coincidimos en que se trata de una idea atractiva de producción", observa Lecchi, autor del guión junto a Enrique Cortés.
En busca del tiempo
La historia, desarrollada en el Buenos Aires de hoy, muestra a un joven repartidor de pizzas (Nicolás Cabre), que organiza un encuentro en su casa para conquistar a una chica algo mayor que él (Julieta Díaz) que trabaja en un negocio de antigüedades. Pero la chica llega acompañada por un joven político cargado de suficiencia (Fabián Vena), que vivirá esa noche una serie de malentendidos a los que se suma una pareja de amigos del repartidor (Florencia Bertotti y Pablo Rago). En el medio, el personaje que interpreta Cabré descubrirá que mediante una cámara de video puede alterar el tiempo y modificar la realidad.
Lecchi subraya que el proyecto surgió sobre todo pensando en Cabré como protagonista. "A esta altura, Nicolás merecía un lugar como éste. Lo conozco desde que trabajé con él en "Nueve lunas" y tiene un enorme talento", agrega. Pero al mismo tiempo reconoce que, con su aval, Adrián Suar se ocupó de seleccionar a los integrantes del elenco y ocupar el papel de director artístico en el film.
"Si todo el cine comercial argentino va por los andariveles que propone Pol-Ka estamos en presencia de una superación -apunta el director-. Suar tiene las cosas muy claras, no es nada pretencioso y, en este caso, me ayudó mucho al "actuar" previamente la historia. Después, en el rodaje, trabajamos con una puesta teatral previa a cada secuencia y pudimos filmar casi en continuidad. Así, la película tiene una suerte de ingenuidad adolescente que se potencia con el uso de la cámara en mano".
Cuestión de independencia
Para Lecchi, todo el cine argentino es independiente. "Aquí no hay majors o empresas poderosas detrás. La única diferencia entre una película y otra es que cuando existe el respaldo de una productora exitosa es posible contar con los 300.000 dólares que por lo menos se necesitan para poner una película en la calle", explica.
También subraya que, aunque a priori exista la creencia de que esta clase de producciones no entraña riesgo alguno, el director debe tomar decisiones que también implican siempre algún costo.
"El personaje de Fabián Vena, por ejemplo, es muy parecido a uno que hizo en televisión hace no mucho tiempo. Eramos conscientes de la situación y la charlamos con él varias veces para buscar matices y diferencias. Como para mí lo más importante siempre es contar una historia, tomé la decisión de llevarla adelante sabiendo en qué realidad me baso para hacerlo. Algunos me podrán reprochar que al personaje ya lo conocen de otro lado, pero siempre hay que arriesgarse", explica.
Lecchi, para quien el cine es "algo dificilísimo de hacer", se reconoce entusiasmado por el hecho de acometer caminos diferentes en cada nueva película, pero admite a la vez que siempre aguarda con temor el momento del estreno, en el que se expone al juicio de los demás.
"En estos tiempos nadie hace una película para que le vaya mal. Antes, cuando un título argentino fracasaba, aún así llevaba 300.000 personas y el director podía volver a filmar. Ahora, una situación igual puede lograr que uno se quede mucho tiempo sin hacer nada. Yo empecé en esta actividad tirando cables e hice todo para lograr lo que siempre quise, que es ser director. Cada libro me despierta sensaciones distintas. Después se verá si elegí bien, pero lo que siempre trato de hacer es contar una historia de la manera más sincera y honesta posible".

