
Despereaux, lo mejor del género
La película habla sobre el sentido de la vida con una sutileza digna de aplausos
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Despereaux, un pequeño gran héroe (The Tale of Despereaux, Reino Unido/2008). Dirección: Sam Fell y Rob Stevenhagen. Guión: Gary Ross, Hill McRobb y Chris Viscardi, basado en el libro de Kate DiCamillo. Fotografía: Brad Blackbourn. Edición: Mark Solomon. Música: William Ross. Presentada por UIP. Doblada al español. Duración: 90 minutos. Calificación: Para todo público.
Nuestra opinión: muy buena
La animación en 3-D consigue, una vez más, superar la superficialidad y vulgaridad de muchos de los productos destinados al público infantil de los últimos tiempos. A decir verdad, así como en materia de dibujos animados convencionales El rey león supo hacer historia, al igual que más recientemente Ratatouille en cuanto al mejor aprovechamiento de la mejor tecnología 3-D, comienzan a conocerse nuevas propuestas en las que la historia y su concepto audiovisual conforman un bloque imbatible. En este sentido, Despereaux es un film que reúne lo mejor del género, léase de sus antecesoras. Por ejemplo el tema del ratoncito, el de la comida (en este caso la sopa), la idea de que todos somos iguales, y la calidad artística y técnica que merece un producto como éste.
En un reino donde se cumple con el ritual de la sopa, una rata algo torpe desata un grave conflicto al contaminar una preparada especialmente para los monarcas. Prohibida la sopa y los ratones, cambia por completo la vida de sus habitantes. Despereaux Tilling es un ratoncito que, al igual que todos los de su especie, debe aprender a ser miedoso y en todo caso servicial. Vive con sus parientes, amigos y vecinos en un universo subterráneo. Por ser más despierto que cualquiera de los de su edad y en buena medida temerario, es condenado a "bajar" al oscurísimo mundo de las ratas, un segundo subsuelo destinado a los roedores condenados. La casualidad le permite conocer a Pea, una princesa solitaria y triste, a la que se propone ayudar a recuperar el tiempo perdido.
Homenajes
Menuda tarea cuando tiene que superar obstáculos peligrosos y sacarse de encima a Botticcelli, que del célebre artista del siglo XV solo tiene el apellido, porque en verdad no es otra cosa que una "versión rata" nada menos que del vampiro gótico, tal cual aparece en el clásico Nosferatu, que Friedrich W. Murnau acuñó en 1922.
A decir verdad, toda la película incluye homenajes diversos, más que nada a maestros de la pintura, desde Anton Van Dyke, Pietr Brueghel, Giuseppe Archimboldo (el personaje de Boldo inspirado en Vertumnus), el citado autor de Venus (que inspiró el diseño de la princesa) y Johannes Vermeer hasta algunos más cercanos, como Grant Wood y Fernando Botero. No es casual. El grupo creativo tiene que ver con grandes obras de la animación reciente.
Cine infantil del bueno, Despereaux tiene a su favor un gran talento para incluir, entrelíneas, temas tan importantes como la necesidad de conocer las verdades de los libros para rebelarse contra la sumisión y entender definitivamente algunos puntos importantes del sentido de la vida, con sutilezas dignas de aplausos. Una pena, sí, que se exhiba nada más que en copias dobladas al español, privando a la posibilidad de escuchar a los grandes actores (entre ellos Dustin Hoffman y Emily Watson) que pusieron sus voces a los personajes principales.




