
Dillinger, atrapado por Johnny Depp
Un retrato fílmico del carismático ladrón, capturado por el actor del momento, se estrena este jueves
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El último martes, Chicago volvió a conmemorar el Día de John Dillinger. Como ocurre cada año, hombres y mujeres en procesión reconstruyeron el camino que el ladrón más carismático de los años 30 recorrió en los últimos minutos de su vida.
Tras concentrarse en Lincoln Station y presenciar allí una dramatización de la vida de Dillinger, cruzaron la calle y llegaron a la puerta del cine Biograph. Hasta allí había llegado Dillinger, la noche del 22 de julio de 1934, para ver en compañía de su novia Polly Hamilton y otra mujer llamada Anna Sage, oriunda de Rumania y madama de un burdel, la película de gánsteres Por sendas distintas ( Manhattan Melodrama ), protagonizada por Clark Gable, William Powell y Myrna Loy.
A exactos 75 años de aquella fecha, los admiradores actuales de Dillinger se ubicaron este martes frente al cine y desviaron la mirada hacia el lugar desde el cual partieron los disparos de los federales, avisados por una delatora llamada De Sage. Dos horas después, Dillinger fue declarado oficialmente muerto. Tenía 31 años y, en ese momento, era el personaje más conocido de todo Estados Unidos después del presidente. Había robado en unos doce bancos el equivalente actual a cinco millones de dólares.
Si en Chicago el martes fue el Día de John Dillinger, en San Diego (California) el jueves fue el Día de Johnny Depp. El actor más idolatrado del momento se presentó por sorpresa en la convención Comic Con, convertida de un tiempo a esta parte en la plataforma de lanzamiento de algunos de los grandes estrenos de Hollywood, y su presencia (ver aparte) despertó escenas de histeria y suscitó más de un tumulto entre sus fans.
No debe de haber hoy estrella de Hollywood en condiciones de ejercer más fascinación entre el público que Johnny Depp. En ese atributo debe de haber pensado el aplaudido realizador Michael Mann para imaginarlo como protagonista ideal de su mirada sobre la vida, la pasión y la muerte de alguien tan poderosamente carismático como Dillinger.
En Enemigos públicos , cuyo estreno anuncia UIP para el jueves, el director de Fuego contra fuego , El informante y Miami Vice , oriundo de Chicago, lleva al cine una historia que lo obsesiona desde la juventud. "Dillinger sabía cómo ganarse a los medios. Era hábil, inteligente y rápido. Era como una estrella de rock. Y lo que más me fascina es su apetito por la vida", confiesa sobre el personaje que antes de Depp tuvo varios rostros conocidos en el cine y en la TV: Robert Conrad, Lawrence Tierney, Mark Harmon, Martin Sheen y Warren Oates.
Con un presupuesto de 100 millones de dólares, Mann ratificó sus antecedentes de escrupuloso perfeccionista trabajando casi 11 meses en este proyecto, filmado en digital. "Lo elegí porque quería que el espectador se sintiera contemporáneo a lo que está viendo", reconoció.
En sus palabras, la conexión entre aquellos años 30 y la actualidad resulta deliberada. "Ahora no tenemos ningún Dillinger que entre a punta de cañón en los bancos, pero ahora los malos realmente son ellos. Las grandes corporaciones han manejado muy mal la situación y nos llevaron a esta crisis. Por suerte, tenemos ahora un líder astuto capaz de percibir la disparidad entre los ricos y los que no tienen nada. Ahora no es Dillinger, sino Barack Obama quien asalta a los bancos", señaló Mann, en España, donde acaba de presentar el film.
Los verdaderos enemigos
Dillinger llevó adelante su carrera delictiva en pleno desarrollo de la Gran Depresión. Al especializarse en robar bancos con el mayor cuidado de no causar víctimas humanas, se ganó rápidamente el respaldo de la opinión pública, que veía a los banqueros como los máximos responsables de la grave situación económica vivida por entonces en los Estados Unidos. "La película se llama Enemigos públicos , pero francamente no veo a John Dillinger como enemigo del público", reconoció Depp, confeso fanático de los films de gánsteres de los años 30 y 40.
Quien sí veía a Dillinger como una amenaza era Melvin Purvis (Christian Bale), el detective del FBI convocado por J. Edgar Hoover (Billy Crudup) para organizar junto con sus famosos G-Men la búsqueda y la captura del esquivo bandido. En el enfrentamiento entre Purvis y Dillinger radica una de las claves del film, anclado en un tiempo en el que reinaban personajes delictivos a los que el cine vistió más de una vez con cierta aura romántica: Bonnie Parker y Clyde Barrow, Ma Barker, Ametralladora Kelly y los más conocidos secuaces de Dillinger, Pretty Boy Floyd y Baby Face Nelson.
Sin embargo, lo que más parecía atraer a Mann fue el vínculo amoroso que Dillinger mantuvo con Billie Frechette, personificada por la actriz francesa Marion Cotillard, ganadora del Oscar por La vie en rose . "Ellos vivieron una relación simbiótica. El nunca tuvo madre y estaba desesperado por lograr el amor de las mujeres. Ella necesitaba un padre. Estaban hechos el uno para el otro", dijo el director a The New York Times . Cuando se conocieron, ella estaba vestida de rojo. Las mujeres con ropas de ese color fueron mayoría el último martes, cuando se recordó en Chicago el Día de John Dillinger.
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